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Artículos Profesionales


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

Articulo Bettina Alonso Laudel. Expansión. 18.09.03

Bettina Alonso Laudel
Directora general de la Fundación Zeit en Nueva York




Hasta el atentado en Nueva York el pasado 11-9-2001, parecía no existir la posibilidad de que algunas donaciones caritativas sirvieran para financiar actividades y grupos terroristas.

Dentro de la lucha antiterrorista emprendida en EEUU, el pasado mes de noviembre el Departamento del Tesoro ha publicado una serie de medidas que sugieren a las fundaciones que realizan donaciones internacionales que deben recabar información detallada (direcciones, teléfonos, vinculaciones personales y profesionales) sobre las personas que reciben y gestionan sus fondos, así como sobre subcontratistas, investigar si las entidades bancarias con las que trabajan se dedican al lavado de dinero y averiguar si los beneficiarios últimos tienen alguna conexión con grupos o individuos terroristas.

Falta de medios

El problema está en que muchas de las organizaciones no lucrativas que financian proyectos internacionales carecen de los medios para garantizar que los fondos no acaben en manos terroristas.

Aunque las medidas sugeridas son voluntarias, muchas entidades no lucrativas se ven obligadas a seguirlas para no dañar su reputación o incluso perder la exención de impuestos. Así, p.ej., United Way International, que el año pasado donó 8 millones de dólares en programas internacionales, se ha gastado en los últimos tres meses 40.000 dólares para aplicar estas sugerencias.

Pero además, estas medidas pueden tener importantes repercusiones a medio y largo plazo sobre las donaciones internacionales; sobre todo las fundaciones medianas y pequeñas preferirán donar sus fondos a proyectos nacionales. Este tipo de medidas se ve apoyado por escándalos como el de Enaam Arnaout, líder y fundador de la Benevolence International Foundation en Chicago, quien ha admitido haber comprado uniformes, tiendas de campaña y botas para rebeldes musulmanes chechenos y bosnios con el dinero recaudado supuestamente para ayudar en los estudios a jóvenes de familias pobres musulmanas. Lamentablemente, también se han dado otros escándalos a raíz del atentado terrorista de Nueva York: el pasado mes de abril la policía detuvo a 33 personas por defraudar unos 135.000 dólares a organizaciones caritativas que ayudaban a familiares de las víctimas. Según el abogado del distrito de Manhattan, Robert Morgenthau, ya se elevan a un total de 245 las personas a las que su oficina ha acusado de fraudes y robos a organizaciones caritativas que ayudaban a las víctimas del atentado del 11-9-2001.

Descontrol

Y hace unas semanas, ha sido detenido el director general de una organización que recaudaba fondos para familias de policías fallecidos en el atentado, diciendo que lo patriótico era donar 911 dólares. Se ha podido comprobar que todo el dinero recibido ha sido para su uso personal.

Aunque todos estos escándalos crean una imagen de descontrol, gracias a que salgan a la luz, se está elaborando en las fundaciones y ONG una conciencia de control y profesionalidad muy positiva.

Las entidades no lucrativas son cada vez más transparentes sobre quién las financia y a qué programas destinan sus fondos, así como en el seguimiento y evaluación de los mismos.

Fuente: Expansión
Fecha: 18.09.03

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