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Revista de Prensa: Artículos

lunes, 20 de diciembre de 2010

Las guerras del agua

Laura Villadiego


Un recurso que escasea, un conflicto que llega. Durante los últimos años se ha hablado mucho sobre el papel que jugará el agua en los conflictos del futuro. El análisis se ha centrado principalmente en aquellas zonas con mayor escasez, como África u Oriente Medio, donde la gestión del agua es fundamental para la supervivencia. En este sentido, se ha asegurado que la guerra de Irak podría tener que ver más con el control del Tigris y el Eufrates, que con el petróleo.


Una niña en Pakistán bebe agua de una improvisada tuberías

Pero la principal guerra se juega en el campo de los derechos fundamentales. ¿Debe ser el agua potable un derecho inalienable o un negocio? La Declaración de La Haya sobre seguridad del agua, firmada en 2000 por 160 países , daba un pequeño paso en este sentido y aunque no reconocía el agua como un derecho, sino como una necesidad, rechazó la gestión del agua como un asunto exclusivamente privado. No ha sido hasta hace escasos meses, en julio de 2010, cuando la Organización de Naciones Unidas ha declarado el agua como un derecho humano.

A pesar de estos avances, de momento, van ganando los intereses económicos y en la mayor parte del mundo, el agua no es un derecho básico; es un producto en venta. Las deficiencias son tales que 900 millones de personas no tiene acceso a agua potable, ni pública ni privada. En zonas como el Sudeste Asiático, bañada por uno de los ríos más caudalosos del mundo, el Mekong, que es alimentado cada año por las intensas lluvias monzónicas, el agua potable es un privilegio. A falta de servicios públicos, empresas privadas se han encargado de los sistemas de depuración y de la venta del agua embotellada, con la que ganan unos 10.000 millones de dólares cada año.  El control sobre su calidad es mínimo y muchas de ellas resultan tan perjudiciales como el agua del grifo.

El principal problema que se presenta, como la propia declaración reconoce, es la gestión de un recurso escaso. ¿Será más eficiente un actor público o una privado para asegurar la eficiencia en la distribución del agua? ¿Cómo se pueden mejorar los sistemas de canalización para que no pierdan hasta un 60% del agua extraída? ¿Cómo se puede asegurar la perpetuidad de las masas de agua y de las capas freáticas? Esta última pregunta es la que más preocupa a los ecologistas, escandalizados, y con razón, por la reducción de ciertas masas de agua como el Lago Chad o el Mar de Aral.

Para evitar este agotamiento, algunas regiones, han empezado a apostar por el reciclaje del agua y Singapur ya obtiene el 30 por ciento de sus recursos aquíferos a través de este sistema. Otros gobiernos, como los europeos, están llevando a cabo importantes subidas en el precio del agua, para poder hacer frente a los costes de gestión, pero para empujar también a los ciudadanos a reducir su consumo.

El Blog Action Day de este año, al que Miradas de Internacional se ha sumado, pretende centrar la mirada sobre éste y otros tantos problemas relacionados con el agua: contaminación, escasez, cambio climático e inundaciones … La guerra del siglo XX fue el petróleo. Los avances han demostrado que el petróleo es sustituible como fuente de energía. La guerra del siglo XXI probablemente será el agua, pero lo que nos jugamos es mucho mayor, porque el agua no es sustituible como fuente de vida.

Suplemento Temático: Seguridad en el Suministro de Energía

Fuente: Miradas de Internacional
Fecha: 15/10/10

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