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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

 Expertos

Rafael Vidal Delgado

Coronel de Artillería(R)
Diplomado de Estado Mayor
Doctor en Historia por la Universidad de Granada

Diplomado y profesor del Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG)
Diplomado y profesor principal del Master Ejecutivo en Dirección de Sistemas de Emergencia (MEDSEM)
Asesor de Planificación Estratégica de Belt Ibérica, S.A.

BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es

Las verdades del 11-M


En los últimos meses miles y miles de líneas se han escrito sobre el atentado del 11 de marzo que conmocionó no sólo a la sociedad española sino a la del mundo occidental. Cada uno de los que han tratado el tema lo han hecho de forma subjetiva, como no podía ser menos, y enfocándolo desde una actitud partidista, yendo más a los aspectos colaterales de la tragedia que a la acción en sí.
De las comparecencias ante la Comisión de investigación, creada en el Congreso de los Diputados, han ido saliendo a la luz algunas cuestiones, a las que considero vitales y muy graves para la seguridad de España y de los españoles.

En primer lugar debe descartarse que el atentado del 11M fuera consecuencia de la postura del gobierno español ante la crisis de Irak, demostrándose que su planificación databa de meses atrás, viendo los islamistas que nuestro país era el lugar ideal para asestar un duro golpe al cristianismo y al judaísmo, enemigos acérrimos de los radicales islámicos, a los que consideran causantes del subdesarrollo y la explotación en la que viven los países musulmanes. Como hemos expuesto varias veces en esta columna, los problemas sociales y económicos de estos estados, radica en su propia doctrina, en donde aún no se han deslindado los campos religioso y civil. Como aseveración de lo dicho nos encontramos en la desarticulación, al menos aparente, de nuevas células islamistas que, programaban nuevos atentados, de igual o superior violencia que el del 11M.

La segunda verdad es la implicación de los servicios secretos de Marruecos en el atentado. Los servicios secretos de un estado, como su propio nombre indica, es lo más oscuro, sombrío y tenebroso del mismo. Ha habido casos en la historia de que los servicios secretos han actuado al margen de las consignas de su propio gobierno, de que han participado ayudando a las dos partes en un conflicto, que han colaborado con los propios enemigos del país del que forman parte, y un largo etcétera, llegándose a decir que han llegado a constituir un poder diferente, a los tradicionales. Por ello es probable que los servicios secretos marroquíes, o al menos una parte de ellos, hayan actuado al margen de su gobierno, aunque también pudiera ser, y dados los resultados beneficiosos para Marruecos que no deba descartarse, lo hayan hecho con la plena connivencia del alauita.
Siempre se ha considerado que los diplomáticos, los policías y los militares son servidores del estado, adaptándose a cualquier signo político que gobernara en la nación, sin embargo el atentado del 11M, ha desgraciadamente demostrado, que dentro de la Policía, Guardia Civil, CNI, Cuerpo Diplomático y Fuerzas Armadas, hay individuos que han optado por ser “servidores de partido”, llegando a las fuerzas políticas, informaciones que solamente deben ser usadas por los poderes constituidos, incluso negando las mismas a éstos en beneficios de aquellos. Cuando desde el poder elegido por los ciudadanos se reclama lealtad institucional de los cuerpos anteriores, no se debe, por parte de los políticos, intentar romper esta lealtad cuando se encuentran en la oposición. La historia demuestra, y se podría poner como ejemplo el gobierno del general Prim, que alcanzó el poder tras un golpe de estado de las llamadas “fuerzas progresistas”, previo socavo de los pilares del estado existente y haciendo un llamamiento a todos los grupos: políticos y violentos (terroristas de entonces), para crear un orden nuevo, pues bien, tras la ocupación del poder, Prim, reclamó a todos lealtad institucional, sin comprender que era imposible pedirla y mucho menos exigirla, cuando tan flagrantemente la había inflingido. Como todos sabemos, Prim fue asesinado, y España se tiñó durante varios años de violencia y sangre.

La falta de lealtad de los que debían ser “servidores del estado”, hacen ver que podría haber políticos que sabían “algo” sobre posibles atentados, tal vez sin llegar a evaluar su entidad, o creyendo que serían de carácter esporádico y selectivo, demostrando, si ello fuera cierto, una actitud partidista, que en nada beneficia a la convivencia, por no expresarlo con palabras más duras.
Otra verdad, a pesar de que ha sido reiteradamente negada por los que se consideran conocedores del mundo del terrorismo, entre ellos prestigiosos juristas -pero en España se niegan tantas cosas siendo verdades-, es la connivencia entre los distintos grupos terroristas, entre ellos los islamistas, autores materiales del atentado, y ETA, tal como se ha podido comprobar recientemente en contactos mantenidos con posterioridad al 11M.

Los autores materiales e intelectuales del asesinato de Prim nunca se conocieron, y no lo fueron porque en el mismo se mezclaron el terrorismo puro con la política de partido. Los autores materiales del 11M, supuestamente se conocen, de los intelectuales nada se dice, incluso algunos opinan que no hay ni siquiera que buscarlos, pero la verdad es que en este brutal atentado también se ha mezclado el terrorismo puro con la política de partido.

 


Fuente: Belt Ibérica S.A.
Fecha: 21/10/04

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