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Artículos Profesionales


Seguridad Pública y Protección Civil.

Articulo Ana Franco. Expansión. 20.06.03

Ana Franco
Expansión


La Guardia Civil y la Policía han desarticulado en los últimos meses varias redes de truhanes de guante blanco que han cometido timos que repiten con frecuencia hace varios años. Por eso les han puesto hasta nombres: el del 'nazareno' o el 'lazo libanés'. Sepa en qué consisten. El pasado sábado, la Guardia Civil desmanteló una red de malhechores que estafó presuntamente a treinta y nueve empresarios del ramo de la alimentación. El modus operandi del engaño no revestía mucha complicación: uno de los miembros de la banda se dio de alta como autónomo, abrió una cuenta bancaria y solicitó cheques. Después, él y sus compinches alquilaron pisos y locales a los que daban apariencia de una empresa en funcionamiento, y realizaron un primer pedido de productos alimenticios a pequeñas compañías del ramo, a las que abonaron al contado para ganarse su confianza. Más tarde, adquirieron grandes cantidades de mercancía, y, tras venderla inmediatamente a mitad de precio, las falsas empresas cesaron su actividad y desaparecieron en menos de seis semanas. Esta vez, los comerciantes se quedaron sin cobrar, puesto que los cheques no tenían fondos. La Guardia Civil localizó dos inmuebles deshabitados, que eran la sede de catorce empresas ficticias que los timadores registraron a nombre de personas con antecedentes que no tenían relación alguna con este tipo de actividad. En los pisos se recuperaron jamones, vinos, embutidos y conservas por un valor superior a 400.000 euros. La operación se llevó a cabo en Valencia, Salamanca, Pontevedra, Valladolid, Sevilla, Córdoba, Burgos, Vizcaya, Navarra, Logroño, Teruel y Cuenca, después de que la Guardia Civil tuvo conocimiento de las irregularidades que podrían estar cometiendo dos empresas con domicilio social en Valencia, que estaban realizando compras de productos sin abonar las facturas correspondientes. Ya se ha detenido a los dos presuntos cabecillas de la red, de 41 y 58 años, acusados de un delito continuado de estafa. La operación continúa abierta, por lo que no se descartan nuevas detenciones. Este timo, bautizado por la Guardia Civil como el del nazareno, no es mucho más sofisticado que el de la estampita, pero algunos empresarios ávidos de dinero caen como moscas en la red de embaucadores profesionales que han puesto de moda varias estafas en los últimos años. Una de ellas es el fraude del nigeriano, por el que, a finales del mes de mayo de este año, un empresario de Estepona abonó, en el párking de la Embajada de Estados Unidos de Madrid, 35.000 euros por un líquido para blanquear dinero de Nigeria, que luego resultó ser un refresco. Y los billetes negros que cambiaban de color con los que le tentaron, simples cartulinas (ver apoyo). Otros de los delitos que más afectan a los ciudadanos son los relacionados con las tarjetas de crédito, que carecen de secretos para los rateros informáticos. La Organización de Consumidores y Usuarios, OCU, advierte de que las víctimas de estos robos, que se producen cuando los delincuentes copian la banda magnética de la tarjeta para sacar dinero, deben denunciarlo a las autoridades competentes en cuanto se percaten de algún movimiento extraño en su cuenta. "Pero hasta que las cajas de ahorro y los bancos devuelven el dinero al usuario pueden pasar hasta ocho meses. Creemos que el cliente tiene que ser resarcido cuanto antes y al cien por cien. Los bancos son en gran parte responsables de estos delitos, porque están poniendo en circulación un medio de pago que no es seguro", dice la portavoz de la organización. Según la Guardia Civil, los que practican delitos económicos son siempre los mismos. "Como las cantidades que birlan no son muy abultadas, las penas judiciales son mínimas, y vuelven a delinquir con facilidad", dice el Sargento Pastor. El sábado, la Guardia Civil desmanteló una red que practicaba el ya famoso 'timo del nazareno' Los que practican delitos económicos reinciden, ya que las penas son mínimas, según la Guardia Civil LOS DELITOS MÁS COMUNES 'El nazareno' La labia es fundamental en este 'chanchullo': el impostor monta una empresa a nombre de segundas personas, y se dedica a comprar a proveedores productos principalmente alimentarios (licores, embutidos de calidad) o material informático. La primera vez paga la mercancía a tocateja. La segunda, pide una carga mayor y también la paga al momento. Para la tercera, quizás esté ya en la playa, vendiendo lo que ha comprado con cheques sin fondos. ¿Cómo pueden engañar tan fácilmente a los pequeños empresarios? Deslumbrándoles con Mercedes prestados, invitándole a opíparas comidas, etc. 'La estafa del nigeriano' Dos argumentos bastan a los timadores para captar a su víctima: "Pertenecemos a la Casa Real de Nigeria" (Estado que, por cierto, es una república), o "tenemos dinero de subvenciones de la ONU para Nigeria". Con la excusa de que se ven obligados a sacar el dinero de su país, que vive una guerra civil, muestran a un empresario (del ramo de embarcaciones, etc.) papeles de color negro del tamaño de los billetes de cien dólares que, después de tratarlos con un producto químico delante de la víctima, se convierten en un billete de 50 o de 100 dólares. Con los billetes 'tratados', compran vehículos de lujo, etc., y además hacen pagar al empresario el importe de la tinta. 'El lazo libanés' Los ladrones preparan un sencillo dispositivo mecánico, que puede incluir un fragmento de radiografía, con el que la tarjeta queda retenida en el interior del cajero automático. Una vez que se hacen con ella, pueden acceder a la cuenta de la víctima tecleando el número secreto, que obtienen al colocar una microcámara encima del teclado. También suelen pegar un lector en la puerta de los cajeros (sustituyendo al del banco) para copiar la banda magnética de la tarjeta, y mediante un programa informático elaboran una réplica de la tarjeta. Otra de las modalidades es instalar un teclado falso encima del verdadero, para que almacene el número secreto. Contra la propiedad industrial Los CDs falsificados para su venta responden a delitos contra la propiedad industrial. La Asociación Fonográfica y Videográfica de España, Afyve, contribuye, junto con la Policía y la Guardia Civil, a combatir esta práctica. "Se trata de organizaciones de asiáticos, sobre todo, que ganan mucho dinero, porque si a ellos un CD les cuesta 0,30 euros, luego los venden por dos o tres euros, y los márgenes son muy altos", dice el portavoz de la Guardia Civil. "Los 'manteros' pueden estar entre seis meses y dos años en prisión por reproducir y plagiar una obra, y por sólo 3.005 euros obtienen una regrabadora. En España, entre el 25% y el 30% de los CDs que se compran son piratas", añade.


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Fuente: Expansión
Fecha: 20.06.03

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