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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Artículos

martes, 16 de abril de 2013

Articulo Juan Narro. Belt. 01/03/2013

Juan Narro
Teniente General


El pasado miércoles, tuvo lugar en el CESEDEN la presentación de un proyecto de la Subsecretaría de Defensa, SAPROMIL (salidas profesionales para personal militar), para facilitar la incorporación voluntaria del personal de las Fuerzas Armadas a empleos en empresas civiles. El acto, presidido por el director general de Reclutamiento y Enseñanza, teniente general Alvarez Jiménez, contó con la presencia de los responsables en recursos humanos de numerosas empresas. Esta presentación suponía una primera toma de contacto con el mundo empresarial, con la finalidad, por un lado de informar a las empresas del proyecto, y por otra parte, de pulsar su interés en participar en el mismo. El grado de asistencia y la amplitud del debate posterior a la presentación fueron signos muy positivos.
El proyecto, además de facilitar la incorporación al mundo laboral de personal de tropa y de suboficiales, para lo que ya existían algunos mecanismos, lo hace extensivo a los oficiales. Esta ampliación es lo más novedoso y era muy necesaria, dado que una pirámide de escalas cada vez más aguda hará casi imposible el ascenso de la mayoría de las promociones al empleo de coronel, o incluso de teniente coronel, evitando el derroche que ha supuesto en el pasado el pase a la reserva en edades muy tempranas de muchos oficiales llenos de experiencia y posibilidades.


El proyecto tiene un triple objetivo:

Proporcionar a los miembros de las FAS los medios necesarios para integrarse en el mercado laboral, tras haber adquirido una formación y desarrollado unas capacidades y destrezas.
Crear una bolsa de trabajo que facilite un flujo continuo entre las FAS y las Administraciones del Estado y el sector empresarial.

Proporcionar una aportación de los miembros de las FAS a la sociedad civil mediante una valoración efectiva de sus competencias, capacidades y experiencias.

Se materializa en cuatro objetivos específicos: Organizativo, que contempla establecer procedimientos, apoyos al personal, mecanismos de financiación para empleadores, normativa. Tecnológico, para poner en marcha un sistema de información para la gestión de demandantes y oferentes de empleo. Formativo, catalogando cursos de orientación, homologando cursos, estableciendo prácticas en empresas. Gestión del cambio, estableciendo convenios, centros de información, foros y eventos.

El proyecto es ambicioso y se asemeja al modelo que siguen, desde hace tiempo, la mayoría de nuestros aliados. Indudablemente se enfrenta a importantes dificultades pero, como acusó uno de los asistentes, "¿por qué no se ha hecho antes?".

A mi juicio, el obstáculo más importante es que plantea un gran cambio de cultura, que tiene que producirse tanto en el cuerpo de oficiales como en el mundo empresarial.

El oficial, a diferencia de las promociones que ya peinan canas y cuyo vínculo con las FAS era permanente, tiene que empezar a considerar que su vínculo puede ser de carácter temporal, lo que supone un cambio muy profundo en su "ethos".

El empresario tiene que ampliar sus expectativas, ya que se le ofrecen no solo especialidades que desde hace tiempo tienen una clara demanda y prestigio en el mundo civil, seguridad, informática, comunicaciones, electrónica, piloto de aeronaves. sino también las cualidades intrínsecas al militar español, recogidas en las Reales Ordenanzas y reconocidas por la sociedad española: espíritu de sacrificio, disponibilidad, sobriedad, formación moral, capacidad de trabajo en equipo, experiencia en liderazgo ,etc. y que son muy apreciadas en cualquier tipo de organización. A esto hay que añadir conocimiento de idiomas y experiencia en misiones en el exterior en un momento en que la proyección exterior de las empresas es absolutamente necesaria.

El proceso no será fácil y requerirá, además de tiempo, diseñar cuidadosamente los mecanismos y la normativa adecuados.

El Ministerio de Defensa asume la responsabilidad de ofrecer al mundo empresarial candidatos bien cualificados profesionalmente, con unos currículos contrastados por una evaluación permanente, un proceso de formación continua y unos historiales que reflejan con precisión la trayectoria profesional de sus militares. A cambio, le pide a la empresa unas ofertas de empleo con perfiles definidos y prácticas que faciliten la adquisición de capacidades específicas. Al militar que le interese el tema le ofrece una preparación previa para su adaptación al mundo laboral y le facilita el contacto por vías formales con empresas solventes que hayan decidido participar en el programa.

Aunque el proyecto está aún pendiente de muchas matizaciones, se espera que, en la segunda mitad del año, ya esté completo y se disponga de la herramienta informática que permita casar las necesidades de unos con las disponibilidades de los otros.

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