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Revista de Prensa: Artículos

martes, 12 de marzo de 2019

La posverdad y la seguridad nacional

Federico Aznar Fernández-Montesinos
Escritor, militar, ensayista y profesor universitario español


 Artículo cedido por:


Conceptos como posverdad o fake news implican la banalización de la desinformación, contribuyen a su aceptación y son un grave riesgo para la seguridad nacional, pues tensionan tanto a la sociedad como al aparato en el que se sostiene. 

El siglo xxi ha propiciado un retorno al antropocentrismo basado en el relativismo, lo efímero, el escepticismo y lo alternativo, el culto al presente y el formalismo. La posmodernidad es un estado mental, una actitud; su formulación viene a coincidir con la idea de D. Bell sobre el crepúsculo de las ideologías, la reducción del espacio de diferencia política; las ideología eran una atalaya para contemplar y explicar el mundo.  Es una época de confusión y conceptos débiles que rechaza cualquier forma de sacralización. Es la “sociedad ligera” de Braudillard o “líquida” y marcada por la incertidumbre de Bauman. El hombre queda consignado como medida de todas las cosas, lo que deriva en el nihilismo.

Las sociedades son diversas y están muy fragmentadas, lo que dificulta las acciones colectivas y promueve el conformismo. Las instituciones que hacen posible la existencia de una verdad compartida –la educación, los medios de comunicación social y el propio marco normativo– se  han debilitado.

Internet es la base de la sociedad del conocimiento. Se consume mucha información pero falta análisis, comprensión. Hasta 2003 se había producido una cantidad equivalente a 5 exabytes de información, cifra que ahora se genera cada dos días. La revista Science calculó que, hasta 2007, la cifra era de 295 exabytes, que se había incrementado en 2011 a 600 exabytes.

La tecnología en una sociedad de la información que acumula datos es un factor crítico. Esto causa importantes contradicciones. El mundo actual necesita entre diez y quince años para comprender una nueva tecnología y regularla, mientras estas son superadas transcurridos entre cinco y siete años.

El ecosistema de la información

La comunicación es inherente a todo proceso público. Marca los tiempos y fija el calendario político. Hoy el ciclo de la información es de 24 horas, máximo de 48. Y se genera una ansiedad que acorta indebidamente el tiempo de respuesta. Se antepone la emocionalidad de la opinión pública a la racionalidad o, incluso, a la resolución del problema.

Una mala gestión comunicativa provoca la prolongación de una crisis, puesto que esta conlleva una crisis informativa; si se falla en el control de esta crisis, se falla en el control de la crisis general. Y esa es la cuestión, porque la información se ha vuelto incontrolable.
 El problema ha dejado de ser tal para transformarse en un problema de opinión pública.

El patrón de comunicación ha cambiado. En 2016, ya un 62% de los adultos estadounidenses accedían a noticias a través de las redes sociales; y un 44% a través de Facebook.  Las redes sociales son ahora el eje del “ecosistema de información” y una expresión de horizontalidad democrática. La extensión de la isogoría a ámbitos inapropiados iguala ideas, hechos y creencias.

Los medios han perdido el monopolio de la distribución de la noticia. Y su canalización depende de factores no siempre ligados a su veracidad; sus fuentes son el entorno más próximo. El receptor se convierte en emisor, generándose una cadena de distribución que hace creíble la información.  El argumento académico, las referencias y los criterios de autoridad no tienen relevancia ante una opinión pública con escasa capacidad de discriminación, poco tiempo para documentarse, que busca emoción más que veracidad y a la que no le gusta ser contradicha.

Los algoritmos son conjuntos de reglas para realizar operaciones; los utilizados en redes sociales no son neutrales, ya que trabajan sobre la base de búsquedas y preferencias anteriores; el algoritmo selecciona información que cree que agradará y evita la que no. Además agrupan a quienes piensan igual.

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