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Seguridad Medioambiental y Protección del Entorno.

 

Revista de Prensa: Artículos

lunes, 21 de enero de 2013

Articulo Ignacio Valero. Prevención Integral. 01/12/2012

Ignacio Valero
Profesor asociado DEC-ETSECCPB-UPC


No es ninguna novedad que todos los temas relacionados con el medio ambiente son de preocupación creciente en el seno de la sociedad. Cada día el ser humano va tomando una mayor concienciación de que los recursos naturales que tenemos son finitos, y como tales, debemos velar por su conservación. En este momento nos estamos viendo obligados a detener la destrucción que hemos estado produciendo en nuestro planeta a lo largo del último siglo, la contaminación ha ido creciendo a pasos agigantados y muchas especies están en grave peligro de extinción así que, como dijo en su momento Albert Einstein, “No podemos engañar a la naturaleza, pero sí podemos ponernos de acuerdo con ella”.

Como punto inicial de la historia de la gestión ambiental nos situamos a finales de los años 60, en Estados Unidos, donde nace el “environmental impact assessment” (evaluación de impacto ambiental) que introduce las primeras tomas de control de las interacciones del ser humano con la naturaleza con la finalidad de evaluar las consecuencias de determinadas intervenciones.

A partir de aquí han ido surgiendo diferentes normas, pero el punto de referencia es la ISO 9000, conjunto de normas sobre calidad y gestión de calidad. Tras el éxito de esta norma fue necesario profundizar en el tema de gestión medioambiental dando lugar a la ISO 14000.

En el año 1996 se comenzó a publicar la serie de normas ISO 14000. Esta norma está diseñada para conseguir un equilibrio entre el mantenimiento de la rentabilidad de la empresa y la reducción de los impactos en el ambiente. Aunque es de carácter voluntario, instaurar un sistema de gestión medioambiental en la empresa aporta beneficios en múltiples áreas. Algunos de ellos son:

  • Ayuda a prevenir impactos ambientales negativos, evitando multas y sanciones.
  • Facilita el cumplimiento de la legislación medioambiental vigente.
  • Permite optimizar inversiones y costes derivados de la implantación de medidas correctoras.
  • Reduce costes al favorecer el control y el ahorro de materias primas, reducción del consumo de energía y la minimización de residuos.
  • Mejora la imagen corporativa frente a los organismos reguladores, los clientes y el público en general y aporta posibles mejoras en sus ventas.
  • Facilita el acceso a ayudas económicas de protección ambiental.

    De cara a la propia empresa, la implantación de sistemas de gestión medioambiental, si bien no es de obligado cumplimiento desde el punto de vista legal, indudablemente aporta confianza al mercado, a sus clientes, una mejora de su imagen y un compromiso ineludible con el concepto amplio de medio ambiente.
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