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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

 Expertos

Rafael Vidal Delgado

Coronel de Artillería(R)
Diplomado de Estado Mayor
Doctor en Historia por la Universidad de Granada

Diplomado y profesor del Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG)
Diplomado y profesor principal del Master Ejecutivo en Dirección de Sistemas de Emergencia (MEDSEM)
Asesor de Planificación Estratégica de Belt Ibérica, S.A.

BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es

La LOE y la Seguridad


La Ley Orgánica de la Educación que recientemente ha sido aprobada por el Congreso, faltando el trámite del Senado, es la norma que regularará la educación de los niños españoles en los próximos años.

No se pretende desde estas líneas efectuar un análisis del texto aprobado, aunque tenga mis dudas de su idoneidad dadas las numerosas críticas, desde las más dispares posturas del arco ideológico español, que se han producido y continúan produciéndose, pero permitanme efectuar unas reflexiones sobre la situación de millones de escolares que serán el germen de la sociedad futura.

Días pasados, tras pronunciar una conferencia sobre Nicolás Estévanez en Santa Cruz de Tenerife, me reuní con varios ilustres profesores de la Universidad de la La Laguna, encontrándose con ellos un viejo profesor, o maestro como él queria que se le llamara, que los había sido de los anteriores, los cuales con todo respeto le seguían llamando don Oswaldo.

Don Oswaldo había sido maestro en las islas de La Palma y Tenerife, terminando su andadura profesional de inspector de enseñanza en el archipiélago. Era además doctor en Historia e intelectual apreciado y reconocido, aunque nunca quiso elevar su nivel de enseñanza de la primaria, porque según decía era la etapa más importante del joven, en cuyo éxito o fracaso se jugaba su futuro y el de la sociedad.

Aprendí mucho de aquel viejo maestro y recapacité sobre la trascendencia de la misión encomendada a los ejercen la enseñanza en infantil y primaria, teniendo la enorme fortuna de que una de mis hijas haya querido, por vocación, estudiar magisterio.

El niño se siente indefenso en la sociedad que le ha tocado vivir. Los valores que hasta ahora han sustentado la moral social están siendo cuestionados, presentándose ante sus ojos diversas posturas encontradas, en las cuales la religion, los derechos y deberes, la forma de vida, etc., se presentan ante su mirada, exigiéndoles que elijan su camino, en unos años que no se encuentra preparado para ello.

El Defensor del Menor ha presentado propuestas para que se procure que los padres estén más tiempo con sus hijos, que no se materialice su contacto en un adios al levantarse y un beso al acostarse, sin posibilidad -a causa de las enormes jornadas de trabajo, que comienzan a las ocho o las nueve de la mañana y culminan doce horas más tarde-, de compartir con los hijos sus angustias, éxitos y estudios cotidianos, de tal manera que los niños son receptivos a los que su maestro les enseñan y posteriormente, en la soledad de sus casas, por la ausencia paterna y materna, de lo que ven en la televisión, no siempre acorde con lo que debieran, o navegando a través de internet sobre contenidos no controlados.

Don Oswaldo nos decía que procuró en todo momento inculcar en sus alumnos el amor al trabajo; la asunción de responsabilidades; las ansias por conocer; la ilusión por el saber; el discernimiento del bien y del mal, ajeno a cualquier tipo de creencias; la convivencia social; el conocimiento de la sociedad en que vivían y vivirían; el amor a la Patria, tanto la local, regional y nacional, materializando este amor, no en una “patrioterismo” barato, sino en la función futura que tienen que realizar para hacer la sociedad en que les tocaría vivir más justa y equitativa; en definitiva preparar a los niños para que pudieran enfrentarse a la vida con expectativas de éxito, reconociendo además que dadas las dificultades paternas, recaían en el maestro mayores funciones que las que les correspondían.

El maestro que no aceptaba la situación, el que se limitaba a enseñar objetivamente lo que se le obligaba legalmente y desatendía esos aspectos tan cruciales de la personalidad humana, no tenía verdadera vocación, desembocando desgraciadamente en una juventud violenta, falta de valores, con poco arraigo social y desencantados del mundo en que les ha tocado vivir, generándose por dicho motivo una espiral de inseguridad en España, no conociéndose en el pasado tantas cotas de delincuencia infantil y juvenil ni tantas bandas organizadas que, a la postre lo que pretenden es rehacer un mundo a su manera, porque el que se le ofrece le es hostil.

Ese es el reto de la LOE y de cualquier Ley de Enseñanza, el preparar al niño y joven para que sean buenos ciudadanos, para que sean respetuosos con las leyes y para que sean solidarios, entre otras cosas. Los conocimientos intelectuales son importantes, pero mucho más es darles la talla moral que la sociedad española del siglo XXI necesita. Con estos planteamientos a España se le proporcionará Seguridad. ¿Es así la LOE?.

 


Fuente: Belt Ibérica S.A.
Fecha: 22/12/05

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