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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

Bibliografía

 

Los grillos son un termómetro

Mario Picazo-
Editorial: Martínez Roca
Año: 2000
Páginas: 190
ISBN: 8427026242
Precio: 15,25 €


 

Síntesis

«La gente nunca se acuerda de los aciertos de los meteorólogos»

El «hombre del tiempo» de Tele 5 acaba de publicar «Los grillos son un termómetro», un libro donde revela de forma amena los secretos más apasionantes de la meteorología

Mario Picazo es uno de nuestros más populares «Hombres del Tiempo». Pertenece a ese grupo de profesionales que analizan la información facilitada por los satélites e instrumentos meteorológicos para decirnos si mañana lucirá el sol en determinados puntos de nuestra geografía o si llegarán vientos o tormentas. Actualmente es el Jefe del Servicio de Meteorología de Tele 5. Ha publicado un libro, «Los grillos son un termómetro» (Ed. Martínez Roca), donde nos cuenta mil cosas interesantísimas de esta profesión apasionante y donde mezcla la explicación técnica con la sabiduría popular.

¬ ¿Son un termómetro los grillos?

¬ Sí. Son insectos que, con el calor, chirrían más. Cuentas los chirridos y puedes saber los grados de temperatura. Yo lo he comprobado y lo escribo en el libro.

¬ Desde niño era un entusiasta de la naturaleza. Le encantaban las Matemáticas y la Física. La culpable de su vocación por la meteorología fue aquella estupenda profesora de Ciencias Naturales, cuando él tenía doce años...

¬ Yo de niño siempre estaba en clase mirando las nubes por la ventana (ríe). No sé si eso era ya vocación meteorológica, no sé...

¬ Estudió usted Física en Estados Unidos. ¿Qué le enseñaron allí que quizá aquí no hubiese aprendido?

¬ Hice un año en la Universidad de Barcelona y luego me fui a California, a la Universidad de UCLA. Allí estudias Física y después te especializas en Meteorología, lo que llaman «física del aire», en el último año. La carrera allí es más aplicada, desde el principio yo estaba allí con las manos en la masa, cosa que aquí no podía hacerse. Aquí es mucho más teórico. Es el problema con las carreras científicas en España, aunque todo ha evolucionado y ahora es diferente. No es por desprestigiar lo de aquí, pero... Es otro formato. Cuando terminé la carrera pensé: «¿Por qué no me quedo a hacer un máster?» Y después: «¿Un doctorado?». Se fue alargando y al final pues mira, diez años allí...

¬ ¿Cómo es su jornada de trabajo? Le vemos en pantalla dos veces al día, un momento, ¿pero qué hay antes y después?

¬ Es una muy buena pregunta. Hay mucha gente que cree que vienes aquí, te dan un papelito, lo lees y hala... «Este va a la tele cinco minutos y luego ¿a casa!» La jornada es de diez horas. Todos los que estamos en el grupo de meteorólogos somos profesionales. Es una condición de la cadena. Llegamos por la mañana y el primer trabajo es hacer la predicción, que es lo que más nos gusta. A algunos nos gusta mucho más esa parte que aparecer en pantalla. Discutimos un poco qué es lo que va a pasar mañana y luego vamos a la parte de grafismo, porque todo lo que aparece en pantalla también lo elaboramos nosotros mismos: poner los símbolos en el mapa, decidir cómo vamos a enfocar una imagen de satélite, etc. Y ya la tercera parte es la presentación. Esa es la jornada matinal. Después de haber presentado el informativo del mediodía, hay que actualizar toda la información: si ha cambiado algo, si hay que retocar el pronóstico, qué ha pasado durante el día, dónde ha llovido, dónde no, dónde ha hecho frío, dónde ha hecho calor... Para poder contarlo por la noche. Y a partir de ahí pues a casa y hasta el día siguiente. La jornada es bastante intensa, pero hay gente que, como tú dices, piensa que sales ahí a leer lo que te han preparado, ¿y adiós...!

¬ Ha dicho usted que pocas profesiones son tan desagradecidas como la suya en un medio de comunicación. ¿Por qué?

¬ Porque la gente cada vez se preocupa más por el tiempo. Si das un pronóstico y se cumple, no te dicen ni mú. ¿Pero ay si te equivocas! Entonces te crucifican. Se acuerdan siempre de los errores y nunca de los aciertos de los meteorólogos.

¬ ¿Es verdad que hacer una predicción meteorológica con la geografía que presenta España no es nada fácil?

¬ Es verdad. No es por echarnos flores a quienes nos dedicamos a esto en España, pero aquí es muy difícil pronosticar el tiempo, por la geografía, por la orografía, porque tenemos el Mediterráneo a un lado y el Atlántico al otro, porque hay muchos microclimas... Hay gente que va a Londres y dice: «Pues allí el hombre del tiempo anuncia que a las 4 va a empezar a llover, y a las 4 en punto empieza a llover». Pero Gran Bretaña es un país muy llano, y cuando vienen los frentes del Atlántico entran como un coche. Calculas la distancia, la velocidad, y sabes cuándo llegan. Aquí en España se topan con las montañas, se deshacen, se vuelven a hacer... Nuestra geografía hace que sea mucho más complicado. Como en otros países europeos: Suiza, Austria, etc., que son muy montañosos.

¬ Usted ha nacido en Estados Unidos. Ya sé que puede contestarme que a mí qué me importa, pero ¿por qué ha nacido usted en Estados Unidos...?

¬ La verdad (se muere de risa) es que nací en una ciudad de Colorado, de 200.000 habitantes, que se llama Pueblo. Cuando me preguntan de dónde soy digo: Pues soy de Pueblo . Y contesto a tu pregunta: nací allí porque mi padre, cirujano, se fue recién casado a hacer la especialidad de medicina. En Estados Unidos nacimos los tres hermanos que somos, y a los pocos años nos volvimos.

¬ Nunca llueve a gusto de todos. ¿Le pide cuentas la gente, le hacen casi responsable de las borrascas en el Norte o de las sequías en el Sur...?

¬ A veces, a veces (ríe).

¬ ¿Se equivocan ustedes algo, poco, mucho...?

¬ Yo te diría que nos equivocamos mucho menos que antes.

¬ ¿Mucho menos que en la época del estupendo Mariano Medina?

¬ Mariano Medina tenía muy pocos medios, y mucha credibilidad para esos pocos medios de los que disponía. En aquellos años los medios tecnológicos eran muy limitados. Hoy en día lo que se ofrece a los telespectadores es mucho más completo, la tecnología permite hacer predicciones mucho más seguras. Mariano Medina tenía un mapa de papel, un puntero, ni siquiera había satélites...

¬ Se equivocan mucho menos que antes, de acuerdo. ¿Pero qué piensan los hosteleros de sus predicciones...?

¬ Esa polémica de si estamos compinchados con los hosteleros es absurda. Eso de que cuando llega Semana Santa, por ejemplo, decimos que va a hacer muy buen tiempo aunque sepamos que va a hacer malo, no es verdad. Eso nunca ha sido verdad. Yo nunca he dicho «En Asturias va a hacer sol» para que la gente no cancele sus reservas en los hoteles y los hosteleros no me riñan... Hay que tener mucho cuidado con el vocabulario que se usa. Yo jamás diría: «No se les ocurra ir al Norte porque va a nevar en cotas de 300 metros...» Diría: «Va a nevar en cotas de 300 metros, precaución en la carretera».

¬ El tiempo es una de las cosas que más influye en las personas. Es diferente la gente que vive en países cálidos de la gente que vive en países brumosos. ¿Debiera salir el sol para todos, Mario?

¬ Yo creo que sí. El sol cambia el carácter de la gente. El sol es necesario y bueno para todos, aunque nunca debemos olvidar los problemas que acarrea si se abusa. Los excesos son malos. Pero desde el punto de vista de carácter, de cultura, de forma de ser, yo me quedo con la gente que tiene más sol.

¬ Hay algo que preocupa cada vez más: los cambios tan bruscos de temperatura, el calor sofocante, el paso del verano al invierno saltándonos el otoño, la capa de ozono... ¿Hay motivo para estar asustados por ese maldito agujero...?

¬ Sí, el cambio es obvio. La raza humana va a tener que adaptarse poco a poco a ese cambio. En España el principal problema es el del agua. Tenemos que aprender a ser más cuidadosos con el uso del agua. También vamos a tener que adaptarnos a sufrir veranos como el pasado, cosa que es horrorosa. Pero nos tendremos que acostumbrar. El cambio está ahí, está ocurriendo a nivel global, en unas zonas se manifiesta de una forma, en otras de otra... Y está claro que iremos a más cambios con el paso del tiempo. La única solución es que sepamos adaptarnos. Hay lugares del mundo donde la situación es mucho más crítica. En países subdesarrollados la escasez de agua potable es un problema gravísimo. Las epidemias son cada vez más frecuentes y se extienden cada vez más a latitudes como la nuestra. Las epidemias siempre se han centrado más en países tropicales del planeta, pero con estos cambios de temperatura los insectos que pueden transmitirlas dicen: «Bueno, me voy a ir un poquito más al Norte, a España o a Francia...». Son problemas que van a estar más presentes. Creo que el cambio es irreversible.

¬ ¿Qué le gusta hacer con su tiempo libre?

¬ ¿Muchas cosas! Sobre todo viajar. Siempre he sido un viajero nato. Los sagitarios somos muy viajeros. Hoy es mi cumpleaños, por cierto. Si yo fuese presidente del Gobierno haría que no se trabajase hoy. (Ríe) Soy muy de la naturaleza, vivo en la Sierra, me encanta salir al monte con mis perros... Ahora mi vida es más familiar porque tengo un niño de once meses y quiero aprovechar todo lo que puedo para estar con él, porque durante la semana le veo poco. Me gusta mucho disfrutar de mis amigos y hacer deporte.

¬ En Estados Unidos hay algunos famosos presentadores de televisión que empezaron como «hombres del tiempo». ¿Es ese un buen trampolín?

¬ Creo que sí. En Estados Unidos el meteorólogo es más «showman», más desenfadado, tiene posibilidades de convertirse luego en presentador de otro tipo de programa, de espectáculo. Yo creo que, aunque no tenga que ser algo muy envarado, muy encorsetado, el tiempo debe hacerse de una forma seria, con rigor, con credibilidad. Hay muchísima gente que depende del tiempo, para su trabajo, para sus actividades diarias, económicas, la gente del campo y de la mar... Es importante que el presentador sea un buen comunicador. A veces no es meteorólogo, pero comunica muy bien. En nuestro caso hemos querido que el presentador sea meteorólogo, porque nos simplifica mucho el trabajo.

¬ ¿Le han ofrecido otra clase de programa?

¬ Sí, la verdad es que sí. Aquí en la casa, Mauricio Carlotti me decía siempre: «¿Qué haces ahí hablando de la nieve? ¿Tú tienes que presentar «El juego de la oca»...!» Ha habido ofertas de Antena 3... Lo que pasa es que soy muy riguroso a la hora de trazar una línea y saber en qué lado estoy. Si te pasas al otro lado de esa línea, tu credibilidad puede irse a paseo... Yo no podría presentar un programa de corazón y a la vez presentar el tiempo. No me interesa. En cambio el día que me ofrezcan un programa informativo, un programa de viajes, de temas que encajen conmigo, estaré encantado.

¬ Colabora con una ONG, ¿verdad?

¬ Sí, con PLAN. Me gustaría colaborar con todas las ONG que existen. Ojalá la gente se concienciara de que no es ningún gran esfuerzo integrarse en alguna ONG que realmente cumple seriamente con lo que dice, y poder ayudar. Hay que ayudar. Cada uno como mejor podamos.

¬ ¿Cómo le queda tiempo para ser profesor en una Universidad?

¬ Pues escapándome de la tele los martes y los jueves a la hora de comer, y no comiendo... Doy clases de meteorología en la Universidad americana de San Luis, aquí en Madrid. ¿Me gusta tanto la docencia! Estoy ahí metido y espero seguir compaginándolo con mi trabajo en televisión.

¬ ¿Qué quiere para mañana?

¬ Hacer siempre más de lo que estoy haciendo hoy. Evolucionar. Me gustaría compaginar mi programa del tiempo con otro tipo de programa que encajara bien conmigo, con lo que yo hago. Buscar siempre algo novedoso, no dejar que la vida se convierta en rutina, ir abriendo puertas y mejorar siempre el trabajo que hago. Si me sintiera estancado buscaría otra alternativa. Quiero estar en movimiento, siempre en movimiento.

Fuente: La Razón
12/01/2004

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