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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

Articulo Manuel Cerdan y Antonio Rubio. El Mundo. 08.09.02

Manuel Cerdan y Antonio Rubio


Un año después de los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono de Washington, la policía mantiene el cerco sobre las actividades de Al Qaeda (La Base) en España.
Los investigadores españoles han facilitado al FBI y la CIA norteamericana datos y pruebas que demuestran las relaciones de los integristas islamistas españoles con la red de Osama bin Laden. Los servicios de información policiales han seguido el rastro al dinero de Al Qaeda en España y han podido verificar que la célula española también dio cobertura al operativo terrorista del 11 de Septiembre de 2001.

Cuatro de los terroristas que participaron directamente en los preparativos y en la acción terroristas del 11-S, entre ellos Mohamed Atta, viajaron a España meses antes de los atentados.

EL MUNDO ha tenido acceso a una serie de documentos policiales sobre la infraestructura de Al Qaeda en España. Una red terrorista a la que tenían bajo vigilancia desde 1995, seis años antes de los atentados de Nueva York y Washington. Los informes policiales mantienen que España siempre ha sido un lugar de refugio para los grupos integristas y que aquí daban cobertura a las redes internacionales.

En noviembre de 2001, tan solo dos meses después de los atentados con aviones comerciales, la policía desarticuló en Madrid y Granada una infraestructura terrorista, conectada a la red del multimillonario saudí. Era un grupo que no actuaba en territorio nacional -una especie de célula durmiente que tiene instrucciones de pasar desapercibida en el país donde reside-, pero que ponía en peligro intereses y objetivos de naciones aliadas. Según un alto cargo policial, las detenciones se produjeron por los atentados en Estados Unidos: «Si no, seguirían bajo vigilancia».

La célula de Al Qaeda en España, tras los duros golpes policiales sufridos durante los últimos meses, ha quedado diezmada, pero los expertos antiterroristas temen que la fuerte dispersión de integristas islámicos, tras la invasión de Afganistán, pueda provocar nuevos asentamientos.

Reclutamiento

En la primera gran redada fue detenido, entre otros 10 islamistas, el hispano-sirio Imaz Edin Barakat, más conocido por el seudónimo de Abu Dahdah. El dirigente de Los Soldados de Alá figura en los organigramas policiales como el cerebro de la red del millonario saudí. Abu Dahdah y sus seguidores están acusados por el juez Baltasar Garzón de pertenencia a una organización terrorista internacional, colaboración en los atentados contra las Torres Gemelas y apropiación indebida mediante falsificación de documentos.

El dirigente islamista niega los cargos judiciales y en una entrevista concedida a EL MUNDO no oculta su condición de islamista integrista, pero niega tener vinculación con Al Qaeda y, menos aún, con los atentados del 11-S.

Los seguidores de Bin Laden en España reclutaban a jóvenes que eran enviados a campos de entrenamientos de Afganistán, Malasia e Indonesia. Asimismo, La Base recaudaba fondos para financiar a los movimientos integristas y desarrollaba una actividad clandestina desde muchas de las mezquitas musulmanas. Algunos de sus integrantes habían combatido en Afganistán, Chechenia y Bosnia. Disponían de una estructura muy sólida, pero con poca operatividad.

La sección Al Qaeda española tenía seguidores en Madrid, Aragón, Cataluña, Murcia, Valencia y Andalucía, entre otras comunidades.

La policía seguía los pasos a Abu Dahdah desde 1995. Le había pinchado el teléfono y sometido a una férrea vigilancia. A los agentes les llamaba la atención de que un humilde comerciante de ropa de mercadillo emprendiera una frenética actividad viajera por Europa y Asia. En el último lustro había visitado Gran Bretaña, Dinamarca, Suecia, Bélgica, Malasia, Yemen, Turquía y Jordania.En Gran Bretaña, que llegó a visitar hasta 10 veces, se entrevistó con Abu Qutada, quien era el líder espiritual de Abu Dahdah y su grupo. El imán se encuentra en paradero desconocido tras el 11-S. Jacobo Teijelo, abogado de Abu Dahdah, manifestó a EL MUNDO que los viajes de su cliente no guardan relación con Al Qaeda: «Es curioso que haya viajado tanto y no haya estado nunca en Hamburgo (Alemania), desde donde Atta preparó el ataque a las Torres Gemelas, ni en Estados Unidos».

La policía dispone de documentación que demuestra multitud de contactos de Abu Dahdah en Oriente Medio: con Mazen Belnajo y Abu Talha, en Arabia Saudí; con Abu Rached y Jihad Barakat, en Emiratos Arabes, y con Abu Alfaraj, Mustafá Halime Abu Bashir, Abu Musab, Abu Khadiyah y Nabil Manakli, en Yemen. Los teléfonos de todos estos islamistas, considerados miembros peligrosos de Al Qaeda, figuraban en la agenda personal de Abu Dahdah. El hispano sirio, de 37 años, casado con una española y padre de cinco hijos, llevaba en España una vida modesta y sin grades lujos. Vivía en un piso de protección oficial que había obtenido con la ayuda de la Comunidad de Madrid. Hasta el día de su detención era un desconocido para sus vecinos del Puente de Vallecas.

Recluso respetuoso

Abu Dahdah llegó a España en 1986 y, tras su matrimonio, adquirió la nacionalidad española. Pronto se convirtió en líder de La Alianza Islámica y de Los Soldados de Alá. Para ello sustituyó al palestino Abu Rachid, quien más tarde fue localizado en Afganistán desempeñando la labor de jefe de un campo de entrenamiento para seguidores africanos de Al Qaeda.

En la actualidad, Abu Dahdah también lleva un ritmo de vida discreto en la madrileña cárcel de Soto del Real. Pasa desapercibido entre los 1.549 reclusos y está considerado por los funcionarios de prisiones como un preso modelo. Se relaciona con todos los reclusos, tanto islámicos como católicos, y es muy respetuoso con las normas internas de la prisión, según los funcionarios.

En los 10 meses que lleva en la cárcel sólo ha recibido visitas de su mujer, de sus hijos y de sus abogados. Además lo han ido a ver hasta 14 letrados, pero el único personado en la causa es Jacobo Teijelo.

Las investigaciones judiciales las dirige el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, quien dictó la orden de prisión para Abu Dahdah y su grupo. Con anterioridad, los también magistrados de la Audiencia Nacional Teresa Palacios y Guillermo Ruiz Polanco sometieron al líder islámico, entre 1998 y 1999, a un proceso de vigilancia con escuchas telefónicas, que no aportaron nada.

Teijelo se muestra contrariado por la forma como se está llevando la investigación: «En los más de 60 tomos del sumario nadie se ha ocupado en acreditar la existencia de los fallecidos de las Torres Gemelas y el Pentágono y el resto de pruebas que se necesitan.Sólo hay sospechas, insidias y conjeturas interesadas. Además, las grabaciones telefónicas son prospectivas y de naturaleza inquisitorial, contrarias a las garantías procesales y constitucionales».

Sin embargo, para la policía, el desmantelamiento de la célula de Al Qaeda en España se debe principalmente a una ardua labor desde hace dos años de seguimientos y de escuchas telefónicas, de las que Abu Dahdah pretendía zafarse llamando desde cabinas públicas.

Entonces, los expertos antiterroristas detectaron que el grupo de Abu Dahdah daba refugio en territorio español a un grupo de muyahidin que habían combatido en Chechenia, Afganistán y Bosnia.Muchos de ellos curaban sus heridas en casas rurales, financiados por la organización de Al Qaeda en España.

Los gastos eran sufragados con dinero recaudado entre pequeños comerciantes, propietarios de tiendas, teterías, restaurantes y pastelerías. Los imanes integristas de las mezquitas también prestaban un apoyo importante.

Una de las pruebas en las que se basa el juez para mantener a Abu Dahdah en prisión es una conversación telefónica mantenida con su amigo Shakur, el 27 de agosto de 2001, 15 días antes del atentado contra las Torres Gemelas. Shakur le dice: «Dentro de las clases hemos entrado en el campo de la aviación e, incluso, hemos degollado al pájaro».

Las pesquisas policiales también dieron con todo un entramado financiero con multitud de cuentas bancarias, 30 de las cuales estaban vinculadas a organizaciones terroristas.

Sin embargo, la importancia de este descubrimiento radica más en su valor para determinar el modus operandi de estas organizaciones que en las cantidades económicas utilizadas.

En España no se ha intervenido mucho dinero, pero en todo el mundo han sido inmovilizadas cuentas por valor de 56 millones de dólares, según calculó el Departamento del Tesoro de EEUU en noviembre pasado. Aproximadamente la mitad de ese dinero fue intervenida en aquel país.

Según los informes policiales a los que ha tenido acceso EL MUNDO, el grupo de Abu Dahdah se benefició de la ayuda económica facilitada por Osama bin Laden. El líder hispano sirio recibió más de ocho millones de pesetas de los 669.676 euros (más de 111 millones de pesetas) donados a organizaciones europeas por el multimillonario saudí. Abu Ilias recibió en Hamburgo 17.094 euros (casi tres millones de pesetas); Abu Salah (Yemen), 15.686 euros; Abu Khaled (Turquía), 107.457 euros, y Abu Zeinab, (Bélgica), 231.664 euros.

El dinero

Con todo ese dinero, los seguidores de Al Qaeda facilitaban ayuda en España a los muyahidin que habían combatido en zonas en conflicto en nombre de Alá. Abu Dahdah dio protección a Khayata Kattan, que combatió en Bosnia y Kurdistán; Mohamed Needl Acaid, ex combatiente en los Balcanes y Mohamed Zaher, conocido como Abu Hmeid.

Una de las grandes incógnitas sin descifrar es el viaje de Mohamed Atta a España en julio de 2001, dos meses antes del atentado contra las Torres Gemelas. Atta fue uno de los pilotos suicidas que estrelló uno de los aviones contra la torre sur y está considerado el líder del criminal atentado aéreo.

Después de un año, la policía no ha podido establecer una relación entre Abu Dahdah y Mohamed Atta y si mantuvieron una entrevista en aquella fecha.

Los expertos antiterroristas no han podido averiguar con quién o quiénes se entrevistó el kamikaze islamista en territorio español ni esclarecer el verdadero objeto de su viaje. Varios testigos han reconocido a Mohamed Atta, pero no a quienes pudieron reunirse con él en España.

No obstante, fuentes policiales señalaron a este periódico que resulta poco probable que se produjera un encuentro entre Abu Dahdah y Mohamed Atta porque, en aquella fecha, el hispano sirio estaba sometido a una estricta vigilancia y habría sido detectada la presencia del piloto suicida.

La visita del kamikaze que estrelló el primer avión no fue gratuita.Debió de reunirse con una alta personalidad de Al Qaeda que llegó también del exterior y sin vigilancia policial.

Pero a España no sólo viajó en aquellas fechas Atta. Su compañero de piso en Hamburgo (Alemania), Ramzi bin al Shibh, un yemení de 29 años y responsable de los preparativos del atentado, estuvo en Madrid el 5 de septiembre con un pasaporte falso. La policía sí relaciona ese viaje con Abu Dahdah.

En enero de 2002, la imagen de Ramzi apareció en un vídeo encontrado en unas ruinas de un recinto militar de Afganistán en la que el yemení amenazaba con nuevos atentados suicidas.

En la agenda de otro compañero de piso de Atta, Said Bahaji, la policía encontró el número de teléfono de un antiguo domicilio de Abu Dahdah en Fuenlabrada (Madrid).

Said Bahaji, que también es piloto de aviación, no participó en el atentado del 11-S, porque no pudo conseguir el visado de entrada en Estados Unidos.

Fuente: El Mundo
Fecha: 08.09.02

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