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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

Revista de Prensa: Artículos

jueves, 19 de agosto de 2010

Articulo Raúl Gonzalez Zorrilla. Euskadi Información Global. 04/08/10

Raúl Gonzalez Zorrilla


 

El terrorismo etarra, como el terrorismo islamista, prospera en pequeñas sociedades cerradas, en guetos fanatizados, en ámbitos intelectualmente arrasadados por el integrismo ideológico, en reductos convivenciales donde los más ignorantes, los más viles y los éticamente más depravados van macerando con ahínco su odio, su inquina y su aborrecimiento hacia todo aquello que les resulta ajeno. En estos espacios asfixiantes, auténticos agujeros negros para la humanidad, la convivencia y la tolerancia, es donde los individuos que luego dispararán un tiro en la nuca a un concejal de barrio, que colacarán un coche bomba en un supermercado o que se reventarán en el interior de una escuela judía, pierden también, orgullosos y felices, sus últimas migajas de empatía con quienes pronto habrán de ser sus víctimas.

Gurutz Agirresarobe ha vivido, durante los últimos diez años, en uno de estos lugares geográficos abonados a la iniquidad, a la perversidad y la infamia. A su alrededor había demasiados hombres y mujeres que justificaban todos y cada uno de los crímenes de ETA y, sobre todo, había más asesinos con doble vida y más miembros de la banda capaces de matar para volver luego a su actividad normal con sus vecinos, su familia y sus amigos.

Agirresarobe, por ejemplo, había coincidido en el equipo de rugbi de Hernani, una localidad guipuzcoana donde el peso de terroristas y proetarras es tal que en sus calles resulta difícil no sentirse constantemente vigilado, amenazado y señalado, con Beñat Aginagalde. En la época en la que el primero, presunto autor de la muerte de Joseba Pagaza, se movía en la más absoluta impunidad, Aginagalde estudiaba Medicina. Éste, con el tiempo, entraría en ETA y, en 2008, asesinó al concejal del PSE Isaías Carrasco y al empresario Inaxio Uria. Aginagalde también colocó un coche bomba en la Universidad de Navarra, tres meses antes de acudir a sus instalaciones para realizar el examen del MIR. No avisó de la colocación del artefacto explosivo, por lo que sólo el azar evitó una masacre. Para entonces, ya había cometido sus dos asesinatos. Por si todo esto fuera poco, en el atentado en Pamplona, le ayudó otro miembro del equipo de rugby de Hernani: Joanes Larretxea.

Con semejantes animales en sus filas, el equipo de rugby de Hernani estuvo a punto de llegar a la máxima división de este deporte y llegó a ser campeón de España juvenil.

La práctica del deporte amateur une mucho a los terroristas y, sobre todo, facilita enormemente las relaciones entre los criminales y entre quienes amamantan ideológicamente a los asesinos. La mayoría de los terroristas que tomaron parte en los atentados islamistas del 11 de marzo de 2004 en Madrid habían jugado juntos a fútbol en diferentes equipos. El antropólogo norteamericano Scott Atran ha identificado y demostrado cómo al menos diez de los terroristas suicidas utilizados por Hamas en los últimos años formaban parte de los equipos de deporte colectivo organizados por una mezquita extremista. De hecho, algunos oficiales israelíes están convencidos de que los líderes de Hamas buscan en este tipo de equipos deportivos a los hombres más violentos y radicales.

Cuando la red terrorista islamista de Al Qaeda mantenía sus cuarteles generales en Sudán, Osama Bin Landen organizó su propia liga de fútbol, en la que participaban varios equipos de la región y en la que había encuentros todos los fines de semana. En Indonesia, la organización terrorista Jemaah Islamiya mantiene a sus militantes en contacto, bien controlados y comunicados entre sí, a través de partidos de fútbol que juegan habitualmente.

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Fuente: Euskadi Información Global
Fecha: 04/08/10

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