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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

 Expertos

Francisco Ángel Cañete Páez


Profesor mercantil, economista y Comandante de Infantería
Caballero de la Orden de San Raimundo de Peñafort


Disoluciones históricas del Cuerpo de Artillería (y III)


En Diciembre  de 1.926 los Jefes y Oficiales de la Escala Activa de Artillería que habían sido separados del servicio por el Real Decreto de 5 de Septiembre anterior, se iban reintegrando poco a poco al servicio activo, por lo que podemos afirmar que, al inicio del nuevo año 1.927, la inmensa mayoría de componentes del Cuerpo ya se encontraban de nuevo en situación de actividad e incorporados a sus actuales destinos.

Sin embargo,-nos dice el Coronel Fajardo Gómez de Travecedo- el ambiente ni estaba tranquilo ni lo podía estar. “No eran, en efecto, los momentos mas alegres para el Cuerpo ni para sus componentes; no podían olvidarse de la noche a la mañana, las vicisitudes habidas, los ultrajes sufridos, los desprecios, tanto por parte del Gobierno, como por parte de Primo de Rivera, o por la de sus compañeros de otras Armas o Cuerpos”.

El día 4 de Enero de 1.927, se iniciaron las clases en la Academia de Artillería de Segovia, en un ambiente de extrema frialdad y tensión entre los alumnos que habían asistido al “sitio” de la Academia en los días 5 y 6 de Septiembre del año anterior y el actual profesorado designado con la condición primordial de ser adicto al Gobierno de Primo de Rivera; toda vez que los que estaban de profesores durante el “sitio”, por haber sido procesados, no pudieron solicitar su reingreso en la primera ocasión, el 17 de Noviembre, sino a partir del Decreto de 31 de Diciembre de 1.926 en que se extinguieron las responsabilidades y, por tanto, cuando reingresaron ya estaba cubierto el cupo de profesores; y aún sin darse esta circunstancia, es lógico pensar que tampoco los hubiesen elegido. Esto nos lleva a la suma de unas circunstancias que enrarecieron el ambiente y hacían difícil la normalidad académica; tales como el establecimiento de una corriente de simpatía entre los alumnos y sus antiguos profesores, correlativa al notorio desafecto hacia los actuales.  Ello unido a la creencia de que la Dictadura era el origen de todos los males del Cuerpo, con una pérdida creciente de afecto hacia la Monarquía que, según ellos, no hacía nada para evitar esta situación.

Dispuesto a rebajar tensiones y conseguir la armonía entre profesores y alumnos, el día 21 de Agosto de 1.927, Primo de Rivera decide presidir en Segovia los actos de “Entrega de Reales Despachos” a los nuevos tenientes de Artillería. A tal efecto, en la mañana de dicho día se traslada a la ciudad del Acueducto, acompañado del Capitán General de la VII Región Militar, Gil Dolz, del ministro de Instrucción Pública, Sr. Callejo (no olvidemos que los tenientes de Artillería formados en la Academia de Segovia recibían también el Título de Ingenieros Industriales), y del Jefe de la Sección de Artillería del Ministerio de la Guerra, general Gardoqui.  El Memorial de Artillería dice que fue un acto solemnísimo y cordial; sin embargo, el  General Vigón manifiesta que “Primo de Rivera habló a los alumnos sin encontrar eco en sus corazones”. En un momento del acto, parece ser, que Don Miguel preguntó al coronel Don Carlos Sánchez Pastorfido, director de la Academia, si los alumnos habían firmado el tradicional “compromiso” y oyó con satisfacción que no.  Lo cual no era cierto, pues el número uno de la promoción ya se había encargado de recoger en unos pliegos de papel de barba las firmas de todos los promovidos a tenientes, de conformidad  con la fórmula de 1.891, y las tenía guardadas con la mayor discreción y reserva.

Los nuevos tenientes de Artillería, al abandonar las aulas segovianas donde se habían formado, a buen seguro que llevarían ya para siempre impreso en sus corazones con la tinta indeleble del amor al Cuerpo, estos versos que aprendieron durante su estancia como alumnos en tan prestigioso Centro:

Mas si el tiempo me quebranta
Y la tristeza me agobia
Aún mi espíritu levanta
Aquella Religión santa
Que aprendimos en Segovia

¡La Religión del honor!
Constante y segura guía
Que al Cuerpo de Artillería
Le dio aliento en el dolor
Y con la gloria, alegría


CUARTA DISOLUCIÓN DEL CUERPO DE ARTILLERÍA  (19  Febrero de 1.929)

Antecedentes.-  Durante  el año 1.928 el disgusto de los artilleros sigue creciendo y la propaganda invade los cuartos de Estandartes y llega hasta los domicilios de muchos Jefes y Oficiales. Según Payne, en ese año, un grupo de Oficiales de Artillería de guarnición en el Campamento de Carabanchel, fraguaron un plan para bombardear con cañones de largo alcance los edificios del Gobierno situados al oeste de la ciudad, con intención de obligar a dimitir al Dictador; sin embargo, el plan fue abandonado de inmediato por miedo a matar gente inocente.

El día 3 de Octubre de 1.928, y presidida por el General Primo de Rivera, se inaugura en Zaragoza el curso de la Academia General Militar, en su 2ª Época (Durante la primera, -en la que había sido alumno Primo de Rivera-  tuvo su sede en el Alcázar de Toledo), ocupando la dirección de la misma un jovencísimo general de Infantería, que se había distinguido por su valor y estoicismo en la Campaña de Marruecos, primero en las Fuerzas Regulares Indígenas y mas tarde al mando del Tercio de Extranjeros: El Excmo. Sr. Don Francisco Franco Bahamonde.

A finales de 1.928, un grupo de conspiradores, dirigidos en teoría por el general Aguilera, y en la práctica por Don José Sánchez Guerra, antiguo Presidente del Consejo de Ministros y ex ministro de la Guerra , quien ha establecido contacto con algunos jefes y oficiales de Artillería y con personal civil enemigo del Régimen, con el fin de organizar un movimiento cívico-militar y derribar la Dictadura, convocando a Cortes Constituyentes. Quedó establecido que el movimiento revolucionario se iniciaría en Valencia, como en la “Sanjuanada” (no deja de ser curiosa, la fijación que tenían los sublevados contra Primo de Rivera, de que la sublevación diese inicio siempre en Valencia) en la madrugada del 29 de Enero de 1.929, donde Sánchez Guerra –que exiliado en París se trasladaría en barco- ,creía contar con el apoyo y la adhesión del Capitán General de la Región, Don Alberto Castro Girona. Llegado el día 29 de Enero, el movimiento fracasa en toda España, menos en Ciudad Real, donde el Regimiento de Artillería que guarnece la plaza, fiel al compromiso empeñado, y  al mando del Coronel Don Joaquín Paz Faraldo, se levanta en armas ocupando el Gobierno Civil, el Ayuntamiento, Correos y Telégrafos, así como los demás centros estratégicos de la ciudad.  Tropas de Artillería toman la estación de ferrocarril y controlan las salidas y llegadas de los trenes.  Sobre las doce horas del mediodía el “movimiento” ha triunfado plenamente en Ciudad Real.  Pero sería por pocas horas, pues de Madrid envían una columna de tropas leales al Gobierno al mando del General Orgaz, que se aproxima a la ciudad con la misión de combatir a los rebeldes. No fue necesario; al anochecer y queriendo el coronel Paz Faraldo evitar todo derramamiento de sangre, habida constancia del fracaso del movimiento en Valencia y en el resto de España, los artilleros de Ciudad Real se rinden y el Coronel Jefe del Regimiento, llama por teléfono al Capitán General de la Primera Región Militar, diciéndole que el Regimiento se entrega y queda a su disposición.   A las seis de la mañana del día 30 de Enero de 1.929 es detenido en Valencia el Sr. Sánchez Guerra, que había llegado la noche anterior, después de haber intentado infructuosamente que el General Castro Girona se sumase al movimiento y que la guarnición valenciana (sobre todo la Artillería) secundara el abortado movimiento de Ciudad Real.  Sánchez Guerra, que pudo huir perfectamente en el mismo barco que lo trajo hasta Valencia, en un acto que le honra, se quedó en la plaza hasta ser detenido por la policía, asumiendo toda la responsabilidad del fracasado intento revolucionario. En cuanto al general Castro Girona, veterano africanista, que pese a haberse negado a secundar el movimiento militar es relevado en el mando de la Capitanía por el general Sanjurjo y procesado, bajo la imputación de “no haber dado cuenta al Gobierno de los planes conspiratorios”.

A la vista de los acontecimientos expuestos, el Presidente del Gobierno,Teniente General Primo de Rivera , con fecha  19 de Febrero de 1.929, pone a la firma de S.M. El Rey Don Alfonso XIII un Real Decreto con la disolución del Cuerpo de Artillería, la cuarta en poco mas de un siglo. El artículo primero del citado Decreto dispone : Todos los Jefes y Oficiales de la Escala Activa del Arma de Artillería, se considerarán provisionalmente paisanos, a partir de la publicación de este Real Decreto en la Gaceta de Madrid, sin derecho a haber activo ni pasivo alguno; al uso de uniforme ni carnet militar, mientras no sean reintegrados al Ejército”. Se exceptuaban de lo anterior (artº 8º) a los destinados en Marruecos, Baleares y Canarias y a los Agregados Militares o a quienes estuviesen desempeñando alguna comisión oficial en el extranjero.  Por el mismo Real Decreto se autorizaba a dichos jefes y oficiales a solicitar el reingreso antes del 1º de Junio siguiente; si bien los solicitantes tenían que hacer constar expresamente en sus instancias “Que se comprometían por su Fé y por su Honor, a ser fieles y obedecer ciegamente y sin reserva alguna ni condición que dimane de compromisos anteriores, al Rey, al Gobierno que esté constituido, y precisamente al que en esta fecha rige los destinos de la Nación”.  Con este Decreto de Primo de Rivera –que Don Alfonso, con profundo dolor se vió obligado a firmar-  verdaderamente injusto y desproporcionado, posible tan sólo en un régimen sin garantías constitucionales, (no se puede condenar a todo un Cuerpo por la sublevación de uno de sus Regimientos) , de nuevo, y durante unos meses, los jefes y Oficiales (E.A.) de Artillería tienen que “buscarse la vida”, reanudando las clases de matemáticas y ciencias en academias particulares o en sus propios domicilios, escribiendo alguna que otra colaboración en la prensa diaria o quedando simplemente al amparo de sus padres o familiares, hasta que poco a poco fueran de nuevo reingresando en el servicio.

Respecto a la depuración de responsabilidades por los sucesos del 29 de Enero, un Consejo de Guerra absolvió a Sánchez Guerra, y Primo de Rivera perdonó al resto de los acusados , a excepción del general Castro Girona, que fue condenado a un año de prisión. Por lo que respecta al Coronel, Jefes y Oficiales sublevados en Ciudad Real, no se impuso ninguna pena de muerte, siendo condenado el coronel Paz a 20 años de reclusión y a penas inferiores el resto de procesados; penas que después fueron suavizadas y a la caída de la Dictadura incluso amnistiados.  (En el Anuario Militar de España de 1.932, figura Don Joaquín Paz Giraldo, promovido a General de Brigada de Artillería, con antigüedad de 1º de enero de 1.931 y residencia en Las Palmas de Gran Canaria).

En cuanto al Primer Regimiento Ligero de Artillería que se sublevó en Ciudad Real, fue disuelto por un Real Decreto y su Estandarte enlutado con un crespón negro y un cartelito en que se hacía constar su rebeldía, fue depositado en el Museo del Ejército.  (Supongo que, con la amnistía general de Febrero de 1.930, desaparecerían los crespones y el cartelito en cuestión).

CONCLUSIÓN

El 28 de Enero de 1.930, el General Primo de Rivera, al negarle su apoyo la mayoría de Tenientes Generales y Almirantes en activo, a los que se había dirigido por carta unos dias antes, presenta su dimisión al Rey Alfonso XIII y se marcha a París. En su última “Nota Oficiosa” dada a la prensa (a las que Primo estaba tan acostumbrado) el mismo día 28 de Enero, decía :"Dos mil trescientos veintiséis días seguidos de inquietud, de responsabilidad y de trabajo. Ahora me toca descansar un poco, lo indispensable para reponer la salud y equilibrar los nervios; y luego, si Dios quiere, a volver a servir a España, siempre, donde sea y como sea”.

El 30 de Enero de 1.930, El Rey encarga al Teniente General Don Dámaso Berenguer Fusté la formación del nuevo gobierno, reservándose el propio Berenguer, además de la Presidencia la cartera de Guerra.  Uno de los primeros Decretos que el nuevo Presidente del Gobierno pone a la firma de Don Alfonso, es el indulto y la amnistía de todos los jefes y oficiales de Artillería que hubieran sido separados del servicio por acuerdo gubernativo o judicial, así como concediendo el reingreso en la Academia de Artillería a todos los Alféreces Alumnos que habían causado baja en ella.  (Real Decreto de 5 de Febrero de 1.930 (Diario Oficial Nº30).

El día 16 de Marzo de ese mismo año (1.930) fallece en París el Teniente General Don Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, Marqués de Estella y Caballero dos veces Laureado de San Fernando, siendo trasladado a España su cadáver y rindiéndosele los honores correspondientes a un Capitán General con mando en plaza. Años después, se le levantó un bello monumento ecuestre en la Plaza del Arenal de su ciudad natal, Jerez de la Frontera, y por Decreto de 22 de Marzo de 1.947, su antiguo subordinado en las Campañas de Marruecos, Don Francisco Franco, lo asciende a Capitán General del Ejército Español.

Con motivo de su fallecimiento el General Vigón dijo de Primo de Rivera: “Ni sus enemigos, ni las víctimas de sus errores, podrán recordarle sin hacer justicia a sus grandes aciertos, a sus intenciones magníficas y a su elevado patriotismo. Murió a tiempo de no ver la desgracia de España”.



BIBLIOGRAFÍA

FAJARDO GÓMEZ DE TRAVECEDO.- Santiago . “Las Cuatro Disoluciones del Cuerpo de
Artillería” (Ediciones Trigo, 1.999)
PÉREZ RUIZ.-Pedro Antonio,. “Biografía del Colegio-Academia de Artillería de Segovia”.-
(Imprenta El Adelantado.- Segovia, 1.960)

 

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Fuente: Revista AMARTE, Nº73,
Fecha: Junio 2003

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