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Revista de Prensa: Artículos

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Inteligencia económica, la asignatura pendiente

Juan Narro
Director del área de formación del Grupo Atenea y colaborador habitual de Atenea Digital


La inteligencia económica pretende adquirir conocimiento para poder tomar decisiones en la empresa dentro de un planteamiento estratégico. Este planteamiento debe empezar con un análisis estratégico que incluye la definición de la misión y los objetivos, y debe proseguir apoyándose en un análisis externo del entorno de la compañía y en otro de carácter interno, siguiendo de algún modo las líneas generales de un análisis DAFO: debilidades, amenazas fortalezas y oportunidades.

La inteligencia económica le interesa a quienes toman decisiones ante la necesidad de conocer la evolución y las tendencias en tecnología, mercados y clientes, para planificar sus objetivos, y la estrategia necesaria para conseguirlos. Está orientada especialmente a gerentes y profesionales de los departamentos de planificación estratégica, marketing y comercial, organización e innovación, sistemas de información y recursos humanos.

Hay muchas concepciones de la inteligencia económica, disciplina que empieza a difundirse en España con cierto retraso sobre nuestro entorno. La que me parece más adecuada es la que la aborda desde una perspectiva "holística". La inteligencia comercial es la propia orientada al cliente y a sus peculiaridades. La inteligencia competitiva, y la tecnológica son las orientadas a los competidores y a las evoluciones tecnológicas.

La inteligencia de negocios se centra en los sistemas de apoyo con las nuevas tecnologías de la información, metodologías de explotación de base de datos (data warehosue y data mining), y para el procesamiento, análisis y apoyo a la toma de decisiones y en metodologías de calificación de oportunidades. La gestión del conocimiento está orientada a la información interna de la organización, y que reconoce el papel de los activos intangibles, (conocimientos, equipo humano, patentes, clientela o imagen), e intenta cuantificar el denominado "capital intelectual". La gestión del talento, que integra la colaboración, la coordinación, la comunicación y el conocimiento dentro de la empresa pretende sacar el máximo rendimiento de las personas que la componen.

Como afirma Peter Drucker "tan pronto como una organización da los primeros pasos, desde los datos a la información, comienzan a transformarse sus procesos de decisión, su estructura de management, y el modo como lleva a cabo su trabajo". Pero eso es solo el principio, en un entorno competitivo, en continuo cambio y con herramientas que proporcionan grades volúmenes de información. Hay que ser capaz de conseguir la información adecuada, filtrarla, procesarla, difundirla y realimentarla en tiempo oportuno, para poder decidir y poder hacer frente al cambio, y para impulsar la innovación. Por ese motivo, la inteligencia económica es, hoy en día, un elemento esencial en la dirección y gestión de empresas.

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