Ver Suplemento Temático...


Dirección y Gestión de la Seguridad Global.

 

Revista de Prensa: Artículos

miércoles, 16 de octubre de 2013

¿No somos un poco precipitados?

Miguel Ángel Ariño
Profesor de IESE Business School


Paul Nutt, profesor de la escuela de negocios de la universidad de Ohio es quizá el académico que más ha estudiado cómo los directivos toman decisiones. En uno de sus proyectos de investigación, que llevó a cabo durante varios años, analizó más de 400 decisiones estratégicas tomadas en diferentes empresas de diferentes sectores, entre ellas el sector público. Estudió muy diversos aspectos de cómo se habían tomado esas decisiones. En el mensaje de esta semana quería centrarme en el ficticio sentido de urgencia con el que muchas veces tomamos decisiones.

Las investigaciones de Paul Nutt pusieron en evidencia que sólo un diez por ciento de las decisiones que toman los directivos requieren una actuación urgente, y solo en un dos por ciento hay que actuar rapidamente para evitar una situación de crisis. Sin embargo los directivos habitualmente tienen un sentido de urgencia cuando toman decisiones.

Esto es así porque si los problemas que se nos presentan los resolvemos cuanto antes pensamos que somos más eficaces. Además así, nos quitamos los asuntos de encima y tenemos las cosas más controladas. Además los problemas presentan incertidumbres y con la incertidumbre nos sentimos incómodos. Cuánto antes nos quitamos el problema antes nos libramos de la incertidumbre. Es por esto por lo que tendemos a decidir y a actuar con mucha rapidez. Hasta tal punto que llegamos a creernos que cuanto más rápido decidimos mejores directivos somos, porque resolvemos los problemas rápidamente.

Pero la precipitación en la toma de decisiones hace que estas sean de peor calidad. Con un poco más de tiempo podemos reflexionar un poco más y quizá planes de acción que nos parecían buenos llegamos a la conclusión que no lo son tanto. O encontramos alternativas que todavía son mejores. Lo que pasa es que pensar es más difícil que actuar, por lo que preferimos la acción a la reflexión. Además actuando resolvemos asuntos y así nos creemos que somos más eficaces. Podemos creer que el tiempo que dedicamos a pensar es tiempo perdido. Pero la realidad es que pensar es más difícil que actuar.

Esta noticia ha sido vista por 493 personas.