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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

 Expertos

José Luis G. Calvo

Director de seguridad en empresas por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid
Director de seguridad del Gremio de Joyeros de Madrid
Asesor de la Comisión de Seguridad de CEIM (Confederación Empresarial de Madrid
Asesor de seguridad de COCEM (Confederación Comercio Especializado Comunidad Madrid)
Consultor-auditor independiente de seguridad en empresas

Aportación de la mujer a la seguridad


De manera discreta pero eficaz, poco a poco la mujer va incorporándose al mundo de la seguridad. Cada día es mayor la presencia de las mujeres en los diferentes ámbitos de la actividad relacionada con la seguridad. Como miembros de las fuerzas policiales desde el año 1979, en que ingresó, en el entonces Cuerpo Superior de Policía la primera promoción de mujeres que habría de integrarse en la escala ejecutiva de dicho Cuerpo, y cinco años mas tarde en 1984, la incorporación de la mujer al Cuerpo Nacional con la categoría de policía. Como miembros de la Guardia Civil, con la primera promoción de mujeres que entró en Baeza a formarse en septiembre de 1988, y nueve mas tarde era declarada apta para recibir destino en la Benemérita. En los años transcurridos desde que la mujer se ha incorporado activamente a las Fuerzas y Cuerpos de seguridad, ha puesto de manifiesto unas especiales características que han contribuido a mejorar la prestación de muchos servicios, entre ellos una asistencia más próxima y humana, en la atención a mujeres maltratadas con ocasión de violencia doméstica.



Como vigilantes de seguridad privada en todas las empresas de seguridad que prestan ese servicio en nuestro país. En el “Correo digital” del 15 de enero de este año, se decía respecto a la incorporación de la mujer al trabajo de Vigilante de Seguridad privada: “Cada vez son más las mujeres que se ponen el uniforme y se convierten en el símbolo de la mano dura y la sangre fría”. “Las mujeres tienen más sangre fría al actuar ante una situación límite”. “En muchos lugares las prefieren a ellas, porque dan una mejor sensación de cara al público”. Ahora en la medida que las mujeres se incorporan cada día mas, a la responsabilidad empresarial en todos los ámbitos de actividad, se abre un nuevo reto para ellas, y es el de tratar de mejorar la seguridad de personas y bienes tangibles e intangibles en la empresa con la aportación de su estilo de dirigir. Respecto al estilo de dirigir de la mujer como empresaria, se publicaba el año pasado en la revista “Cinco Días,” una entrevista a Mónica de Oriol e Icaza, presidenta de la empresa de seguridad “Seguriber”, en la que esta decía: “Hay un estilo de dirigir femenino y otro masculino. No gestionamos de la misma manera porque tenemos necesidades distintas. Las mujeres delegamos más porque tenemos vidas polivalentes. Eso te obliga a estar siempre rodeada de equipos. Las mujeres estamos acostumbradas a compartir tareas y tenemos otras condiciones distintas a las de los hombres. Un hombre, piensa más en abstracto. Ellos son estrategas, nosotras somos gestoras, negociamos más”. También en una reciente entrevista a Ramiro Pinilla, autor de obras literarias como “Las ciegas hormigas”, “La tierra convulsa” o “Los cuerpos desnudos”, entre otras, decía: “El gran sentido común de la mujer libra a la familia de mil calamidades. Por naturaleza, la mujer da la talla en su función. El hombre (...) siempre está forzado a demostrar, la mujer no, está en su sitio, en su centro”. La cuestión es si estas especiales características, propias de la condición femenina, pueden aportar una mejora a la gestión de la seguridad en la empresa. Mi opinión es que sí y mucho. Una parte esencial de la seguridad en la empresa, es la acción preventiva, y en eso la empresaria, puede aportar una mayor concienciación, ya que la mujer es mucho más previsora que el hombre. Todos recordamos aquella sabia recomendación de nuestras madres y abuelas: “Prevenir antes que curar”. Otra parte fundamental, es la consulta, participación, información y formación de los trabajadores en temas de seguridad, como la lucha contra incendios y la evacuación en caso de emergencia, de obligado cumplimiento según los artículos 18, 19 y 20 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Esa “mayor capacidad de negociación”de la mujer a la que se refería la presidenta de “Seguriber”, puede ser enormemente eficaz en la concienciación de los trabajadores en materia preventiva, y en involucrarles en la seguridad, mediante la consulta y posibilidad de participación, además de proporcionarles información y formación suficiente. Un tercer factor de aportación, es el “sentido común” de la mujer, a que se refería Ramiro Pinilla, que no siempre es él más común de los sentidos en el hombre. Este “sentido común”, puede hacer que la seguridad en la empresa no se quede en el simple cumplimiento de las medidas obligatorias, sino que se vaya mucho mas allá, para tratar de resolver las verdaderas necesidades de seguridad. Las necesidades de seguridad, como decía Abraham Maslow en su célebre pirámide de necesidades del ser humano, se encuentran en los escalones más básicos. No puede haber desarrollo económico y empresarial, ni calidad de vida, sin seguridad. El desarrollo de las empresas puede plantearse de dos maneras: • Impulsando lo que le favorece: Mediante la investigación, innovación e incorporación de las nuevas tecnologías y formas de gestión. • Quitando lo que le dificulta: Mediante la Seguridad que evita o reduce los riesgos de daños y pérdidas para personas y bienes de la empresa. Por consiguiente es necesaria una mejora de la seguridad, que aunque no generará beneficios económicos, evitará pérdidas, sanciones y riesgos de incurrir en responsabilidades de tipo legal, además de mejorar las condiciones de trabajo y consecuentemente de rendimiento laboral. Una vez más las mujeres, en este caso como responsables de la seguridad de sus empresas y trabajadores, tienen la ocasión de aportar su estilo de actuar, que al igual que ya lo vienen haciendo con ocasión de su trabajo como policías, guardias civiles o vigilantes de seguridad, sirve decisivamente para la mejora de la sociedad a la que pertenecemos todos por igual: hombres y mujeres.

 


Fuente: José Luis G. Calvo
Fecha: 22/05/05

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