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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Artículos

lunes, 9 de julio de 2012

Articulo GEES . Libertad Digital. 29/05/12

GEES
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¿Funciona la estrategia de eliminación selectiva de miembros de Al Qaeda en la lucha contra el terrorismo? Dirigentes como Ben Laden, Anwar al-Awlaki, Atuyah Abd al-Rahman, Abu Hafs al Shahri han ido cayendo en operaciones ejecutadas tan a la sombra como los criminales actos que habían cometido y los que preparaban en el momento de su muerte. El efecto de estas operaciones tiene un teórico punto débil: la posibilidad de convertir a los muertos en mártires y ejemplos a seguir.

Pero no parece que sea el caso. Más bien ocurre al contrario: el mito de la invencibilidad de Ben Laden y los suyos se ha roto hace ya tiempo. Por otro lado, la eliminación de miembros clave, con funciones actuales o potenciales fundamentales, suponen durísimos golpes a la estructura de Al Qaeda y a su capacidad de regeneración.

A cambio, la estrategia de eliminación selectiva, tan del gusto de Barack Obama y del pacifismo occidental, tiene sus límites en la ausencia de una visión global, tanto en términos de extensión política como geográfica.

Por un lado, algunas regiones del mundo muestran gran actividad terrorista: es el caso de Yemen, donde los aviones no tripulados norteamericanos atacan periódicamente bases de Al Qaeda, y desde donde se han planteado no pocos planes para atentar en Occidente. El Sahel es una región cada vez más desestabilizada y con mayores oportunidades de movimiento para el yihadismo. Y en términos cada vez más preocupantes, el avance del yihadismo hacia el África Negra resulta amenazador: los problemas en Nigeria, Tanzania y Kenia son crecientes, con atentados cada vez más recurrentes y osados.

Por otro lado, el islamismo político, a fin de cuentas matriz del que surge el yihadismo de Al Qaeda, goza de buena salud. No ya por el avance de la Hermandad Musulmana y asociados por todo el norte de África, sino por las nuevas oportunidades que la primavera árabe ofrece al yihadismo: el caso de Libia, donde los yihadistas exigen su parte de poder tras una guerra civil en la que fueron imprescindibles es paradigmático. Este avance político islamista es aún más preocupante, porque a diferencia de 2001, ha resultado bendecido por occidente tras la primavera árabe.

Así las cosas, el indudable éxito de los ataques selectivos contra los dirigentes de Al Qaeda resulta insuficiente, a falta de una visión global del fenómeno. La estrategia del Gran Oriente Medio, que tan buenos resultados dio en su día, no ha sido sustituida por otra de igual peso y coherencia, limitando el alcance de los éxitos de este tipo de operaciones. Quedan así huérfanas de una estrategia global, y sujetas a las necesidades del momento, tanto en el campo de batalla como en los despachos de la Casa Blanca.

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Fuente: Libertad Digital
Fecha: 29/05/12

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