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Revista de Prensa: Artículos

jueves, 12 de marzo de 2015

Liderar como William Wallace

Jorge Juan Gómez Fernández
Director Equipo Financiación Haya Real Estate


Llevo tiempo pensando en hablar de alguien que para mí, resulte un ejemplo de liderazgo, y como en la actualidad, y por desgracia, no tengo nadie cercano en quien inspirarme, he tenido que recurrir a la figura histórica de William Wallace. Estoy seguro de que la mayoría de vosotros conoce a este  personaje épico, gracias a la película Braveheart, en la que Mel Gibson desempeña el papel del héroe escoces, sin embargo, apostaría a que ninguno se ha parado a analizar su carácter, y lo beneficioso que es para una compañía contar con líderes como él.

En realidad, no se ha escrito demasiado sobre este personaje histórico, y la obra biográfica más significativa, fue escrita la escrita por Blind Harry dos siglos después del nacimiento de Wallace, por lo que en algunos casos se duda de la precisión de su contenido. No obstante, en lo que coinciden todos los escritos que hacen referencia a la vida de este escocés, es en que fue un líder valiente y comprometido con todos aquellos que le siguieron, y en definitiva, una persona de valores firmes e inquebrantables.

William Wallace

RESPETO

Lo primero que me gustaría destacar de Wallace, es su capacidad para ganarse el respeto de todos aquellos que le rodean, ya sean seguidores o enemigos. Su primera acción importante se produce en el año 1296, cuando lidera el ataque al destacamento de soldados ingleses de la ciudad real de Ayr, donde asesinaron a un gran número de soldados ingleses. A partir de ese momento, se forja su leyenda, sus seguidores comienzan a respetar a quien les ha llevado a la victoria, demostrando sus destrezas en primera línea de combate; y sus enemigos, lo consideran ya un problema contra el que tendrán que luchar.

En la actualidad, parecemos obligados a mostrar respeto por ciertas personas, independientemente de que  hagan algo para merecerlo. Este es un hecho que siempre me ha llamado la atención, y es que creo que todos deberíamos negarnos a respetar a quien no nos trata con respeto, y lo que es más importante aún, a respetar a quien no se lo haya ganado mediante sus acciones, pues el simple hecho de ocupar un determinado cargo en una empresa, no debería ser motivo de respeto. Necesitamos líderes como Wallace, que siempre estén a la cabeza de sus equipos a la hora de resolver problemas y conflictos, líderes que se ganen el respeto dando ejemplo, y en definitiva, que sean los primeros en asumir los errores del equipo que lideran, cuando algo sale como no se había planeado. Con esto no quiero decir que en España no haya grandes líderes, los hay, pero desgraciadamente proliferan más los Jefes iCloud.

monumento WW

MOTIVACIÓN

Stirling, 11 de Septiembre de 1297, cientos de escoceses ataviados con armas rudimentarias, se muestran temerosos al ver al poderoso ejército inglés al otro lado. El miedo crece a cada segundo, a la vez que el murmullo se convierte en gritos de retirada, en ese momento aparece William Wallace para pronunciar uno de los discursos de motivación más grandes que se recuerdan:

¿Habéis oído amenazas a los hombres que se quieren retirar? En absoluto, el mensaje es completamente positivo, y apela a los sentimientos más profundos de las personas a las que les está hablando, en este caso a su sentimiento de libertad.

Parece que con la crisis, muchos directivos se han acostumbrado a utilizar la amenaza como medio de “motivación” de equipos, y permitidme que os diga, que no encuentro nada más absurdo que eso. Apelar el miedo de las personas, amenazando con despedir, bajar sueldos, movilidad geográfica, y demás perrerías, es una forma de motivar, que quizás pueda resultar efectiva en el corto plazo, pero en mi opinión, el miedo de las personas no es eterno, y no hay nada peor que un trabajador desmotivado que haya perdido el respeto por su puesto de trabajo, y por sus superiores. Por favor, tomemos ejemplo de Wallace y transmitamos a nuestros equipos mensajes positivos, digámosles a los trabajadores lo que están haciendo bien, en lugar de machacar todo el día con lo que están haciendo mal, tengamos en cuenta que no hay nada que pueda con un personal formado y motivado, trabajando en un entorno eficiente y productivo.

impossible

PERSEVERANCIA

El empeño de este personaje épico en lograr su objetivo, la libertad de Escocia, llega hasta tal punto, que incluso sospechando de su traición, el 5 de Agosto de 1305 acude a su reunión con el noble John de Menteith en Glasgow, pues Wallace creía, que la única forma de lograr que su país dejara de estar gobernado por los ingleses, era contando con la colaboración de la nobleza. Incluso sabiendo el riesgo que corría su vida, Wallace acudió a aquella reunión rechazando ser suplantado por uno de sus soldados, y desoyendo el consejo de sus hombres de confianza. Finalmente, sus sospechas se confirmaron, y fue traicionado, y capturado por los soldados ingleses a su llegada a dicho encuentro. Wallace fue juzgado y condenado por traición al Rey, lo que implicaba una muerte lenta y tortuosa, tanto, que lo que vemos en la película Braveheart, es un cuento de niños comparado con lo que pasó en realidad, os animo a navegar un poco por internet para conocerlo.

En una época como la que estamos viviendo, en la que la crisis económica ensombrece todas nuestras acciones, debemos tomar como ejemplo la perseverancia que muestra este personaje épico a la hora de luchar por sus objetivos. No dejemos que la desmotivación se apodere de nosotros, no permitamos que nadie nos diga cómo debemos ser, o cuales tienen que ser nuestros objetivos, no toleremos que nadie, por cercano que sea, critique nuestros sueños o nos diga que nunca los conseguiremos. Creamos en nosotros mismos hasta las últimas consecuencias, y nunca nos escondamos en terceras personas, a pesar de que las consecuencias de no hacerlo, puedan resultar perjudiciales para nuestras personas.

perseverancia

Todos, en nuestras organizaciones, deberíamos poder mirar hacia arriba, y percibir estas heroicas cualidades, de la misma forma que deberíamos transmitírselas a nuestros equipos, cada día. Os animo a pareceros al gran Sir William Wallace, aunque en la mayoría de los casos trabajemos en compañías repletas de directivos que se parezca más a John de Menteith, alias el traidor.

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