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Seguridad Industrial y Prevención de Riesgos Laborales.

 

Revista de Prensa: Artículos

jueves, 7 de abril de 2016

Siniestralidad laboral: ¿es importante el tamaño?

Emilio Castejón Vilella
Investigador SABENTIS


Sí, pero menos de lo que puede parecer a primera vista

Con cierta frecuencia se atribuye a las PYMES altos niveles de siniestralidad, como si su reducido tamaño tuviera mucho que ver con la producción de accidentes de trabajo.

Así, por ejemplo, eL catedrático de Derecho del Trabajo de la Universidad Carlos III de Madrid Jesús Mercader, en una jornada sobre los 20 años de la Ley de prevención de riesgos laborales organizada por Sagardoy Abogados el pasado mes de setiembre, señaló que "los índices de siniestralidad laboral son mayores entre las pymes" [1]. Pocos días después el diario ABC titulaba: "Pymes, autónomos y temporales registran la mayor siniestralidad laboral" [2]

Desgraciadamente el último informe anual del INSHT [3] no da pista alguna al respecto, pero en cambio el Instituto sí tiene disponibles en su página web interesantes datos [4] (que no incluyen sin embargo el sector agrario) que permiten analizar el asunto con una cierta profundidad.

Si adoptamos como definición de PYME la que da la Comisión Europea [5], que incluye empresas hasta 250 trabajadores, la siguiente figura nos muestra que las PYMES españolas acumulan aproximadamente el 75% de los accidentes, lo que parece avalar la tesis de su alta siniestralidad.

Ahora bien, en las PYMES españolas se ocupa el 78% de los trabajadores asalariados, cifra que ya sugiere que acumular el 75% de los accidentes es "normal". Si analizamos la cuestión desde la perspectiva de los índices de incidencia (accidentes con baja al año por cada 100.000 trabajadores), que son una medida de la probabilidad de accidentarse, se obtienen los resultados que se muestran en la siguiente figura.

Como es obvio la siniestralidad es mínima en los extremos (las empresas grandes y las microempresas) y se concentra en los tramos intermedios, entre 11 y 250 trabajadores, que corresponden a las empresas pequeñas y medianas. No parece por tanto ser cierto que la siniestralidad se concentre, genéricamente, en las microempresas (de 1 a 10 trabajadores), que presentan una siniestralidad inferior incluso a la de las empresas muy grandes. En todo caso las diferencias entre las empresas grandes y las pequeñas no son muy importantes.

Las diferencias importantes aparecen cuando se compara la siniestralidad entre los tres grandes sectores de actividad: industria, construcción y servicios (recordemos que el INSHT no da datos para la agricultura). Ello se muestra en la siguiente figura:

Las diferencias, en este caso, son sustanciales: la industria tiene una siniestralidad que es un 70% superior a la de los servicios, mientras la construcción supera a la industria en un 50%.

¿Aportará luz suplementaria comparar a la vez las dos variables, sector de actividad y tamaño? Veamos los resultados en la siguiente figura:

Como era de esperar la construcción ocupa los primeros lugares del ranking, pero solo en los tamaños de plantilla pequeños. Las grandes constructoras, que subcontratan la práctica totalidad de las operaciones que presentan algún riesgo, se encuentran entre las empresas menos peligrosas.

Algo parecido ocurre en la industria: las empresas con una plantilla superior a 500 personas, con una elevada proporción de mano de obra indirecta, poco expuesta a riesgos, muestran la siniestralidad más baja de su sector.

Señalemos finalmente que las empresas con menor riesgo son las microempresas de servicios, entre las que se encuentra el pequeño comercio, oficinas y otras actividades escasamente peligrosas, poniendo de manifiesto que el tamaño, en sí mismo, es una variable muy poco determinante de la siniestralidad. 

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