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Artículos Profesionales


Dirección y Gestión de la Seguridad Global.

Articulo Rafael Vidal Delgado. Belt Ibérica S.A. 13/04/2004

Rafael Vidal Delgado
Asesor de Planificación Estratégica. BELT IBÉRICA S.A


A principios de la década de los noventa desembarcaron en España los llamados “Sistemas de Crisis” para las organizaciones empresariales, teniendo en cuenta que con poca anterioridad el Gobierno se había dotado de la misma herramienta, al amparo de lo constituido en EE.UU., Alianza Atlántica y Unión Europea Occidental. Hay que indicar que los elementos constitutivos de los Sistemas de Crisis gubernamentales o privados son exactamente iguales: sensores de información;subsistemas de indicadores de crisis; centro de situación de crisis; gabinete de crisis; subsistema de telecomunicaciones, planes de contingencia, etc.

Un buen número de artículos, publicados en diarios económicos o en los suplementos dominicales de los grandes periódicos, se hicieron eco de la nueva herramienta empresarial. Gran resonancia tuvo el análisis de la situación creada en la Commercial Union, cuando el Viernes de Dolores de 1992, el IRA hizo explotar un coche bomba en las inmediaciones de su sede central, destruyendo casi completamente sus 23 pisos; la comunicación a los medios, del director general, Peter Ward, de que se operaría el lunes en dependencias cercanas a la antigua sede y la credibilidad con la que llevaron adelante sus planes de recuperación de desastres (identificados tambien como de contingencia, de continuidad del negocio, etc.), posibilitó que aunque se sufriera un grave quebranto económico, un año más tarde, no solamente se había recuperado sino que el negocio había aumentado considerablemente, todo ello gracias a su sistema de crisis y a una perfecta comunicación pública. Tanto auge tomó en los estudiosos de los sistemas de crisis la comunicación pública, que incluso llegó a identificarse con la esencia del propio sistema, cuando en realidad era simplemente un componente importante del mismo.

La pérdida de las eleciones, tras ocho años de buena gestión, del gobierno del Partido Popular, ha sido a causa de una mala comunicación pública por parte del propio gobierno y del partido. El hecho no es nuevo, ya que fallos en esa comunicación pública, que al fin y a la postre es la conexión con la población, con el electorado, han existido desde el principio. Los éxitos económicos se “vendieron” como lo bien que lo hacían, cuando tenían que haber corresponsabilizado a todos los españoles, es decir a la labor conjunta de gobernantes y gobernados. El caso del “Prestige” fue el mayor fallo de comunicación pública, generando una nueva crisis, en este caso de imagen, que había que unir a la de emergencia por la propia catástrofe. La entrada en la guerra de Irak y el apoyo a Norteamerica, ya de por si creadoras de una situación de crisis, no se supo trasladar a la opinión pública, como consecuencia de la lucha contra el terrorismo y el apoyo informativo que se recibía de la CIA y del Mossad israelí, piezas claves en la desarticulación de gran parte del aparato terrorista de ETA. Su propio líder, José María Aznar, ha “comunicado” prepotencia, aunque de hecho no fuera prepotente. Último fallo de comunicación ha supuesto el atentado del 11 de marzo, causa del trasvase de votos al partido de la oposición.

Cualquier empresa o institución pública o privada española está amenazada por múltiples riesgos, teniendo en cuenta que riesgo en el concepto de crisis es todo aquello que puede perturbar o interrumpir la “continuidad del negocio”. El acoso sexual que se puede producir en un despacho importante de abogados; la contaminación del entorno de una empresa química; el asesinato de un dirigente empresarial; etc., generadoras de una situación de crisis para la empresa, puede incrementarse y convertirse en una carga muy onerosa para la misma, incluso crítica para su supervivencia, si no se traslada adecuadamente a la opinión pública lo que ha pasado y las medidas tomadas para superar la situación.

En un programa de televisión, dirigido a los jóvenes emprendedores y los negocios, se hablaba de comunicación de crisis, exponiéndose como un completo acierto la llevada a cabo por la Casa Real, cuando el anuncio de la boda entre el Príncipe de Asturias y doña Leticia Ortiz, plebeya y por más datos divorciada. Sin embargo la Casa real consideró como una crisis la situación planteada y como tal la trató, dirigiendo a los ciudadanos unos mensajes contundentes, muy rápidos y sin posibilidad de reacción a cada uno, con lo que se consiguió el efecto deseado, de aceptación por parte de la opinión pública del próximo casamiento de don Felipe.

Estudiar y analizar la situación; el estudiar y analizar cómo presentarlo ante la opinión pública; el saber decidir el cómo, cuando, qué y en qué orden y el tener credibilidad en los mensajes, son aspectos fundamentales para resolver con éxito cualquier situación de crisis. Vivimos en un mundo global con paredes de cristal. Dar respuesta lógica y contundente a cualquier anomalía que se presente es el mejor antídoto para superar cualquier situación por adversa que sea.

Rafael Vidal Delgado
Coronel de Artillería en la Reserva
Diplomado de Estado Mayor y de Estados Mayores Conjuntos
Doctor en Historia
Master en Dirección de Seguridad Global

Asesor de Planificación Estrátegica
BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es


Fuente: Belt Ibérica S.A
Fecha: 13/04/2004

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