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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Bibliografía

 

El Korán

Martín Prieto-
Editorial: Aguilar


  El Korán y la imposible multiculturalidad Uso el Korán traducido por Rafael Cansinos Assens (respetando su grafía con K) por ser el único, que se me alcance, trasladado del árabe al español sin pretender reproducir una versificación imposible que dulcifica el estricto mensaje de Mahoma. En España hemos leído esencialmente koranes pasados por el francés, y Cansinos acudió a las fuentes, como gran conocedor del ruso y el árabe.Cansinos, sevillano, judío pero no sionista, bohemio, políglota, maestro de Borges (1883-1964), hoy un desconocido o un raro para eruditos, acometió la hazaña de traducir a Mahoma palabra por palabra, lo que produce un texto pedregoso y cacofónico. La utilización del Korán de Cansinos, editado por Aguilar entre 1951 y 1973, tiene un sentido: su literalidad se corresponde con la lectura que del texto sagrado hace la secta wawaíta, crecida en Egipto, trasladada a Arabia Saudí, alimento religioso de Al Qaeda, Bin Laden y sus lugartenientes, que rechazan por blasfemas las interpretaciones más clementes del koranismo. Pese a que es ardua, recomiendo a los españoles la lectura del Korán, para que comprueben por sí mismos, especialmente los bienintencionados partidarios de la multiculturalidad, cómo, pese al monoteísmo que nos une y la común fuente de la Biblia, diverge del Evangelio en dirección opuesta. Cristo compartió su tiempo con comedores, bebedores y prostitutas, derramando tolerancia que luego no desarrollaría por siglos el catolicismo de Roma, y llegó a pedir a Pedro que envainara su espada porque «...quien a hierro mata, a hierro muere». El Cielo prometido por Jesús es espiritual y difuso, a la diestra de Dios Padre. Mahoma abunda en un Edén sicalíptico y sensual con ríos de agua fresca subterránea y huríes vírgenes y de ojos negros. Mahoma despliega contra los infieles a su revelación una panoplia de sangre y crueldad y los diferentes círculos del infierno, como los de Dante. Cada Azora (capítulo) del Korán, se inicia con un repetitivo: «¡En el nombre de Alá, el piadoso, el apiadable!», pero luego las admoniciones de cada Aleya (versículos) claman a la más espantosa venganza sobre el incrédulo o el insumiso.En estos días confusos posteriores al 11-M, la lectura del Korán explica o justifica toda la sangre derramada. Historiadores arreligiosos sostienen que Mahoma fue un esquizofrénico que oía voces, bíblicas, de La Torah, tal como otros estiman que Santa Teresa de Jesús era una tísica con alucinaciones místicas, epiléptica, pero lo cierto es que Alá le susurró al Profeta su Korán, y así ya en la Azora dos y entre las Aleyas 14 y 19 puede leerse: «...Alá se burlará de ellos y los dejará que en su rebeldía yerren (...). Su semblanza como la de aquéllos que encendieron fuego, y cuando alumbró lo que había en torno suyo, quitóles Alá su luz y los dejó en tinieblas, que no veían. Sordera, estupor, ceguera, y ellos no volverán. O como lluvia torrencial del cielo; en ella tinieblas y trueno y relámpago, y ponen sus dedos en sus oídos por los estremecimientos temiendo a la muerte». Alá es «...Señor de la venganza» y constantemente se alude en el texto al «...castigo doloroso», o en la Aleya 156 y siguientes de la Azora dos, que reza: «...Cierto, los que no creen y mueren y (ellos) son infieles, ésos, sobre ellos la maldición de Alá y los ángeles y las gentes todas. Eternos en ella; no se les aliviará el castigo y ellos no serán mirados». Marcos verbales recitados en madrasas, apropiados para un 11-S o un 11-M. El machismo de Mahoma oferta a los creyentes «consortes purificadas» en el Edén, tal como prostitutas vírgenes de ojos oscuros y cuerpos eternamente jóvenes. Pero llega a la misoginia cuando en la Aleya 228 de la Azora segunda escribe: «...y para ellas, como sobre ellas, con favor, y los hombres sobre ellas tienen un grado, y Alá (es) poderoso, sabio». Como más adelante establece que el testimonio de un hombre equivale al de dos mujeres. El Islam defiende la Ley del Talión y siembra tempestades de sangre. «...Y combatid en la senda de Alá a los que os combaten a vosotros y no infrinjáis; en verdad Alá no ama a los infractores.Y matadlos dondequiera que los encontréis, y echadlos de donde ellos os echaron a vosotros...». Todo corre hacia el mismo infinito exento de la mínima caridad en las 114 Azoras traducidas por Cansinos. Mahoma fue un hombre de El Libro (y la Biblia es de armas tomar) y el Islam, paradójicamente, una secta judía, tal como el cristianismo.Pero el Korán llama a la muerte del infiel, a la resarcisión sangrienta y al odio sobre los alejados de Alá, a la rijosidad celestial y a la satisfacción de los sentidos de los mártires.Moderados y wawaítas beben de esta fuente. Lo que entendemos por civilización judeocristiana, desde los Diez Mandamientos al sermón de la montaña, es radicalmente incompatible con el Korán. Que no nos cojan desprevenidos otro 11-M. Nuestra multiculturalidad con el Islam se hace imposible hasta para los ateos. Quien no crea en Alá y su Profeta, que ponga el cuello: como en Madrid.

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