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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

Revista de Prensa: Artículos

lunes, 12 de enero de 2015

¿Podría suceder en España?

Javier Jordán
Profesor Titular en Universidad de Granada y Director del Máster en Estudios Estratégicos y Seguridad Internacional


 

Un hombre camina junto a un cartel publicitario con el rostro de una...
Un hombre camina junto a un cartel publicitario con el rostro de una mujer árabe

La estupefacción provocada por el ataque contra el semanario Charlie Hebdo plantea de manera natural la pregunta de si podría ocurrir algo similar en España. Desafortunadamente la respuesta es sí, por al menos tres razones:

En primer lugar porque la actividad yihadista es una realidad permanente en nuestro país desde hace dos décadas. Con altos y bajos, tanto en el dinamismo de los radicales, como en el número de operaciones policiales, como en la frecuencia e intensidad de la atención mediática. Con excepción de sólo un año (1998) desde marzo de 1995 -mes en que se detuvo al argelino Ghebrid Messaoud en Barcelona- hasta el día de hoy, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han realizado cerca de ochenta operaciones contra individuos y grupos relacionados con el terrorismo yihadista. En la mayoría de los casos éstos desarrollaban labores de carácter logístico, pero en al menos dos -atentados del 11-M y complot contra el metro de Barcelona en 1998- hubo intención probada de atacar nuestro país.

Ciertamente, en Francia se ha detenido a más radicales durante estos veinte años y el país también ha padecido otros episodios violentos, incluida una campaña terrorista entre 1994 y 1996 en la que se produjo un atentado contra un tren de cercanías y una colocación fallida de explosivos en un tren de alta velocidad (en cierto modo, premonitorio de lo que sucedería una década más tarde aquí). También es verdad que en Francia existe una segunda generación de inmigrantes de origen musulmán amplia, entre los cuales una minoría se ha demostrado vulnerable al mensaje yihadista. Ahí está el más de un millar de voluntarios marchados a Siria. En España, la segunda generación no es comparable en magnitud. Pero en cualquier caso el yihadismo ha encontrado eco en algunos inmigrantes de primera generación. El problema también está presente en nuestro país.

Volviendo a la posibilidad de una acción terrorista en España, el segundo motivo tiene que ver con los antecedentes de quienes han protagonizado los atentados de París. La escasa información que ha trascendido señala su relación con redes de reclutamiento a favor de la insurgencia yihadista iraquí en la segunda mitad de la década pasada, así como su vinculación con yihadistas detenidos en operaciones previas. Es decir, son personas con conexiones internacionales, comprometidas y fuertemente radicalizadas. No sabemos con seguridad si han combatido recientemente en Siria o Irak, pero visto el modo como actuaron es una hipótesis plausible. Y de ser cierto reforzaría esa veteranía en la causa.

Pues bien, en España se efectuaron ocho operaciones contra redes relacionadas con el envío de voluntarios a Irak entre los años 2005 y 2008, más al menos otras tres operaciones contra redes similares de envío de combatientes a Siria en los dos últimos años. En varios casos, además, existían conexiones entre los individuos detenidos y los arrestados en otras operaciones contra el terrorismo yihadista. En algunos, incluso, se trataba de las mismas personas. Es decir, teniendo en cuenta que las operaciones policiales son la punta de un iceberg de tamaño desconocido, hay motivos sobrados para suponer que a día de hoy pervive en nuestro país un entramado yihadista sólido, movilizado por lo que acontece en Siria, Irak, Libia o el Sahel, y del que podrían surgir personas dispuestas a atentar en España.

Y el tercer motivo tiene que ver directamente con los hechos de los últimos días y con el enorme impacto mediático y social que han provocado. Los terroristas, al igual que otros criminales, tienden a imitar las acciones ajenas. En el caso del yihadismo el riesgo es aún mayor porque cuenta con un aparato doctrinal y propagandístico que ensalza e invita a emular a sus supuestos héroes.

Los atentados del 11-S tuvieron un efecto movilizador formidable que más tarde se concretó en numerosos complot, incluidos el de Madrid en 2004 y el de la capital británica al año siguiente. Y sin irnos tan lejos cuando en mayo de 2013 dos individuos asesinaron a cuchilladas a un soldado británico a las afueras de Londres, esa misma semana otro radical trató de hacer lo mismo con un soldado francés en el extrarradio de París. Por ello, es lógico que en las fechas inmediatamente posteriores se eleve la alerta terrorista ante un posible contagio.

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Fuente: El Mundo
Fecha: 09/01/15

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