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Revista de Prensa: Artículos

viernes, 23 de mayo de 2014

Cómo ganar confianza con Inteligencia Emocional

Chema Maroto
Leadership Performance & Executive Coach. Especialista en Gestión de Personas, Equipos multiculturales y multidisciplinares


La Confianza es la energía que mueve el mundo, si quieres tener éxito en los negocios, si quieres tener éxito en tus relaciones personales o profesionales, si quieres que te escuchen, tienes que ganarte la confianza de los demás.

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Ya en otra entrada anterior te conté cosas sobre la confianza y el comportamiento humano hablando sobre el Dilema del Prisionero, pero hoy quiero compartir contigo algunos trucos, mostrándote cómo funciona el cerebro, y cómo pueden ayudarte a ganar confianza en los demás.

Las Cosas que te resultan Familiares son las que te dan Confianza

Si, efectivamente así de sencillo es a veces el funcionamiento de tu cerebro. El funcionamiento del cerebro puede ser simple en este aspecto, si te resulta familiar, me gusta, si no, lo evita y huyes porque consideras que me puede ser perjudicial para ti. Esto no siempre se realiza de forma consciente, es más, suele ser un acto inconsciente que manejan tus automatismos para ayudarte con el propósito general de supervivencia.

Cuando ves o te encuentras con algo que reconoces se activan los lóbulos Parital y Occipital de tu cerebro y se libera Oxitocina la molécula que te hace sentir bien, pero cuando te encuentras con algo desconocido, la Amígdala Cerebral, tu detector de peligros, entra en funcionamiento, como te he contado, la facultad de detectar si alguien era amigo o enemigo en nuestros primeros años de historia como ser humano, consiguió ayudarnos con la supervivencia de la especie.

Has visto que el mecanismo es simple, pero quizás estés pensando que llegar a controlarlo no sea tan sencillo, pues bien, aquí tienes una serie de consejos que pueden ayudarte a controlar esta reacción emocional cuando tienes que ganarte la confianza de las personas.

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  • Gesticula como ella

Fíjate cómo mueve los brazos, donde coloca las manos, dónde dirige su mirada, es importante que prestes atención a estos pequeños detalles y busques la forma de hacer lo mismo cuando estés delante de ella. Cada persona tiene un mapa mental y una inteligencia particular, hay gente que le gusta mover mucho las manos, tocarte, “sentir” con el tacto la conversación, al igual que hay otros que todo lo contrario, son directos, no mueven los brazos y apenas gesticulan. Pues bien, si la persona que tienes delante ve que tu haces lo mismo que ella, le resultarás familiar y comenzará a generar confianza, si por el contrario, te ve como otra “especie” distinta, es posible que el proceso sea más lento o incluso imposible ya que si se le activa la glándula del miedo, es posible que huya.

  • Habla como él

En la expresión oral también existen muchos rasgos culturales y de personalidad, es por esto que la persona que tienes delante buscará sentirse familiarizada contigo y comprobará que habláis el “mismo lenguaje”, intenta alinearte a sus expresiones, es posible que te resulte complicado al principio, pero con el tiempo irás descubriendo cómo para hablar con los demás no tienes que soltar todo tu repertorio, sino tan sólo aquel que sea suficiente para generar confianza, espera a haber pasado esta primera barrera de confianza para compartir con él tus expresiones y tus modismos.

  • Escucha, escucha y escucha

Es importante empezar con buen pie, y nada mejor que la otra persona vea que lo que ella dice a ti te importa y le interesa la conversación, intenta que tus primeras palabras con ella sean siempre positiva, un truco es realizar preguntas sencillas y fáciles de responder que sabes que siempre tendrán respuestas positivas, aseguraré de cargar la conversación de “Si, si”, esto hará que se respire un ambiente de colaboración y que la otra persona esté más dispuesta en el futuro a responderte con mensajes positivos.¿Estás cómodo?¿te parece interesante?¿quieres un café?

  • Dedica tiempo a conocerle más

Aprovecha cualquier oportunidad para pasar más tiempo con ella y así aprender más sobre sus costumbres o las cosas con las que se encuentra familiarizada, recuerda que tu propósito es buscar en todo momento generar un ambiente familiar y evitar a toda costa que se encuentre con asuntos extraños o difíciles de asimilar, de este modo evitarás la huída.

  • Utiliza expresiones sencillas, fáciles de entender

Hemos hablado antes del lenguaje, pero quiero hacer un especial foco en las expresiones, ya que es muy implorante que prestes atención al modo en que estás expresando tus ideas, evita la utilización de acrónimos difíciles de entender o expresiones demasiado particulares o tecnicismos, sin antes haber comprobado que la otra persona es capaz de entender o está esperando este tipo de expresiones. Las personas suelen recordar y sentirse más agosto con expresiones muy coloquiales o fáciles de entender.

  • Apoyate en teorías más populares, “donde va Vicente…”

Hoy en día las personas buscan mirar los twittees con más seguidores, nos gusta comprar la última moda, las cosas que poseen los demás. Esto es lo que se llama la “Prueba Social” nos fiamos más y por tanto, nos atraen más las cosas y personas que gustan a los demás.

Sobre este caso hay un ejemplo en la vida real, Stop and Hear the Music, en enero de 2007, un hombre se puso a tocar el violín en una estación de metro muy concurrida en Washington. Nadie parecía fijarse en él, la gente corría para llegar al trabajo, se paraban a comprar en el quiosco, algunos incluso paraban a hacer cola para sacar entradas para un concierto. El propio violinista echó alguna moneda en su funda de violín para ver si animaba a la gente a darle propina tocó durante cuarenta y cinco minutos pero nadie se detenía. Y de repente se paró una señora y le dijo: “Yo le vi tocar en el Congreso la semana pasada. Estas cosas sólo pasan en Washington“. Y efectivamente, era Joshua Bell, uno de los mejores violinistas del mundo, y estaba tocando un violín Stradivarius de trescientos años de antigüedad que cuesta tres millones y medio de dólares. ¡Verle tocar en directo costaría al menos cien dólares! Esa tarde, Joshua Bell estaba en el metro para llevar a cabo un experimento para el Washington Post cuyo objetivo era comprobar si la gente era capaz de reconocer por sí sola la belleza y el valor de las cosas en un lugar inesperado, un lugar corriente. Pasaron mil cien pesonas: sólo veintisiete le dieron dinero y apenas siete se pararon a escuchar. El violinista consiguió treinta y dos dólares al final de su concierto.

Así es, los seres humanos preferimos hacer lo que hace la mayoría, somos seres sociales que nos gusta vivir en grupo y a veces, como en este caso que te he contado, aunque nos perdemos experiencias muy especiales por ello.


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