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Revista de Prensa: Artículos

martes, 2 de julio de 2019

La seguridad en el ‘retail’: un problema que no cesa

Javier Blanco Gor
Responsable de Prevención de la Pérdida en AECOC


El pasado 29 de abril el diario La vanguardia publicó un artículo con el siguiente titular: “Los juzgados de Barcelona alertan del riesgo de colapso si no bajan los hurtos”. En él, el redactor Toni Muñoz incluía este párrafo: “Los carteristas saben que siempre que roben menos de 400 euros, aunque los detengan varias veces, no ingresarán en prisión.

La explicación es que el Tribunal Supremo sentó un precedente en el que sentenció que este tipo de hurtos no se podían acumular para aplicar una pena más dura que pudiera aca­rrear incluso el ingreso en prisión en el caso de los reincidentes. Y esto ha allanado el camino de los carteristas que salen a las calles de Barcelona a robar y que, cuando son detenidos, sufragan el coste de las multas con el dinero que han robado. Un pez que se muerde la cola. Una consecuencia perversa”. En este caso hace referencia a la seguridad pública en Barcelona, pero este marco normativo es el que también se aplica en los casos de hurtos en los establecimientos comerciales.

En un escenario como este no es de extrañar que el hurto externo sea la principal causa de pérdida desconocida en España, generando, según las empresas, el 60 por ciento de la misma. 

Radiografía del hurto externo

Según datos de los estudios realizados por AECOC para analizar el estado de la pérdida desconocida en España, el 80 por ciento de los hurtos corren a cargo de ladrones profesionales y el destino de la mercancía son mercados paralelos, lo que confirma que estamos ante un perfil profesionalizado que ha hecho del hurto su forma de vida y que, como se ha mencionado con anterioridad, entra en un círculo vicioso de tener que robar más para pagar las multas impuestas cada vez que son condenados.

Otra consecuencia que tiene el marco normativo actual es el crecimiento de las bandas organizadas. Un 43 por ciento de las empresas considera que estas están aumentado su actividad en los establecimientos y solo un 23 cree que están disminuyendo. Como aspecto positivo, en España las empresas no consideran que haya un aumento de actos violentos en los establecimientos, aunque algunas afirman que las reacciones de determinadas personas cuando son sorprendidas robando son más agresivas.

Esperemos que esta situación no vaya a más, como está pasando en el Reino Unido, donde la suma de factores como la reducción del número de agentes –se estima que 20.000 menos en los últimos 10 años– o la reducción del número de trabajadores en las tiendas están provocando un incremento importante de robos a mano armada.

Herramientas contra el hurto

Los niveles de uso de los principales sistemas antihurto son los siguientes:

  • Etiquetas antihurto: es el sistema más extendido, aunque hay notables diferencias en el nivel de uso en función del sector al que pertenezca la empresa. Por ejemplo, el textil etiqueta una media del 93 por ciento de sus artículos, mientras que la ferretería lo hace solo en el siete por ciento.
  • Sistemas del videovigilancia: el segundo sistema más implantado es la videovigilancia, utilizado por un 88 por ciento de las empresas.
  • Servicios de vigilancia: el 63 por ciento de las compañías utiliza servicios de vigilancia en el retail, lo que se traduce en que el 27 por ciento de las tiendas cuentan con este servicio. 

Dos nuevas tendencias

En temas de prevención de la pérdida se habla mucho de dejar de ser reactivos (denuncias, revisión de imágenes, etc.) y pasar a ser realmente preventivos, como su nombre indica. En esta línea hay dos tecnologías que cumplen con esta condición de anticiparse: el data analytics y el reconocimiento facial.

Data Analytics:

Esta tecnología se define como la capacidad de recolectar y analizar datos, tanto estructurados como no estructurados, procedentes de múltiples fuentes internas y/o externas a la organización. ¿Se imaginan poder saber de antemano cuándo, dónde y quién nos va a robar? Aunque parece difícil que lleguemos a este punto en el futuro, actualmente ya existen herramientas para recopilar información y analizarla de forma que nos permitan conocer con más detalle las causas reales de la pérdida y los puntos críticos de nuestra cadena, y de esta forma optimizar los medios para prevenirla.

En noviembre del año pasado se hizo público que la policía italiana estaba aplicando un algoritmo que, cruzando los datos de los perfiles de los criminales, los lugares y las fechas que presentan mayores riesgos con un sistema de probabilidades, era capaz de prevenir algunos crímenes. 

Reconocimiento facial:

La aplicación de los sistemas de reconocimiento biométrico para la seguridad del retail es obvia, ya que permiten detectar automáticamente que ha entrado en el establecimiento una persona que previamente ha cometido algún delito en el punto de venta. La tecnología está preparada y su rendimiento y eficiencia en el retail está demostrada, pero como pasa en otros muchos avances tecnológicos, la normativa no está adaptada actualmente para dar respuesta.

Por tanto, será necesario ver cómo encaja el reconocimiento facial aplicado a la seguridad en el actual Reglamento General de Protección de Datos; y sobre todo que los organismos se pronuncien para que las empresas sepan bajo qué condiciones y cómo pueden emplear una tecnología que ofrece muchos beneficios y que, en mi opinión, ha llegado para quedarse.

Denuncias ‘in situ’

De momento hemos comentado cuestiones internas de las compañías, las cuales están continuamente analizando nuevas soluciones para luchar contra el hurto. Pero no podemos olvidarnos de la importancia de la colaboración con la Administración Pública.

Afortunadamente, en España los cuerpos policiales se implican intensamente en la colaboración con las compañías para reducir los hurtos. Policía Nacional y Guardia Civil están trabajando en un proyecto que permitirá realizar las denuncias informáticamente desde el establecimiento –en caso de que el sospechoso esté retenido–, y la información se volcará directamente en los sistemas policiales. Además, la Ertzaintza también está trabajando en el desarrollo de un procedimiento de denuncia in situ y los Mossos d’Esquadra hace años que lo tiene operativo, aunque la información de las denuncias debe ser introducida manualmente una vez que la documentación llega a la comisaría.

Este sistema de denuncias tiene principalmente dos beneficios: por un lado, el ahorro de tiempo tanto para las empresas como para los cuerpos policiales, especialmente en el caso de que la información no deba ser introducida manualmente en la comisaría; y por otro, en este procedimiento se entrega la citación a juicio al momento, por lo que se dicta sentencia aunque el acusado no se presente.

Estos son claros ejemplos del esfuerzo que están realizando los cuerpos policiales para combatir un problema de manifiesto impacto en la competitividad e incluso, en algunos casos, en la pervivencia de los comercios de nuestro país, y que debería poder complementarse con un marco normativo que realmente resulte disuasorio para este tipo de prácticas.

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