Belt Analistas de
Prevención y Protección

- Menú -

HOME

Noticias...
Se busca...
Eventos...
Legislación...
Bibliografía...
Artículos...

> MAPA del WEB <

Su opinión...

Envíenos la noticia o el comentario que desee.

 

 

Artículos Profesionales


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

Articulo Guido Olimpio y Matteo Persivale. El Mundo. 03.09.02

Guido Olimpio y Matteo Persivale


UNA TRAGEDIA LLENA DE INCOGNITAS

Un año no ha sido tiempo suficiente. La investigación emprendida por EEUU y sus aliados ha desvelado buena parte de la trama de aquel nuevo 'día de la infamia', que sustituye a Pearl Harbor en el imaginario americano. Sin embargo, las zonas oscuras existen y el camino de la investigación se ramifica. Lo que sucedió en el aire, los días, meses, años de preparación, la red que lo tejió todo... Desde estonces, una porción de la vida diaria de los estadounidenses pasa por el filtro de los atentados. Muchos muestran ya el hastío de tanto recuerdo, tanta amenaza. Quieren olvidar, pasar la hoja del calendario que marca el 11/09/01
Puesto en una balanza, pesa lo mismo lo que sabemos y lo que ignoramos sobre lo que rodea el 11 de Septiembre de 2001. La preparación y ejecución de los atentados reparten certezas y misterios a partes iguales. Identidades, entrenamiento, armas, financiación, lo que sucedió dentro y fuera de los aviones cuando aún estaban en el aire, lo que los investigadores dan por seguro, lo que refutan y lo que dudan. Esta es una exposición de lo que podemos afirmar y lo que tenemos la obligación de poner en duda sobre los acontecimientos del 11-S.

Las verdades

El plan fue ideado en Afganistán por el líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, y organizado en Alemania y Malasia. El egipcio Mohamed Atta capitaneó a los 19 terroristas suicidas que embarcaron en los cuatro aviones. Los encargados de pilotar los aparatos recibieron entrenamiento en escuelas de vuelo de EEUU. Estudiaron bien la seguridad dentro de los aviones: accedieron a las cabinas y lograron que ningún piloto diera la alarma, aunque no pudieron evitar el enfrentamiento con los pasajeros del cuarto avión.

Los secuestradores.

El ataque del 11 de Septiembre -según la reconstrucción oficial- lo llevan a cabo 19 terroristas, capitaneados por el egipcio Mohamed Atta. De ellos, 15 eran saudíes. El vuelo American Airlines 11 sale de Boston a las 7.59 horas en dirección a Los Angeles con 92 personas a bordo. Se estrella contra la Torre Norte del World Trade Center a las 8.48 horas. El comando está formado por Satam M.A. Suqami, Waleed M. Alshehr, Wail M.Alshehri (posible piloto), Mohamed Atta (posible piloto), Abdulaziz Alomari (posible piloto). El vuelo United Airlines 175 sale de Boston a las 7.58 horas en dirección a Los Angeles con 65 personas a bordo. Se estrella contra la Torre Sur del World Trade Center a las 9.05 horas. El comando está formado por Marwan Al Shehhi (piloto), Fayez Rashid Banihamad, Ahmed Alghamdi, Hamza Alghamdi, Mohand Alshehri. El vuelo American Airlines 77 sale a las 8.10 horas de Washington con dirección a Los Angeles con 64 personas a bordo. Se estrella contra el Pentágono a las 9.40 horas. El comando está formado por Khalid Almihdhar, Majed Moqed, Nawaf Alhazmi, Salem Alhazmi, Hani Hanjour. El vuelo United Airlines 93 sale de Newark (Nueva York) a las 8.01 horas en dirección a San Francisco con 45 personas a bordo. Se precipita a las 10.10 horas en Pensilvania. El comando está integrado por Saeed Alghami, Ahmed Ibrahim A. Al Haznawi, Ahmed Alnami, Ziad Samir Jarrah.
El plan. El plan habría sido ideado en Afganistán por Osama bin Laden y organizado operativamente en Alemania (Hamburgo) y en Malasia. El dinero -cerca de 300.000 dólares (305.000 euros)- llegó procedente de Dubai a través de una tarjeta de crédito.Tres dirigentes de Al Qaeda prepararon durante mucho tiempo el ataque: Abu Zubayda, el jefe del frente operativo, hoy detenido en Estados Unidos; Khalid Sheikh Mohamed, oficial itinerante de la red, en busca y captura, y Mustafa Ahmed, el cajero, al que también se le sigue buscando. Interceptaciones electrónicas revelaron diálogos entre los jefes de Al Qaeda los días anteriores al atentado en los que se hablaba de una acción inminente.

¿Por qué en Portland?

El día anterior a la misión, el jefe del comando, Mohamed Atta, y otro secuestrador se desplazan a la ciudad de Portland, en el estado de Maine. Al alba, llegan a Boston y embarcan en el avión que se va a estrellar contra las Torres Gemelas. Una cámara los filma en su escala en Portland.Es la última imagen conocida de los terroristas, que dejan en el capó de su coche en Portland elementos útiles para la investigación.

Las armas.

Los piratas aéreos utilizaron punzones afilados y, probablemente, pequeños frascos con gas paralizante. Un documento oficial hace referencia a un pasajero asesinado por un disparo de pistola. Pero, más tarde, el documento es corregido: en realidad, el pasajero asesinado fue apuñalado con un cuchillo de plástico.Una de las azafatas del vuelo 93 de la United Airlines que consigue telefonear habla de un terrorista con explosivos, cuchillos y armas de fuego.

La alarma fallida.

Los terroristas logran hacerse con los mandos de los aviones sin que los pilotos sean capaces de lanzar un SOS. Sólo algunos de los pasajeros, utilizando los teléfonos instalados en los asientos de los aviones, consiguen contar lo que estaba sucediendo en el aparato. Las investigaciones posteriores corroboran que los kamikazes efectuaron varios viajes de reconocimiento antes de llevar adelante los atentados, siempre en primera clase, la sección del avión más cercana a la cabina del piloto.

El entrenamiento.

Las autoridades estadounidenses aseguran que algunos de los secuestradores siguieron cursos de vuelo, utilizaron simuladores y compraron material de navegación (incluido un GPS, o Sistema de Posición Global). Sin embargo, los mismos investigadores expresan dudas sobre la capacidad real del comando para pilotar un avión comercial de esas características.

El vuelo 93.

Los pasajeros del vuelo 93 de la United Airlines, siempre por medio de sus teléfonos móviles, se enteran de lo que ha pasado con los otros aparatos en Nueva York. Tras una rápida consulta, y convencidos de que si no hacen nada morirán, deciden reaccionar intentando reducir a los secuestradores. Entre los rehenes, hay incluso un piloto que podría ser capaz de hacerse cargo del avión. Un jugador de fútbol es el que se pone a la cabeza de la revuelta. Un carrito de la comida es utilizado como ariete para echar abajo la puerta de la cabina del piloto, en manos de los terroristas. Las grabaciones recuperadas del voice recorder (en la caja negra) del avión prueban que los pasajeros casi habían conseguido su objetivo. Sorprendidos, los terroristas se dejan llevar por el pánico. Uno de ellos dice a otro que corte el aire en el interior del avión, y otro que empuñe la pequeña hacha antiincendios -de la que está dotado cualquier avión- como arma. Poco después, el avión se estrella contra el suelo en Pensilvania.Según las autoridades, como consecuencia de la batalla desencadenada a bordo.

Los misterios

Ni siquiera la verdadera identidad de los secuestradores está confirmada. Algunos de los movimientos previos de los kamikazes permanecen sin explicar, tanto como el hecho de que, con una formación tan escasa, lograran dominar aparatos tan complejos.Se desconoce todavía el armamento con el que accedieron a bordo, y lo que realmente sucedió en los últimos minutos dentro y fuera del vuelo 93.

Los secuestradores.

Las falsas identidades, el uso de seudónimos y los pasaportes falsos son otra de las armas utilizadas por Al Qaeda. Algunos de los 19 secuestradores identificados por el FBI podrían, en realidad, no haber embarcado en aquellos vuelos, prestando su identidad a otros agentes en el momento del check in. Un sistema utilizado para no hacer morir a los líderes de la operación como kamikazes y seguir utilizándolos en el futuro.

El plan.

El proceso que se está siguiendo en Alemania contra Mounir al Motassadek, un marroquí detenido en Hamburgo dos meses después de los atentados del 11 de Septiembre, demostraría que la célula de Hamburgo de Al Qaeda (a la que pertenecía Mohamed Atta) había comenzado a organizar el ataque a Estados Unidos ya en la primavera de 2000 (de hecho, unas semanas después, los primeros kamikazes llegan a Estados Unidos). Pero todavía no está claro si el que decidió la fecha del ataque y el que dio el ok final a los atentados fue Osama bin Laden o si bastó la intervención de otros lugartenientes de la red terrorista de Al Qaeda.

¿Por qué Portland?

¿Por qué Mohamed Atta y otro secuestrador fueron a Portland (Maine) el 10 de septiembre en un coche alquilado, obligándose a llegar hasta Boston en el vuelo que salía de Portland a las cinco de la mañana? Según algunos analistas, Atta habría recibido en Portland el vía libre definitivo para ejecutar la acción directamente de un superior de Al Qaeda (los terroristas no se hubiesen fiado de los teléfonos para una orden tan importante).Sin embargo, la hipótesis más probable es que los secuestradores hayan partido de Portland para evitar las cámaras de seguridad colocadas en la entrada del aeropuerto de Boston (en Portland no las hay) y, de esta forma, no ser identificados. O quizá hayan querido detectar posibles lagunas en la seguridad del aeropuerto de Portland para poder embarcar con armas.

Las armas.

En las angustiosas llamadas telefónicas de los pasajeros de los vuelos secuestrados (y, sobre todo, de la azafata Betty Ong) surgen datos que contradicen la versión oficial. Según Betty Ong y una de sus colegas, cuatro pasajeros árabes habían matado a un piloto, a un pasajero y a una azafata a cuchilladas y habían aturdido a otra con gas paralizante. Otra llamada telefónica hablaba de un secuestrador armado con una pistola, con una bomba de la que salían cables rojos. Si realmente Al Qaeda consiguió introducir a bordo esas armas (y no simples punzones de plástico o abrecartas que, hasta el 11 de Septiembre, estaban permitidos a bordo), las empresas aeroportuarias y las líneas aéreas se verían expuestas a colosales demandas civiles y múltiples acciones penales por graves negligencias en los controles. Muchos analistas dudan que sea posible asesinar a varias personas con simples cuchillos de plástico y con punzones.

La alarma fallida.

Es cierto que, en el verano de 2001, Atta y sus cómplices hicieron una serie de viajes de reconocimiento en los aviones que después secuestraron. Querían así comprobar los sistemas de seguridad de los aeropuertos y los procedimientos adoptados por las azafatas y el resto de la tripulación. La rapidez con la que entraron en la cabina, sin dejar tiempo al piloto para lanzar un SOS, hace pensar que, en un vuelo precedente, habían descubierto el lugar en el que las azafatas escondían las llaves de la cabina del piloto, generalmente bloqueada por motivos de seguridad.

El entrenamiento.

Mohamed Atta, que se estrelló contra la Torre Norte del World Trade Center, Marwan Al Shehhi, que estaba a bordo del vuelo que destruyó la Torre Sur, y Ziad Al Jarrah, el kamikaze del vuelo 93 que se estrelló en Shankesville (Pensilvania), frecuentaban la mezquita Al Quds de Hamburgo (Alemania). Los tres de Hamburgo siguieron, desde julio a diciembre de 2000, lecciones de pilotaje en Estados Unidos, pero sólo en aviones de turismo. En el mes de diciembre de 2000 hicieron un único ensayo de vuelo -de tres horas de duración- en un gran avión de línea, pero a bordo de un simulador, en Florida. Después compraron un curso de vídeo para pilotos de avión de línea. Un entrenamiento aproximativo y, según muchos expertos, insuficiente para llevar a cabo con éxito la compleja navegación del 11 de Septiembre.

El vuelo 93.

Todavía no está claro dónde querían estrellar el cuarto avión, el vuelo 93 de la United Airlines que se precipitó al suelo en Pensilvania. El objetivo estaba probablemente en Washington, pero ¿cuál era? ¿El Congreso, la Casa Blanca, la sede de la CIA en Langley, Camp David, una central nuclear cercana? ¿El avión se estrelló en el suelo a causa de la revuelta a bordo (los secuestradores optaron por estrellarse contra el suelo antes de soltar los mandos del avión) o fue abatido por un caza que había despegado de la base de Andrews? Los pilotos de los cazas que persiguieron al vuelo 93 tenían órdenes de sacrificar vidas en el aire para salvarlas en tierra. Eso incluía, como medida extrema, estrellar sus propios aparatos ellos mismos contra los vuelos comerciales. La posición de los restos del vuelo 93 -esparcidos en una zona muy amplia- avalaría la hipótesis de que fue abatido por el caza.

Fuente: El Mundo
Fecha: 03.09.02

© BELT.ES  Copyright. Belt Ibérica, S.A. Madrid - 2004. belt@belt.es