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Seguridad Pública y Protección Civil.

Articulo Inocencio Arias. El Mundo. 14/01/05

Inocencio Arias
Diplomático


Somos los países ricos roñosos o generosos a la hora de enfrentarnos a una catástrofe natural en el Tercer Mundo? ¿Están los gobiernos haciendo política con el tsunami como cuestionaba hace días The Observer?

Despejando el primer interrogante, digamos que es sabido que, superados los raquíticos o improvisados anuncios iniciales, la comunidad internacional ha acabado volcándose con Asia. Las aportaciones privadas o gubernamentales han batido récords con más de 5.000 millones de dólares ya comprometidos; la ONU ha recaudado más en una semana que en todo el año 2004, etcétera... chapeau, en definitiva. En esta ocasión, las promesas han sido claramente generosas. Recalco lo de promesas y esto va unido al segundo interrogante. ¿Se hace política con la ayuda? Trataremos de aclararlo examinando varios aspectos.

¿Quién ha dado? En dinero público, Australia, Alemania, Japón, la Unión Europea, EEUU y Noruega irían a la cabeza. España se movería en un digno 13 o 15 lugar, según la clasificación de The Economist o Le Monde. Una posición correcta, pero no de Liga de Campeones, y que curiosamente coincide, ese puesto 15, con la que ocupa España anualmente en ayuda global al desarrollo.

Ahí, en la ayuda constante, en la que se hace sin televisiones y sin la llamarada de un drama, los campeones son Noruega, Dinamarca, Luxemburgo, Holanda, Suecia o Bélgica... Nosotros, con el 0,23 de nuestro PNB, estamos muy lejos del promedio de los ricos (0,41), claramente en la segunda mitad de la tabla. El farolillo rojo de los 23 clasificados es Estados Unidos, que solamente aporta el 0,15; Japón también está en lugares de descenso.

En el caso concreto del tsunami, si sumásemos la intervención militar, Estados Unidos, con 17.000 soldados, un portaaviones, 40 helicópteros actuando a partir del sexto día etcétera... escalaría posiciones. Lo que puede ser aplicable a España cuando lleguen en febrero nuestros efectivos.

¿Por qué se da? En principio, por solidaridad. Hay, oficialmente además, otras motivaciones. Si Blair anuncia que su Gobierno igualará las aportaciones particulares, está haciendo un pelín de política electoral. Colin Powell admite que es bueno que el mundo islámico vea el lado generoso de Estados Unidos (su prestigio entre esas naciones está por los suelos), Alemania y Japón ven con su despliegue una forma de reafirmar su condición de superpotencias, postergadas después de la II Guerra Mundial. Los mal pensados arguyen que será utilizado subliminalmente por ambos en su campaña para entrar en el Consejo de Seguridad de la ONU y para Tokio es un nuevo paso en la ruptura del pacifismo a ultranza que le impone su Constitución con la prohibición de enviar tropas al exterior (mandará 800 soldados a la zona).

¿Cómo se da, si se da? Aquí está la madre del cordero. De un lado, mucho de lo prometido es en créditos, y sería interesante conocer el porcentaje de ellos en cada donante, con lo que el esfuerzo del rico con el desvalido es mucho menor que con una donación. De otro, una cosa es anunciar y otra dar trigo. Los ejemplos recientes son devastadores. Irán, terremoto de Bam, 40.000 muertos. Prometidos: 1.100 millones de dólares. Recibidos: 18. Nicaragua y Honduras. Huracán Mitch. Recibido: 40% después de siete años. Mozambique. Recibido: un 50%, y con tardanza.Kofi Annan, después de piropear a Estados Unidos y otros donantes, pide que no se archive el drama asiático cuando se retire la televisión.

¿El mayor peligro? El olvido de otras áreas normalmente prioritarias.Hay un cansancio de la ayuda al desarrollo, Oxfam dice que los presupuestos son la mitad de lo que se aportaba en los 60, y centrarse en Asia puede postergar fatídicamente a Africa, más necesitada. Recordemos que el sida y la malaria, rampantes en Africa, matan cada mes a más gente que el tsunami (240.000 y 165.000 respectivamente).

Concluyendo, las prioridades actuales son coordinar correctamente la ayuda, hacer buenas las promesas y crear una fuerza humanitaria de acción rápida. Y, por supuesto, aumentar de verdad las cantidades para el desarrollo, para el día a día. Aunque no haya cámaras y sea menos heroico y vistoso.

Fuente: El Mundo
Fecha: 14/01/05

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