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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

 Expertos

Rafael Vidal Delgado

Coronel de Artillería(R)
Diplomado de Estado Mayor
Doctor en Historia por la Universidad de Granada

Diplomado y profesor del Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG)
Diplomado y profesor principal del Master Ejecutivo en Dirección de Sistemas de Emergencia (MEDSEM)
Asesor de Planificación Estratégica de Belt Ibérica, S.A.

BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es

La respuesta de Europa al terrorismo


1 INTRODUCCIÓN
2 DEFINICIONES
3 HACIA UNA TIPOLOGÍA DEL TERRORISMO
4 LA RESPUESTA EUROPEA




1 INTRODUCCIÓN
No existe una respuesta contundente para luchar con éxito y eficacia contra el terrorismo, primero por la indefinición de qué es el fenómeno terrorista, ya que en algunos planteamientos puede llegar a confundirse con delincuencia organizada, y en otros por las enormes diferencias existentes entre los distintos tipos de terrorismo.

El terrorismo no es algo nuevo para la civilización occidental y ya la sufrieron, aunque sin darle ese nombre Roma en Oriente Medio, cuando los zelotes se enfrentaban a la dominación romana mediante atentados sangrientos. En la época de las Cruzadas apareció el “Viejo de la Montaña” y su famosa secta de los “asesinos” que cubrió de un baño de sangre, durante cerca de doscientos años la misma zona anterior y que al fin fueron reducidos por una alianza de carácter internacional, capitaneada por el emperador de los mongoles.

El siglo XIX también vivió el fenómeno terrorista. En España se dieron casos del mismo durante la primera guerra carlista, tanto de un bando como del otro. Por ejemplo al general Eguia, uno de los generales carlistas, perdió una mano al abrir un sobre que contenía un artefacto explosivo, sin indicar la historia la tecnología empleada; por su parte los carlistas emplearon la extorsión y las amenazas contra los “isabelinos”, así como el empleo de “carros bomba”, el envenenamiento colectivo, etc. Isabel II sufrió un atentando cuando un sacerdote que consideraba que se estaba hoyando los principios de la fe, clavó un puñal en el corsé de la reina, de la que salió ilesa. A finales del siglo sufrieron atentados los reyes, Amadeo y su esposa, y anteriormente su valedor, el general Prim que murió a consecuencia de las heridas sufridas cuando transitaba desde el Congreso de los Diputados al palacio de Buenavista, y cuyos autores, nunca plenamente identificados, parece que fue una conjunción de anarquistas, republicanos, y hasta partidarios del futuro Alfonso XII. Canovas murió en el balneario de Santa Agueda a manos de un anarquista, aunque parece que también se encontraba detrás el independentismo cubano. Canaleja, Dato, etc., fueron presidentes del gobierno que también sufrieron en sus carnes el fenómeno, por no hablar de los atentados indiscriminados contra el Liceo de Barcelona o la procesión del Corpus, que se saldaron con decenas de muertos y heridos.

ETA, el GRAPO y otros grupos seudopolíticos también hicieron del terrorismo su arma contra las instituciones y el pueblo, permaneciendo como amenaza latente el primero de ellos, debilitado en el terreno policial, pero no vencido aún.

Por último ha emergido el terrorismo islamista, cuya cabeza visible en la organización Al-la qaeda y su líder Bin Laden, cuyas consecuencias sufrimos y cuyos atentados más espectaculares fueron los del 11 de septiembre en Estados Unidos y el 11 de marzo en Madrid.

2 DEFINICIONES
Se ha expuesto la dificultad de la definición de terrorismo, veamos algunas de ellas:

La Academia de la Lengua define el terrorismo, como “La dominación por el terror. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror”.

Por otro lado la Enciclopedia Espasa Calpe en su edición de 1928, es decir una de las primeras, define el terrorismo como “Estado violento provocado por medios disolventes, tales como atentados y artefactos explosivos. El anarquismo los ha utilizado con sus intentos de derribar a los jefes de Estado o a los de Gobierno. Es ese el terrorismo rojo, pero también lo provocan a veces elementos que crean un movimiento de represalias contra los revolucionarios. El terrorismo rojo en España fue castigado por las leyes de 1894 y 1896”.

En la actualidad la Asamblea General de las Naciones Unidas, Sexta Comisión, relacionada con el terrorismo internacional, pretende incluir una definición de terrorismo, cuestión ardua y complicada por las implicaciones de política internacional existentes y por las distintas sensibilidades que con respecto al tema tienen determinados países integrantes de la ONU.

Para muchos el terrorismo se genera desde una posición política muy crítica contra la acción de gobierno, si es interna de un estado, o contra la marcha de la colectividad internacional, que considera que no es posible alcanzar sus planteamientos por métodos pacíficos y recurre a la violencia para alcanzarlos.

La acción de la mafia siciliana con sus asesinatos selectivos e indiscriminados, ¿es o no terrorismo?, porque lo que ha pretendido y cíclicamente lo hace, es infundir terror en la administración, en las instituciones políticas y en la población.

El terrorismo se produce por la frustración generalmente política de algunos sectores sociales, cuyos líderes radicalizan verbalmente sus exigencias, y que consciente o inconscientemente propician el nacimiento de un grupo que quiere alcanzar los planteamientos políticos mediante la violencia. Este grupo violento, integrado al principio por personal muy joven, siente como enemigo todo lo que le rodea, haciéndolo culpable de su frustración política.

Una masa importante del mundo musulmana achaca a Occidente sus dificultades económicas, sociales y políticas, produciéndose el nacimiento del grupo terrorista, en este caso al-qaeda, que en sus primeros años fue alimentado por EE.UU. como forma de luchar contra los rusos en Afganistán. El origen se encuentra en que los musulmanes culpan de sus penurias a los “infieles”, intentándose dar respuesta política y militar a un planteamiento religioso, lo cual es inviable.

El problema de los musulmanes es que el Corán, su libro sagrado, lo interpretan como si Mahoma hubiera dictaminado que fuera el código de conducta religiosa, moral, civil, social, económica y política. Es decir en la actualidad cualquier manifestación de vida en un país mahometano se encuentra inmersa en la doctrina coránica, incluso los gobiernos que intentaron implantar un determinado laicismo, como los de Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Irak, Siria, etc., están dando marcha atrás ante la ola de violencia que provocan los integristas.

Jesucristo nos hizo un gran favor a los cristianos cuando expuso, ante la pregunta si era lícito pagar impuesto a Roma: “Dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, corroborado posteriormente, como si fuera su último testamento político: “Mi reino no es de este mundo”, separando de esta forma el gobierno de los asuntos mundanos del de la almas. En las primeras centurias de la Iglesia no se entendió este mensaje, teniéndose que producir la Reforma y Contrarreforma para que de forma definitiva no existan confrontaciones ideológicas entre lo civil y lo religioso. Puede pues decirse que hace falta que en la UMA se produzca un movimiento religioso reformista, como el de la Cristiandad en el siglo XVI para transformar ese punto de vista unitario de la religión islámica en binario, separando de una vez por todas, el gobierno de los hombres del de sus almas. Hasta que no se produzca ese momento existirá terrorismo islámico, porque los países donde es estatal esta religión no pueden progresar, al estar restringido su progreso social, económico y político, por su propia religión, siguiendo culpando de sus males al Occidente cristiano, el “infiel” histórico del musulmán.

Hemos señalado la dificultad de la definición, quedándonos por extensa la de la Academia de la Lengua, pero al exponer ejemplos diversos, casi sin darnos cuenta, el abanico de la amenaza terrorista, de la diversidad de los grupos que pueden atentar contra la convivencia ciudadana es muy grande, se hace necesario por tanto disponer de una tipología del terrorismo.

3 HACIA UNA TIPOLOGÍA DEL TERRORISMO
¿A cuantas amenazas terroristas se enfrenta Europa?. No podemos exclusivamente pensar a las del momento actual, sino que será preciso hacer un pequeño esfuerzo prospectivo con objeto de que cuando se hagan patentes no deje descolocado a los estados que conforman la Unión Europea.

En primer lugar nos encontramos, como el más antiguo, el nacionalista, provocado por la frustración de partidos políticos, sustentados en determinadas sectores de población, por no ser atendidas sus reivindicaciones de identidad y singularidad en el contexto internacional y más concretamente en Europa. Los corpúscolos más radicales de estos partidos han considerado que las mismas no pueden obtenerse por las vías del estado de derecho, recurriendo a la violencia y al terror. Nos encontramos de esta forma con ETA, IRA, y otros grupos terroristas bretones, corsos, etc.

Simultáneamente Europa ha sido sacudida por un terrorismo, que hoy se encuentra un tanto dormido, pero de ninguna manera erradicado, cuya frustración es que la sociedad capitalista no llena sus anhelos de un mundo mejor. Caído el telón de acero, disuelta la URSS y desmantelado el aparato comunista mundial, parece que el planteamiento no tiene sentido, pero se mantienen pequeños grupos, sustentados por partidos extraparlamentarios, que saben que nunca pueden alcanzar el poder mediante el sufragio, recurriendo a la violencia y al terror para acercarse a él, o al menos que se hable de ellos. El GRAPO, las brigadas rojas, etc., son ejemplos de este terrorismo, que en cualquier momento pueden de nuevo emerger.

El terrorismo islamista es si se puede nombrar de esta forma, la “estrella” actual, con su sangriento atentado del 11M, dándose cuenta los políticos europeos que la vieja Europa, la de la tolerancia y la acogida, se encuentra un tanto indefensa, porque dentro de sus fronteras existen millones de musulmanes, los cuales no se encuentran entre ninguna élite gobernante, social, económica, etc., sintiéndose frustrados en sus aspiraciones, y aunque no lleguen a materializarse en terroristas, pueden llegar a comprenderlos y darles apoyo informativo y logístico, aspectos importantísimos. Por otro lado las consideraciones religiosas expuestas en el apartado anterior y el nacimiento de Al-qaeda, en la cúspide de las organizaciones terroristas islamistas, han incrementado y han colocado en primer término esta amenaza para Europa.

Sin entrar en detalles organizativos, es preciso clarificar que Al-qaeda, más que una organización terrorista, con sus grupos armados, redes de información, apoyos, etc., se asemeja más a una “consultora terrorista”, que pone en contacto a grupos de distintas tendencias, asesora, financia, apoya en los medios, etc.

La delincuencia organizada ha tenido un gran incremento en los últimos años. Roma y el imperio Español tuvieron que luchar contra las flotas de piratas. Ejército y generales prestigiosos se pusieron al mando de las expediciones, no hay que descartar y de hecho en algunas de las doctrinas militares occidentales ya se contempla, este tipo de lucha. En este caso la frustración de estas organizaciones delictivas es que no pueden actuar impunemente, y como hasta la fecha aún no disponen de ejércitos, aunque ya se sabe que tienen armas terrestres, navales y aéreas sofisticadas, recurren a la violencia, para domeñar a los estados. Si alguno de los grupos terroristas incluidos en las clasificaciones anteriores consigue gracias a sus atentados beneficios políticos, es seguro que la mafia, los narcotraficantes, etc., hará lo mismo.

Por no ser exhaustivo, existiría una nueva amenaza, provocada por la frustración de la acogida europea. Si antes hemos hablado de los millones de musulmanes, hay que hablar de millones y millones de inmigrantes del este, del oeste y del sur, que han “invadido” Europa como tierra de salvación, pero que poco a poco se van dando cuenta que son ciudadanos de tercera, que obtienen los puestos de trabajo desechados por los nacionales y que sus necesidades cubiertas casi se circunscriben a las vitales o de subsistencia. Este nuevo terrorismo, que se vislumbra en el futuro, puede denominarse “terrorismo social”.

Cualquiera de los tipos anteriores de terrorismo podría ser apoyado por un país externo a Europa.

Sintéticamente los tipos de terrorismo que afectan o podrían afectar a Europa, son:

 Nacionalista.
 Anarquista/comunista.
 Islamista.
 Delictivo.
 Social.

4 LA RESPUESTA EUROPEA
¿Estamos en guerra contra el terrorismo?. Desde luego el terrorismo sí está en guerra con Europa. Si se hiciese una encuesta entre los europeos es más que probable que la pregunta saldría negativa. El europeo no quiere la guerra, odia hasta la misma palabra y de hecho en las intervenciones bélicas de los últimos tiempos, no se habla de situación de guerra, sino de crisis con intervención bélica, pero la realidad es que nos encontramos cuanto menos en una situación de defensa, palabra que ha sustituido en todas los gobiernos al de “guerra”. Tal vez y sería objeto de una reflexión ajena a la actual, la evolución actual del concepto de guerra.

¿Quién tiene la responsabilidad de la lucha antiterrorista?. La respuesta no es única, aunque en la mayoría de los cuerpos legales de las naciones de la Unión, se declare que es competencia del Estado, pero de hecho todas las Administraciones Públicas, la propia sociedad y las empresas privadas, tienen una importante responsabilidad para defenderse contra el fenómeno terrorista. No podemos omitir la responsabilidad de la propia Unión Europea, de su gobierno y de sus instituciones, como primer nivel para reducir el terrorismo de Europa.

El terrorismo necesita una respuesta global, a nivel de las NN.UU., declarando, por ejemplo, gobierno non grato y prohibiendo cualquier trato con él, si presta apoyo, aunque sea exclusivamente territorial a cualquier movimiento declarado terrorista. Pero esto es en la actualidad y a medio plazo totalmente utópico, dadas las distintas sensibilidades internacionales y la indefinición de lo que es terrorismo. Pero si no se consigue esa respuesta global, se debe pretender que se lo más extensa posible y desde luego la Unión Europea, y a través de ella la OTAN, su respuesta debe ser unánime.

Europa: sus cumbres, sus consejos, su comisión, su parlamento, sus agencias, sus estructuras defensivas, su política exterior, etc., deben de actuar en las siguientes vías:

Disponer de una definición terrorista para Europa, de tal forma que no exista resquicio legal por el que un delincuente de esta naturaleza pueda eludir el peso de la justicia en el estado en que ha cometido su crimen.

Armonización de la normativa legal europea en esta materia, de obligado cumplimiento por todos los estados que tendrían que adecuar sus leyes.

Integración de todos los sistemas de información europeos en esta lucha común. Parece cuanto menos inadmisible la posibilidad de que algún servicio de información europeo tuviera constancia fehaciente de la potencialidad del atentado terrorista del 11M y no lo comunicara a su homónimo español.

Creación de una Agencia Europea contra el terrorismo, que facilitaría la integración anterior y potenciaría la colaboración de todas las fuerzas y cuerpos de seguridad y las distintas fuerzas armadas.

Constitución de una Conferencia de Seguridad y Cooperación del Mediterráneo, antaño pretendida y nunca concretada, que aglutine a todos los países ribereños, constituyendo un foro de diálogo y de entendimiento, que vaya eliminando las tensiones existentes y poco a poco se reduzca el sentimiento de los pueblos árabes del sur de la cuenca de que Europa es su enemiga, por infiel y por colonizadora. La conferencia tendría que dar énfasis en la “cooperación”, haciendo ver desde el primer momento que Europa no se presenta con prepotencia sino en plan de igualdad; que los planteamientos de cooperación económica, social, cultural, etc. no se efectúan con perspectiva de beneficio a largo plazo; que se compromete a una industrialización progresiva de toda la orilla sur, sin que la “descolocación” suponga elevar el nivel de contaminación; que la ecología y el medio ambiente se encuentra entre sus prioridades, de tal forma que los acuerdos de Kioto no supongan una carga para la economía de esos países; y así recogiendo una serie de aspectos que establezcan pautas de confianza mutua. Dentro del pilar correspondiente a la seguridad, el compromiso de que no existen enemigos y de que es preciso rebajar los niveles de armamento; que se avanzará en los contenciosos que enfrentan a unos países con otros, intentando solventarlos mediante el diálogo y la comprensión; que en Oriente Medio, fuente permanente de conflictos entre el mundo árabe y Occidente, se tendrán puentes políticos y diplomáticos para llegar a acuerdos satisfactorios; que en definitiva se pretende que la convivencia sea en paz y armonía entre todos los países de la cuenca mediterránea, tantos siglos juntos y tantos enfrentados.

Apoyo a un diálogo constante e ininterrumpido entre los líderes religiosos de las grandes confesiones monoteístas: cristianismo, en sus vertientes católica, ortodoxa y protestante; mahometanismo, recogiendo el sentir de sus grandes corrientes y; judaísmo, de tal forma que se llegue al convencimiento que la religión debe unir nunca separar porque todos adoran al mismo Dios.

Este diálogo religioso, dadas las implicaciones que tiene la religión en el mundo musulmán, es de trascendental importancia, ya que de esta forma la población en general, creyente de una y otra confesión, no vea en los otros a los infieles, sino hermanos de otras creencias tan verdaderas como la suya.

Evidentemente estas medidas establecidas en la cuenca mediterránea fundamentalmente no abarcan toda la problemática del terrorismo islamista, pero al menos lo minimiza y lo restringe a personas ajenas a la zona.

Sobre los estados miembros recae el peso directo de la guerra contra el terrorismo, mediante el seguimiento de corpúscolos radicales que pueden llegar efectuar actos violentos, actuando mediante la información y con medidas de protección en las estructuras vitales y fundamentales de la vida nacional.

La función principal de toda Administración Pública es trabajar en beneficio de sus administrados, procurando que no exista frustración en ninguna minoría y haciéndoles ver que cualquier postura puede ser defendida dentro de los cauces que mantiene abierto el estado de derecho.

Provocada la tragedia, que inevitablemente se dará, todas las AA.PP. deben disponer de sus correspondientes planes, perfectamente dispuestos, con objeto de mitigar sus efectos: protección civil; cadenas de suministros de agua, energético; redes de comunicaciones y en general todas las llamadas infraestructuras críticas tienen que estar respaldadas por sus sistemas de crisis correspondientes.

Por último las empresas, todas deben de estar dotadas de sistemas de crisis con sus correspondientes planes de contingencia y de continuidad del negocio, haciendo ver al terrorista, que cualquier atentado contra sus intereses, no doblegará el sistema económico-financiero y social de la nación.

Las desigualdades existentes en la Tierra, enormes, que diez o doce generaciones no podrán superar, hacen imposible que el terrorismo pueda erradicarse, pero lo que está claro que cuanto más medidas profilácticas, activas y reactivas se tomen, se podrá en un plazo razonable, mitigar sus efectos en Europa.

 


Fuente: Belt Ibérica S.A.
Fecha: 31/08/2004

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