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Revista de Prensa: Artículos

miércoles, 1 de octubre de 2008

Articulo Javier Redondo. www.elmundo.es. 17/08/09

Javier Redondo
Profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Carlos III de Madrid


El patriota español, heroe contra los franceses, paso a la posteridad como el libertador de Argentina

José de San Martín nació en un pequeño pueblo a orillas del Río Uruguay, Yapeyú, dentro de los extensos límites del floreciente virreinato de Río de la Plata, el 25 de febrero de 1778. Su biografía es sumamente interesante, pues no casa en absoluto con la que corresponde a un libertador de la patria que pudiera malquerer a los españoles. Sin embargo, su papel fue determinante en el proceso de independencia de Argentina, Chile y Perú. Es decir, San Martín llevó a cabo en el Sur del continente la tarea que había emprendido Bolívar en el Centro. Foto: www.abc.gov.arAunque, en honor a todos los protagonistas, San Martín fue el heredero de la obra ya iniciada por Manuel Belgrano (1770-1820), cuyo perfil es similar al de otros libertadores: era un intelectual criollo -descendiente de italianos- empeñado en el desarrollo económico de su tierra, para lo cual España era un obstáculo. Era secretario del consulado, lugar que convirtió en foco del pensamiento económico liberal.
 
DOS REVOLUCIONARIOS
Manuel Belgrano, nacido en Buenos Aires el 3 junio de 1770, integraba la nómina de libertadores ilustrados que habían leído a los filósofos más influyentes -Montesquieu, Voltaire y Rousseau- y que siguieron con atención los acontecimientos de la Francia revolucionaria. Si Francisco de Miranda la denostó, Belgrano dijo: «se apoderaron de mí -se refiere a 1789- las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y sólo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre, fuese donde fuese, no disfrutase de unos derechos que Dios y la Naturaleza le habían concedido». Entre las curiosidades dignas de mención, destaca que Belgrano diseñó la actual bandera argentina. Como buen ilustrado, se preocupó de la educación, creó el periódico El Telégrafo Mercantil y luego dirigió El Correo del Comercio, que desde 1810 difundió ideas liberales y emancipadoras.Foto: www.abc.gov.ar

Por su parte, San Martín pasaba la treintena cuando cambió radicalmente de bando. No era propiamente un criollo. Era casi español y encima, hasta 1812, todo un patriota. Sus padres eran ambos palentinos y él, Juan de San Martín, ejercía como teniente gobernador del departamento donde residían; o sea, tenía un cargo político, precisamente a lo que aspiraban los criollos enfurecidos con la Corona española. La familia regresó a España siendo José un niño. A los 11 años, el joven comenzó su carrera militar. Batalló contra los moros en el norte de Africa y contra los franceses en los Pirineos. Por si fuera poco, tras la invasión napoleónica desempeñó un papel destacado en la simbólica y estratégica victoria de Bailén, en el verano de 1808, lo que le valió el ascenso y una condecoración.

VIRREY AFRANCESADO
Mientras San Martín luchaba con el ejército español, en Río de la Plata se producían las primeras mareas revolucionarias. Entre 1808 y 1809, unos quisieron desprenderse del virrey Lieners, de apellido francés y sospechoso -sólo sospechoso- de afrancesado, mientras otros querían mantenerlo sólo por fastidiar a los españoles. El establecimiento de juntas fracasó, pero Lieners fue sustituido por Hidalgo de Cisneros, que abrió el puerto de Buenos Aires al comercio con Gran Bretaña -de lo cual era partidario Belgrano-, autorizó las convocatorias de un cabildo abierto en el que pudieran participar los criollos argentinos y de una Junta, que se celebró el 22 de mayo de 1810. La espita estaba abierta, pero las concesiones no frenaron las aspiraciones de la milicia criolla, de liberales y comerciantes. Con suma facilidad declararon su propia Junta el 25 de mayo de 1810, día de la libertad para Argentina. La nueva Junta, liderada por Cornelio Saavedra e integrada por Belgrano, Castelli y Moreno, declaró la igualdad entre indios, criollos y peninsulares. Asimismo, juró fidelidad a Fernando VII. Saavedra pretendió sin éxito que no se extendiera la violencia. Entre otros, Lieners fue fusilado. Moreno era partidario de acelerar, con todas las consecuencias, la revolución.

Hasta este momento hemos conocido al primer José de San Martín, ajeno a los sucesos de Río de la Plata. A partir de entonces, cuando conoce a oficiales del ejército inglés, nace el segundo, el que pasó a la posteridad como libertador de Argentina. Dicen algunos textos, y así lo recoge la omnisapiente Wikipedia -en la página dedicada al militar, muy de fiar-, lo importante de que entrara en contacto con algunas logias masónicas a las que pertenecían otros libertadores americanos. El historiador David Bushnell habla concretamente de la logia Lautaro. Se produce así su conversión.

EFECTO MARIPOSA
En aquel tiempo, España era aliada de Gran Bretaña contra Francia. Estas dos grandes potencias pugnaban por el control comercial de América. Desde Canadá hasta la Patagonia. Y cosas del efecto mariposa (ya se sabe, si una mariposa aletea en una parte del mundo, en el otro extremo se produce un huracán, un maremoto o lo que sea). Esta guerra llevó a la ruina al hasta entonces flamante Jefferson en Estados Unidos. Pues este conflicto cambió también la vida de José de San Martín. Ya hemos dicho que conoce de este modo a militares británicos y encuentra su nuevo papel en la Historia.

Vuelve a Buenos Aires en 1812, unos meses antes de que Belgrano ganara la batalla de Tucumán. En ese momento, San Martín cree que hay que dar el paso decisivo, acelerar el proceso de independencia y declarar una Constitución. Conspira contra el triunvirato gobernante (las disputas entre saavedristas y morenistas habían dado lugar a esta solución intermedia de gobierno), que a la postre fue sustituido por otro nuevo. España y Gran Bretaña podían ser aliados circunstanciales, pero a éstos les convenía mucho debilitar el poder español en las Américas, por eso promovieron las rebeliones.

Foto: www.abc.gov.ar

No obstante, tuvo que pasar todavía un tiempo, hasta que lideró las tropas en la batalla de San Lorenzo, para que se disiparan las dudas sobre su fidelidad a la causa. Todavía resultaba chocante que quien hasta hacía cuatro días luchaba contra el invasor francés se viera ahora involucrado en la causa de la independencia. Es más, cuando su proyecto traspasó los límites de Argentina, las suspicacias de los patriotas argentinos contra él se levantaron de nuevo. Ese año, en 1813, tomó el relevo revolucionario de manos de Belgrano, cuyas campañas habían fracasado en Paraguay -lo que permitió que el país siguiese su propio curso en el proceso de independencia- y Alto Perú. Dice algún biógrafo de Belgrano que era prudente y metódico, pero militarmente autodidacta. Sin embargo, su fracaso en Perú, que se produjo cuando trató de tomar la Casa de la Moneda de Potosí, se debió simplemente a que sus efectivos eran muchos menos que los del enemigo.

DE PERU A CHILE
San Martín tomó las riendas en Perú y se dirigió también a Chile, donde su participación tenía un añadido de carácter ideológico, ya que tuvo que tomar partido entre los conservadores o los liberales. Optó por los conservadores de O'Higgins. Para sus campañas contó con la inestimable colaboración de los ejércitos británico y estadounidense, a los que necesitaba a pesar de preferir que no intervinieran fuerzas extranjeras. Además, su propósito era no derramar sangre en Perú. «Ambiciono un triunfo pacífico, fruto de la irresistible necesidad», aseguró.

Su carrera fue vertiginosa. El 9 de julio de 1816, en el Congreso de Tucumán, declaró finalmente la independencia de las provincias de Río de la Plata, es decir, de Argentina -también intervino, aparte de Belgrano, Bernardo de Monteagudo-; en abril de 1818 consigue la de Chile, y el 28 de julio de 1821 proclama, ante una multitud enfervorizada en la Plaza de Armas de Lima, la independencia de Perú, país que gobernó durante un año.

El 26 de junio de 1822 se entrevistó en Guayaquil con Simón Bolívar. Le pidió que reforzara su ejército y le ofreció ponerse a sus órdenes. Bolívar respondió que sólo podía darle 1.000 hombres y que no iba a aceptarle como subordinado. Tras dos días de conversación y un baile de celebración, San Martín entiende que debe retirarse. En septiembre de 1822 le deja los honores -o el regalo envenenado- de conseguir la independencia definitiva de Perú y conducir al país a Bolívar, quien tenía mayor ambición política y más pronunciados delirios de grandeza. Perú es oficialmente libre desde diciembre de 1824, tras la batalla de Ayacucho, ganada por Sucre el día 9 de ese mismo mes.

Foto: www.aceros-de-hispania.com

SANTA ALIANZA
Cuando se creó Argentina, Belgrano ejercía de diplomático en Europa, donde no fue precisamente bien recibido. El Viejo Continente estaba en trance de formar la Santa Alianza para defender a las monarquías tradicionales de los revolucionarios de dentro y de fuera del continente. Además, para entonces ya estaba enfermo de hidropesía. En cualquier caso, su carta de presentación no fue como rebelde, sino como partidario de una salida negociada, incluso monárquica. De ahí que a su regreso a Buenos Aires luchara contra las tropas federales en plena guerra civil. Algunas derrotas le llevaron a acuartelarse en Tucumán, en 1817. Ya abominaba de la guerra, incluidas las dos causas, la federal y la centralista. Volvió a Buenos Aires casi para morir sumido en la pobreza el 20 de junio de 1820.

Ni Belgrano ni San Martín se declararon republicanos. Ambos tenían pánico de que la revolución fuese guiada por las clases populares, poco instruidas y violentas. Preferían la introducción gradual de reformas, de acuerdo a las demandas de la opinión pública -en el siglo XIX opinión pública era sinónimo de opinión ilustrada-. El primero, de hecho, apoyó la causa de la irascible hermana de Fernando VII, Carlota Joaquina, establecida en Portugal, para fundar una monarquía libre de España y fuerte contra las amenazas británicas. El segundo entendió que una monarquía constituía el freno más eficaz contra los excesos revolucionarios y dotaba de mayor estabilidad a los países. No en vano se había formado militarmente en España, al calor de una monarquía decadente, cierto, pero al fin y al cabo, institución tradicional. Desconfiaba de la naturaleza humana y más aún de sus compatriotas. Por eso, no era partidario de una forma republicana de Gobierno. En 1818, durante una conversación privada aseguró que manejaba «la idea de dividir Sudamérica entre las principales potencias europeas, y formar tal cantidad de reinos que proporcionara uno para cada príncipe de casa real». Para ello quiso contar con ayuda británica. En Chile se desestimó su idea, valorada en Perú, de ahí que allí pusiera mayor empeño en encontrar una solución negociada a la independencia.

Por fin, cuando entregó el timón de Perú a Bolívar y regresó presuroso a Buenos Aires, retirado del ejército y de la política, su esposa Remedios, gravemente enferma desde hacía algún tiempo, ya había fallecido. No quiso entrar en las disputas por la organización política de su nueva patria. Estaba claro que iba a ser una república, pero no tanto el carácter de la misma, centralizada o federal. Se marchó a Europa con su hija. Trató de volver, pero Argentina era un polvorín. Murió en Francia el 27 de agosto de 1850.

 

9 DE JULIO DE 1816


En junio de 1809 se produce el primer intento de crear una Junta autónoma de la Central, ubicada en España. Esta se forma finalmente el 25 de mayo de 1810 y es liderada por el coronel criollo Cornelio Saavedra. En aquellas fechas, San Martín todavía servía fielmente al ejército español. En 1812 regresa a Buenos Aires ya convencido de la causa de la emancipación. En 1813 sustituye a Belgrano como líder de la revolución. Ambos son moderados. El 9 de julio de 1816, en el Congreso de Tucumán se proclama la independencia de Argentina. Luego el país se sumió en una guerra civil, que, en varias fases, abarcó el primer tercio del siglo XIX. En abril 1818, la de Chile y el 28 de julio de 1821, por primera vez, la de Perú. Belgrano había muerto en 1820. El 26 de junio de 1822 se celebra la entrevista de Guayaquil entre San Martín y Bolívar. El 9 de diciembre de 1824 las tropas de Sucre toman Ayacucho y se proclama la independencia definitiva de Perú. San Martín estaba retirado de la actividad política y militar. Murió en 1850.

 

Articulo:

* Historia de España, el largo adiós de las Colonias (I): La pérdida de la rica América, 200 años después (12/09/08)
Historia de España, el largo adiós de las Colonias (II): El «grito de Dolores» de Mexico (26/09/08)
 

Especial: Segundo Centenario de la Guerra de la Independencia Española. 1808-1814

Fuente: www.elmundo.es
Fecha: 17/08/09

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