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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

 Expertos

Rafael Vidal Delgado

Coronel de Artillería(R)
Diplomado de Estado Mayor
Doctor en Historia por la Universidad de Granada

Diplomado y profesor del Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG)
Diplomado y profesor principal del Master Ejecutivo en Dirección de Sistemas de Emergencia (MEDSEM)
Asesor de Planificación Estratégica de Belt Ibérica, S.A.

BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es

África, de nuevo colonizada


La violencia que se ha desatado en Costa de Marfil contra los “blancos”, que ha provocado la muerte de varios soldados franceses, miembros de una misión de la ONU en el país, y ha obligado a la evacuación de miles de europeos, ha vuelto a traer la cuestión de África a las páginas de los distintos medios.

Francia era la potencia colonizadora en Costa de Marfil. En el proceso de descolonización, de acuerdo con la doctrina de las Naciones Unidas reflejada en distintas resoluciones, indicaba que la potencia colonizadora debería durante un período de tiempo atender sus necesidades políticas, impidiendo el caos por el conflicto entre las distintas facciones que habían luchado por la independencia. Francia asumió totalmente esta doctrina y estableció una comunidad de estados africanos en donde circulaba el franco francés y con los que se mantenían relaciones en distintos campos que superaban lo aconsejado por la ONU.

La comunidad ha dejado de existir, no sé si por voluntad política de los dirigentes o por otra causa, pero la presencia francesa en sus antiguas colonias es un hecho cierto. Es una nueva colonización apoyada con la fuerza de las armas, aunque se enmascare con las bendiciones de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales y tenga como principal cometido separar a los contendientes de las diferentes guerras civiles en que se ven inmersas estas atormentadas naciones.

La revista “Mundo Negro” del presente mes, en un interesante artículo titulado “África, la tercera colonización” reprocha a las potencias occidentales sus injerencias en vida política y económica de los países del África negra y augura una entrada próxima, con las mismas pretensiones de la emergente China. En el artículo se señalan a los cuatro jinetes que “sobrealimentan el neocolonialismo”, de forma similar a los expresado en el Apocalipsis: Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial, Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI) y Organización Mundial del Comercio (OMC). Las implicaciones de las antiguas potencias y de las nuevas en la nueva colonización llega a ser tan fuerte, que en el artículo se acusa de forma directa, con claras palabras: “Esta doble injerencia política y económica ha convertido a los países africanos en meras sucursales del viejo poder colonial. Las amarras son tan fuertes que cuando un dirigente intenta cortar alguna cuerda para liberarse de la presión, se encuentra inmediatamente con una revuelta bien organizada y armada hasta los dientes”, exponiendo a continuación ejemplos, finalizando “…. y más recientemente en Costa de Marfil”. La revista llegó a mis manos a principios de noviembre y teniendo en cuenta el proceso de elaboración de este tipo de publicaciones, el artículo debe datar de hace más de un mes, es decir mucho antes de que saltara a los medios la noticias, provocada por la muerte de los militares franceses.

Si esta tensión entre los gobiernos costamarfileño y francés fue apreciada por los ojos de un misionero comboniano, quiere decir que era patente y que la presión ejercida sobre el dirigente africano era grande, por lo que al intentar liberarse de ella, se le ha gestado en el territorio que domina -Costa de Marfil se encuentra dividido en dos, gobernando en el sur y la capital el gobierno legítimo y en el norte un movimiento insurgente, seguramente “presionado” por otra potencia necolonizadora-, una fuerte alteración del orden que no ha podido controlar y que algunos grupos perfectamente manipulado por “alguien” han llevado a cabo el ataque contra los soldados franceses, lo que ha presentado al presidente de Costa de Marfil como un hombre corrupto, de nula fidelidad a los compromisos internacionales, en definitiva el “malo de la película”. Por su parte, Francia, respaldada por los organismos internacionales y, presentada como salvadora de la civilización, a la que ha ofrendado varios hijos, restaurará la situación y asentará sobre bases más firmes el neocolonialismo.

Los poderes económicos, liderados por las grandes multinacionales, se han lanzado sobre África para extraer de sus entrañas las riquezas que encierra, principalmente petróleo, sin que parte de ella se distribuya entre la población que sigue manteniéndose en niveles de la máxima pobreza y cuyo índice de sida es alarmante.

Ante la falta de voluntad de las Naciones Unidas y de los países industrializados, es necesario que se produzca un gran movimiento social, de carácter mundial, que exija a sus gobiernos el control del poder económico y protección a los países que quieren sobrevivir a su rapiña. Si la depredación sobre los países pobres no cesa, veremos en relativamente pocos años unos estallidos de violencia, volviendo a surgir, entonces, los viejos jinetes del Apocalipsis.

Noticias relacionas:

*Experto: África la olvidada, por Rafael Vidal (07/07/2004)
*Experto: África, un polvorín que puede estallar, por Rafael Vidal (19/06/2003)

*
Artículo: El laberinto francés de Costa de Marfil
*Artículo: El infierno invisible de Darfur
 

 


Fuente: Belt Ibérica S.A.
Fecha: 13/11/04

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