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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Artículos

lunes, 10 de abril de 2017

Dáesh, el califato del terror

Gustavo Adolfo Delgado Diestro
Teniente coronel. Artillería


 

 Artículo cedido por la  Revista:

Desde hace ya algún tiempo van apareciendo en los medios de comunicación de todo el mundo las actividades de carácter terrorista de lo que se conoce a nivel de la calle como Estado Islámico (EI).

Este mal llamado Estado ha surgido de la evolución de una pequeña célula dependiente de Al Qaeda, llamada Al Qaeda en Irak, y que ha llegado mediante alianzas con otros grupos yihadistas menores, en una rápida evolución, a lo que actualmente podemos llamar con más propiedad Dáesh.

El inicio de la guerra contra el terrorismo yihadista declarada por Estados Unidos allá por el 2001, después de los atentados de Washington y Nueva York, donde los objetivos fueron el Pentágono y los rascacielos del World Trade Center, supuso una serie de acciones contra el grupo terrorista que lo reivindicó, Al Qaeda, y su máximo dirigente: el ciudadano saudí Osama bin Mohamed bin Laden. Estas acciones se iniciaron en Afganistán, donde los servicios de inteligencia norteamericanos situaron a Bin Laden. El Gobierno estadounidense intentó que el Gobierno talibán del mulá Mohamed Omar le entregara al líder terrorista más buscado en esas fechas, pero la tradicional hospitalidad del código pastún, pastún wali, de los afganos pastunes hizo imposible esa entrega. En esta tesitura el ejército de Estados Unidos atacó a los talibanes afganos, ayudados por varias milicias antitalibán, conformadas por distintas facciones y etnias que componen el estado centroasiático para intentar lograr la detención de su enemigo declarado.

El final de esta corta campaña es bien sabida por todos, ya que forma parte de la historia, donde mediante los acuerdos de Bonn, en noviembre de 2001, la comunidad internacional apoyó al incipiente Gobierno democrático afgano en la figura de su nuevo líder, Hamid Karzai, mediante la creación de la Fuerza Internacional para la Asistencia para la Seguridad, más conocida como ISAF.

Esta persecución a Al Qaeda no terminó aquí, ya que Bin Laden consiguió escapar de las montañas de Tora Bora en la frontera afgano-pakistaní donde estaba siendo cercado por las tropas de la coalición.

El siguiente paso en contra de los terroristas yihadistas se dio año y medio después con la invasión de Irak por fuerzas lideradas por Estados Unidos y apoyados básicamente por los países occidentales. En esta nueva guerra que se alargó en el tiempo apareció un nuevo líder yihadista de origen jordano, Abu Musab al-Zarqawi, que en su lucha contra los norteamericanos se puso a las órdenes directas de Bin Laden creando una filial de la organización terrorista a la que puso el nombre de Al Qaeda en Irak.

Este nuevo dirigente yihadista fue el siguiente objetivo a batir por las fuerzas norteamericanas, quienes consiguieron matarle en la ciudad de Bacuba, al noreste de Bagdad, el 8 de junio de 2006 en un ataque aéreo.

A Abu Musab al-Zarqawi se le responsabilizó de muchos de los atentados yihadistas que se realizaron durante los años previos, aunque cierta prensa norteamericana argumentaba que este individuo no existía realmente y no era más que una creación de los servicios de inteligencia estadounidenses para tener un argumento más con que justificar la presencia de su ejército desplegado en la campaña de Irak.

El heredero de Al-Zarqawi en el mando de la rama de Al Qaeda en Irak fue el también yihadista Abu Ayyub al-Masri, quien también murió, cuatro años después, bajo fuego estadounidense.


Abu Musab al-Zarqawi, creador de Al Qaeda en Irak

Durante este proceso el propio Gobierno iraquí dirigido por el chiíta Nuri al-Maliki, fue dejando de lado a los ciudadanos sunitas de Irak, lo que llevó a la inicial oposición de estos en contra del Gobierno chiita de la nación, que por otra parte buscaba los apoyos de los Estados occidentales que aportaban sus tropas a la coalición.

Este desprecio hacia los sunitas y ese apoyo buscado en los occidentales llevó a la radicalización de parte de los creyentes sunitas y a mantener y acrecentar el apoyo a Al Qaeda en Irak, que trasformó su nombre en Estado Islámico de Irak y Levante, (EIIL/ISIS) al extender sus acciones hacia el levante mediterráneo y en concreto hacia Siria.

El 29 de junio de 2014, Abu Bakr al-Baghdadi, nuevo líder de la organización terrorista, se proclamó como máxima autoridad y califa de todos los musulmanes cambiando de nuevo el nombre de la organización por el de Estado Islámico, evitando la mención a Irak y Siria, lo que demuestra su voluntad de expansión y conquista más allá de lo inicialmente ocupado.

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Fuente: Revista Ejército • N. 911
Fecha: Marzo 2017

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