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Artículos Profesionales


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

Articulo Bruce Hoffman. El Mundo. 11.09.02

Bruce Hoffman
Experto en Terrorismo


Los ojos rasgados de Leila Jaled, su fusil y la keffiah asoman por encima del ratonil rostro de Bruce Hoffman desde una glamourosa fotografía dedicada por la terrorista palestina. La imagen es de los años 70, cuando Jaled se dedicaba a secuestrar aviones.Hoy vive tranquilamente con sus hijos en Jordania, a punto de cumplir 60 años. «Ya ve, normalmente uno tiene a presidentes en los despachos. No es mi caso», comenta Hoffman, director de la prestigiosa Corporación RAND en la ciudad de Washington, el think-tank más antiguo de Estados Unidos, con más de medio siglo de vida.
El caso de Hoffman, considerado el mayor experto en terrorismo del planeta, empezó a cuajar hace 30 años. Fue en la madrugada del 5 de septiembre de 1972, cuando ocho miembros de la Organización del Septiembre Negro (OSN, un grupo de la Organización para la Liberación de Palestina) entraron en el dormitorio de 11 atletas israelíes que se preparaban para participar en los Juegos Olímpicos de Múnich. «Quedé fascinado por la historia», añade este hombre bajito y menudo, que entonces comenzaba la carrera de Historia en el Connecticut College. En plena Guerra Fría, eran los tiempos en que los alumnos más brillantes se dedicaban a «la OTAN y los estudios militares y estratégicos».

La tragedia de los Juegos de Múnich -los 11 atletas y un policía alemán resultaron muertos- llevó a Hoffman, cuatro años más tarde, a la Universidad de Oxford: «Pensé que por mucha Guerra Fría que hubiera, la gente en realidad no moría, pero que el terrorismo sí estaba matando. También, como historiador, me interesaba el que, a pesar de que los gobiernos decían que el terrorismo no funcionaba, lo cierto es que había numerosos ejemplos empíricos de lo contrario: los terroristas estaban ganándose la atención del mundo, como lo hicieron los palestinos después de Múnich».

En el Reino Unido hizo su tesis doctoral sobre el impacto del terrorismo judío en la decisión del Gobierno británico de abandonar Palestina y de permitir la creación del Estado de Israel en 1948.

De Oxford fue directo a la RAND, la más prestigiosa de esta clase de instituciones: «Entonces, nadie escribía ese tipo de tesis».La Corporación está en las afueras de Washington, justo frente al Pentágono. Es precisamente para el Departamento de Defensa para quien hace sus análisis, además de otros gobiernos extranjeros y empresas privadas. Hoffman ha hecho aquí toda su carrera, menos los cinco años que pasó en el Centro para el Estudio del Terrorismo y la Violencia Política en la Universidad de St. Andrews en Escocia: «Me gusta estar en el centro del poder».

La independencia da a RAND su prestigio y el elevado precio de sus informes. «A veces no les gusta lo que decimos». Así ocurrió con el explosivo briefing que uno de sus miembros, Laurent Murawiec, ofreció este verano a la cúpula del Pentágono. La prensa norteamericana lo filtró diciendo: «Los saudíes son activos y están en cada nivel de la cadena del terror como planificadores, financiadores, soldados, ideólogos y animadores». Incómodo, Hoffman intenta minimizar el efecto, como llevan un mes haciendo desde el Gobierno: «Fue una opinión personal de Murawiec, pero no había pasado los controles de calidad de la RAND antes de llegar al Pentágono.El estaba trabajando en la cuestión de cómo detener el terrorismo, no en Arabia Saudí específicamente».

Pregunta.- Pero cada vez existe más conciencia en Occidente sobre la calidad de la alianza con Arabia Saudí. ¿Luchan contra el terrorismo y lo financian para no tener problemas?

Respuesta.- ¡No quiero tener el mismo problema que el doctor Murawiec! Desde luego, públicamente los saudíes se declaran aliados de Occidente Los responsables del 11-S se oponen a la democracia occidental y al multiculturalismo. Y esa filosofía no es sólo la de Osama bin Laden, sino también la de aquellos regímenes basados en la religión. No me refiero sólo al islam, sino también a los supremacistas cristianos en este país y al extremismo judío en Israel, y al extremismo hindú en la India. Son problemas de los años 90 que están contaminando el siglo XXI: en una era en la que la ideología representa cada vez menos una solución a los problemas del mundo, los extremismos religiosos suponen una tentación cada vez mayor. Por eso Osama Bin Laden, el 7 de octubre, cuando empezaron los bombardeos de Afganistán, declaró que se trataba de un enfrentamiento entre civilizaciones. Eso es precisamente lo que él quiere.

P.- En su libro de 1998 A mano armada. Historia del terrorismo, usted predijo con increíble precisión el 11-S. Hoy, 11 de septiembre de 2002, la pregunta es: ¿puede volver a ocurrir?

R.- ¡Claro que sí! Es verdad que la mayoría de los países están más preparados para enfrentarse a una situación así de lo que lo estaban el año pasado. Pero también creo que el 11-S nos enseñó una cosa: que los terroristas viven para identificar nuestras vulnerabilidades y luego explotarlas. Siempre habrá una rendija en nuestras defensas. Nunca conseguiremos protegernos del todo.Me gusta pensar que una réplica exacta del 11-S ya no sería posible, pero algo de la misma magnitud, por supuesto que sí. E incluso mucho mayor.

Antes y durante este trágico aniversario, los que han podido han evitado venir a Estados Unidos, pero Hoffman advierte de que el peligro puede ser mayor en Europa: «Es una de las hipótesis que estamos barajando. Los países europeos, aliados de EEUU en la guerra contra Afganistán, podrían convertirse en objetivos más atractivos. Pero en el punto de mira estarían sobre todo objetivos norteamericanos en suelo europeo. Uno de los esquemas que me parecen más preocupantes, y que podría servirles de guía, es el ataque suicida contra la sinagoga en Túnez, donde murieron principalmente turistas alemanes».

Sobre esa espada de Damocles que pende desde el pasado año sobre el mundo occidental, Hoffman habla con rotundidad: «De la misma forma que no nos equivocamos al predecir en 1998 que los terroristas intentarían llevar a cabo la destrucción masiva de personas, y que tenían a miles de personas dispuestas a hacerlo repartidas por todo el mundo, tampoco creo que erramos ahora al afirmar que la amenaza mayor no es el uso de armas de destrucción masiva.La amenaza ahora es el uso de armas no convencionales -biológicas y químicas- que quizá no maten a muchas personas, pero que tendrían consecuencias psicológicas devastadoras».

¿Seguridad al 100%? «La situación cambia constantemente. Lo que ahora sabemos es que todavía no tienen la capacidad de utilizar esas armas no convencionales de manera masiva. Digo todavía, pero la tendrán en el futuro».

Utilizando el símil del tiburón en el agua para referirse al terrorista del siglo XXI, concluye que su principal arma de investigación es la flexibilidad, no tener miedo a cambiar de opinión constantemente: «Se trata de no caer en el error de los generales alemanes antes de la I Guerra Mundial, cuando creyeron que iban a luchar por última vez. Ya lo dijo Thomas Jefferson: 'El precio de la libertad es la vigilancia eterna'».

P.- Con la situación todavía irresuelta en Afganistán, parece que George W. Bush le pide de nuevo al mundo apoyo para hacer otra guerra contra Irak. La opinión pública europea exige pruebas del grado de maldad del régimen de Sadam Husein.

R.- Hay muchas informaciones que demuestran que Sadam Husein no ha estado inactivo en el campo del terrorismo internacional.Ahí está esa supuesta entrevista de Mohamed Atta con un agente iraquí en Praga en abril de 2001. Para mí, sin embargo, es más importante la que apunta a la relación de los servicios de Inteligencia iraquíes con la colocación de la bomba en las Torres Gemelas en 1993, que fue fundamental para el 11-S. Pero yo diría que tenemos que ser agnósticos. No se puede decir nada definitivo, ni a favor ni en contra de la participación de Irak en el terrorismo internacional. Es ciertamente posible, teniendo en cuenta el historial de Irak en el apoyo de organizaciones terroristas.Pero la Administración norteamericana lo que está intentando hacer es que la gente sea consciente de la relación entre proliferación de armamentos y terrorismo. Esto es, que estados parias, o gamberros, como Irak, que tienen armas biológicas, químicas e incluso, quizá, nucleares, no tienen por qué utilizarlas ellos mismos, sino que se las pueden facilitar a terroristas. Ese es el centro del argumento de la Administración actual y el escenario-pesadilla al que nos enfrentamos: que una organización como Al Qaeda se alíe con un estado como Irak para hacernos daño. El terrorismo de Estado es más probable ahora que nunca. No es ninguna tontería lo que Bush dijo [en enero] sobre el eje del mal [Coreal del Norte, Irán e Irak].

Un ejemplo es para él la misteriosa muerte de Abu Nidal en Bagdad el mes pasado. El terrorista palestino, que en 1974 fundó el Consejo Revolucionario Fatah, fue responsable de la muerte de más de 1.000 personas en estas tres décadas: «Es imposible decir quién lo mató. El asunto es que estaba en Bagdad, y eso no es una casualidad. ¿Qué estaba preparando?».

P.- Los europeos se preguntan cómo un Gobierno que no supo prever el 11-S es capaz ahora de saber lo que trama uno de los estados más cerrados del mundo.

R.- Yo no descartaría que lo que se dice públicamente no se corresponda a lo que se sabe privadamente. ¿Quién sabe los recursos de Inteligencia que tenemos en el interior de Irak? Quizá la falta de precisión y de información sobre Irak sea deliberada, porque no se quieren desvelar las fuentes. Una fuente pública y buena son los que han huido, como por ejemplo el yerno de Sadam Husein, que describió una situación bien preocupante. Yo no creo que existan dudas sobre el desarrollo de este tipo de armas no convencionales.Y, si no permiten la entrada de inspectores internacionales, uno tiene que ponerse en lo peor. Y lo peor es que si tienen esas armas es para utilizarlas en un momento dado. De modo que la impresión reinante es que, si antes del 11-S no reaccionamos lo suficientemente rápido a pesar de todo lo que sabíamos sobre Al Qaeda, ahora puede volver a ocurrirnos lo mismo con la amenaza que supone Sadam Husein.

P.- ¿Tiene usted la misma seguridad que tenía en 1998 sobre Al Qaeda de que la amenaza que representa para Occidente Sadam Husein es igual a aquélla?

R.- No, yo no la tengo. Pero no olvide que mi nivel de información no tiene por qué ser igual de alto que el de la Administración norteamericana. Yo no voy a defender la postura de la Administración porque no soy su portavoz, pero insisto en que el núcleo de su argumentación es que antes del 11-S esperamos demasiado, porque no nos tomamos en serio la información de la que disponíamos y que ahora no nos va a pasar lo mismo. Tenga en cuenta que las armas de las que puede disponer Sadam Husein eclipsan en su capacidad letal lo que ocurrió el 11-S, y eso hay que tomárselo muy en serio. Pero no, yo no tengo respuestas concretas.

Su libro de 1998 está traducido en España, donde lo presentaron junto a él Jon Juaristi y Gustavo de Arístegui. Titular de la cátedra Santiago Grisolía del Centro Reina Sofía de Estudios sobre la Violencia por sus investigaciones, Hoffman viaja a España una vez al año, y conoce bien la trayectoria de ETA. ¿Tendrá la ilegalización de Batasuna consecuencias positivas para la lucha contra el terrorismo? «Es normal que un Gobierno, como el caso del español, quiera poner fin a los abusos. Pero también es verdad que las consecuencias de este tipo de actos suelen ser desconocidas. En 1996, el Gobierno norteamericano consideró un éxito la expulsión de Sudán de Bin Laden. Creyó que en un país como Afganistán, aislado, sin acceso al mar, le sería imposible operar como lo había estado haciendo. La realidad es que esa decisión fue contraproducente. El mejor de los juicios, el más claro en un momento dado, puede tornarse en un error en el futuro.En los últimos 25 años, el Estado español ha hecho un esfuerzo enorme por devolver sus derechos a los vascos. El grado de descentralización es enorme, incomparable en la Unión Europea. Y el problema no sólo no ha terminado, sino que se ha agravado, porque se ha pasado al asesinato y a la intimidación de políticos, académicos y periodistas en un número mayor que en el pasado. Por eso, estos últimos pasos dados por el Gobierno español son lógicos. Pero insisto: las consecuencias no se conocerán hasta dentro de un tiempo. Lo que ocurre es que toda paciencia tiene un límite, y llega un momento en que a los terroristas, y a sus representantes políticos, hay que decirles: 'Se acabó'».

P.- Sugerir la posibilidad de una negociación, como usted apunta en su libro para otro tipos de situaciones, es un tabú en España.

R.- El primer paso para negociar es que los movimientos terroristas depongan las armas. También, que se lleve a cabo un decomiso de las mismas, de modo que, si algo va mal en la mesa de negociaciones, no se vean tentados a volver a cogerlas. Así ocurrió, finalmente, en Irlanda del Norte. Aunque sé muy bien que cada caso es un mundo. Lo que digo es que tiene que haber precondiciones a la negociación. El Sinn Fein fue capaz de convencer al IRA. El Sinn Fein entendió que tenía que negociar con el Gobierno británico.Parece que Batasuna está muy lejos de ese convencimiento. Para hablar, los terroristas tienen que dejar las armas.

Hoffman dedica un capítulo entero a la importancia de «llamar a las cosas por su nombre». El no está de acuerdo en que ETA sea una organización «separatista» y no «terrorista» en la prensa de EEUU: «El intento de ser neutral puede convertirse en una forma de legitimar la violencia. Y nada, ninguna causa en el mundo, puede justificar el asesinato de personas inocentes».

¿El siguiente libro? «Todavía es muy pronto. Quizá en enero.Todo está cambiando. El terrorismo ha dejado de ser una táctica para convertirse en una estrategia. Se ha convertido en un movimiento de masas destinado a minar la confianza de las sociedades occidentales.Ellos quieren convertirnos en sociedades paranoicas, racistas, sospechosas de los extranjeros, monoculturales. Quieren crear brechas entre nosotros. Quieren sembrar el caos y el desorden.Ahora nos jugamos mucho más que antes, porque el peligro es mayor.La diferencia entre el terrorismo de hoy en día y el del pasado es que la habilidad para hacer daño a la sociedad ahora es mucho mayor. Hay miles y miles de personas entrenadas para hacerlo por todo el mundo. El análisis de este fenómeno requiere tiempo».

Fuente: El Mundo
Fecha: 11.09.02

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