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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Artículos

lunes, 16 de noviembre de 2009

Articulo Alfonso Merlos. La Gaceta. 12/11/09

Alfonso Merlos


 

Los asaltantes que hoy explotan la amenaza y el chantaje en Somalia aterrorizando a marineros occidentales buscan algo más que dinero. El repunte de la piratería se entiende evaluando la virulencia islamista en África Oriental en los últimos años.

El enemigo que confrontamos se ha hecho polimorfo en el escenario de seguridad post-11-S. A la motivación lucrativa de una violencia irrestricta en los métodos y primitiva en sus planteamientos, se ha sumado la política, menos visible pero más estratégica. Los piratas subsaharianos, bien hayan sido expulsados de los arrabales de Mogadiscio, Jartún, Nairobi o Dar es Salaam, no ocultan sus planes a medio y largo plazo, que pasan no sólo por lucrarse, sino también por tumbar las estructuras más fundamentales de poder de Estados fallidos de la región para relevarlas por las de regímenes en los que impere la sharia, la ley islámica.

A las jóvenes hornadas de bucaneros que se lanzan a la caza del extranjero en aguas internacionales no les resulta ajeno el triunfo de las hordas salafistas en la capital de Somalia que acabó en 1993 con la humillación de las fuerzas de EEUU; o el interés que despertó la presencia de Osama Bin Laden al establecer su madriguera en Sudán y conseguir atraer a las filas de Al Qaeda a sedientos militantes fascinados por el Islam en su versión armada.

Quienes empuñan las armas en el subcontinente bajo la bandera o no de una interpretación afilada del Corán, están convencidos de que hay que doblegar al cruzado en tierra y mar; y de que allí donde ha llegado la religión de Mahoma ni pueden ni deben alcanzar los brazos corruptos de quienes persiguen sin freno el expolio de toda clase de riquezas. Se entiende así que EEUU y sus aliados sean el motor cardinal para frenar la inseguridad en los pasos que aglutinan el tráfico marítimo más intenso, dada la falta de voluntad de las autocracias árabes y musulmanas.

La piratería es tan vieja como la prostitución. Sin embargo, de la capacidad que tengamos para comprender su apego a proyectos de signo fervientemente islámico, y del consecuente incremento de la dureza en la respuesta, dependerá que en futuros episodios como el del Alakrana, u otros que generen mayores destrozos y sufrimiento, ganemos o por el contrario salgamos derrotados.

Y aquí los fracasos se pagan con dinero y con vidas.

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Fuente: La Gaceta
Fecha: 12/11/09

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