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Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio.
Seguridad Industrial y Prevención de Riesgos Laborales.

 

 Expertos

Juan Luis Santana


Cabo de Bomberos del S.E.I.S. del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria

El rescate en aparatos elevadores


INTRODUCCIÓN

Cuando hablamos de aparatos elevadores, bien sean ascensores, plataformas, etc., estamos hablando de un sistema que generalmente está diseñado para transportar personas o cargas en sentido vertical. Digo generalmente, porque actualmente dentro de estos tipos de aparatos existen algunos que lo hacen en un plano inclinado (los ascensores inclinados utilizados en lugares donde la distancia a recorrer a pie es considerable y no se puede montar un ascensor convencional) y otros en un plano horizontal (los mini metros, robots en hospitales, etc.).

Cuando se intalan en edificios nuevos o se sustituyen en edificios antiguos, hay que acatar unas normas que se especifican en el Reglamento de Aparatos Elevadores.

Estos aparatos consisten en una cabina o plataforma que se desplazan dentro de un hueco, y se deslizan por unas guías verticales, constando de mecanismos de seguridad y una fuente de energía eléctrica para su funcionamiento.

Como quiera que la tecnología ha avanzado a pasos agigantados en todos los sectores (construcción, electrónica, comunicaciones, transporte, etc.), y dentro de éste los ascensores, los arquitectos se han visto afectados por este avance tecnológico, permitiéndoles la construcción de edificios de muchas más plantas.

En 1.853 se exhibió un ascensor equipado con un dispositivo (llamado seguro) para parar la cabina si la cuerda se rompía. En este caso, un resorte haría funcionar dos trinquetes sobre la cabina, forzándolos a engancharse a los soportes de los lados del hueco así como al soporte de la cabina. Este invento impulsó la construcción de ascensores.

En el Reglamento de Aparatos Elevadores, se especifican las normas que deben cumplirse al instalarse en edificios de antigua o nueva construcción, o cuando se desea realizar la sustitución de aparatos antiguos. Este Reglamento se ha armonizado con la Normativa Europea CEN EN 81-1.

OBJETIVOS

  • Conocer el funcionamiento de los aparatos elevadores

El trabajo de los miembros del S. E. I. S. (Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento) es muy diverso y muy variado. Debe actuar en cualquier tipo de servicio y situación, y muchas veces estos tipos de servicios y situaciones no están exentas de riesgos, incluso a veces con peligro de muerte tanto estos miembros de los servicios de emergencias como para las propias personas que hay que rescatar.

Si trasladamos estos servicios y situaciones a los aparatos elevadores, nos damos cuenta de que si no sabemos como funcionan estos, no podremos trabajar en condiciones ni con confianza.

Esto significa que sabemos que en un cuarto de máquinas tenemos una tensión eléctrica de 380 voltios para la fuerza o el funcionamiento de la maquinaria y 220 voltios para el funcionamiento del alumbrado de cabina, alumbrado de hueco, alarma, etc.

También sabemos que en un cuarto de máquinas donde hay una batería de varios aparatos elevadores, no debemos ir más allá de la zona donde estemos interviniendo, para no sufrir accidentes graves con las máquinas de los ascensores que estén funcionando, salvo que nos veamos obligados a desconectar aquellos por motivos de seguridad y siempre y cuando comprobemos que no se encuentra ninguna persona en su interior.

  • Saber diferenciar un tipo de aparato de otro

Cuantas veces nos han llamado para hacer un rescate de alguna persona en un ascensor y cuando le hemos preguntado al alertante de que tipo de ascensor se trata no ha sabido respondernos. Esto es normal, ya que lo único que ve un usuario es una cabina a nivel de planta y ya está.

Otra cosa es cuando la persona a rescatar conoce el tipo de ascensor en cuestión y ya podemos ir sacando algunas conclusiones en cuanto al rescate cuando vamos en ruta al servicio.

El saber diferenciar un tipo de aparato de otro, redunda en que si por ejemplo vamos a hacer un rescate en un ascensor convencional, no necesitamos un tráctel como en un ascensor sin cuarto de máquinas o en un ascensor hidráulico.

  • Familiarizarse con los componentes

En determinadas ocasiones, cuando se ha ido a realizar un rescate en un aparato elevador, y en el cuarto de máquinas se ha tratado de cortar la corriente eléctrica del aparato, nos hemos encontrado con un laberinto de automáticos de fuerza, alumbrado, etc., sin marcar, y por ejemplo donde debería ir un ICP (Interruptor de Control de Potencia) aparece un PIA (Pequeño Interruptor Automático).

En casos como este, el miembro del S. E.I.S. sabe que si baja de forma indiscriminada todos los automáticos en caso de que la parada del ascensor no haya sido por algún apagón o avería eléctrica, dejaría sin funcionar la alarma, el alumbrado de cabina si no dispone de alumbrado de emergencia (imagínate que la persona lleva encerrada en la cabina un tiempo considerable que a esta se le hace eterno) y se le corta el alumbrado de cabina, lo más probable es que se acuerde de nuestros familiares, aparte de la mala imagen que daría al S. E.I.S. este ciudadano.

  • Intervenir con seguridad, para rescatar a personas y bienes

En todos los cursos que he impartido a los miembros del S.E.I.S., he comentado que el ciudadano cuando se encuentra en apuros y oye la voz de la persona que la viene a socorrer (su rescatador o salvador), se pone a nuestra disposición a la hora de colaborar con nosotros para su rescate.

Que importante es el transmitirle esa sensación de seguridad, de paz, cuando todavía no hemos empezado la actuación y abrimos una puerta para ver donde se encuentra la cabina, y le decimos que somos los Bomberos y que estamos allí para ayudarle.

Tendremos que ser seguros en todos nuestros movimientos y maniobras a realizar, sin titubeos y siempre comunicándoselo a la persona que se encuentra encerrada en una cabina.

Muy importante es y lo considero lógico desde el punto de vista de la estética y de la seguridad.

Siempre que realizamos cualquier tipo de intervención, lo deseable sería que se hiciera lo más rápido posible, sin que se tuviera que romper la propiedad ajena, que regresáramos al Parque sin haber rozado ninguna Unidad del S.E.I.S. o particular, y lo más importante para mí es que ninguno de los miembros actuantes resulten heridos.

También lo sabemos todos, que somos personas un poco especiales, ya que muchas veces tenemos que sacar de donde no hay; o sea, que si nos han llamado para una actuación, no podemos o no debemos decir que no podemos, porque si somos capaces de improvisar cualquier tipo de herramienta o forma de actuar.

Importante también, es el que no se tenga que forzar una puerta de ascensor, salvo que esté justificado en caso de atrapamiento físico de personas y no se pueda mover la cabina para su liberación, o que se rompa la cerradura de un cuarto de máquinas cuando sabemos que con un martillo y un cincel podemos hacer un pequeño agujero para meter la mano y abrir dicha cerradura, o que se rompa el cristal de una puerta batiente, cuando dicho cristal va cogido con unas piecitas metálicas y unos tornillos rosca chapas, etc.

Estoy seguro que cuando no ocurre ninguna de estas circunstancias, las personas a las que hemos ido a socorrer no han tenido que hacer un desembolso extraordinario por daños que hayamos cometido nosotros, salvo el pago de la tasa municipal correspondiente por la prestación del servicio.

Tampoco hablarán mal de nosotros las empresas de mantenimiento de aparatos elevadores ni las compañías de seguros, que muchas veces son las que tienen que responder de los daños que hayamos cometido.

TRACCIONES

El sistema de tracción de la máquina del ascensor, se basa en la tracción por adherencia.

La tracción se logra por un cierto número de cables de acero (actualmente se están sustituyendo por cintas más resistentes). Estos cables tienen un extremo anclado a la parte alta de la cabina, pasando por la polea motríz de la máquina, para terminar finalmente anclado al contrapeso que se desplaza por las guías instaladas en el hueco, al igual que la cabina, que tiene sus propias guías.

La polea dispone de unas ranuras para cada cable, donde la masa del contrapeso y el peso de la cabina, tanto si va en vacío como a plena carga, hacen que los cables se aprieten contra la garganta de la polea motríz, moviendo estas los cables sin que exista deslizamiento.

El motor eléctrico no tiene que levantar el peso total de la cabina y los pasajeros. El peso de ésta y aproximadamente la mitad de los pasajeros, está equilibrado por el contrapeso, el cual se desliza hacia arriba o hacia abajo, a medida que la cabina lo hace en sentido contrario.

El principio del contrapeso se aplicó desde el diseño de los primeros ascensores, como un sistema de ahorro de energía, así como el de asegurar la tracción.

Principio básico del funcionamiento de un ascensor eléctrico

Bibliografía:

Manual del rescatador en aparatos elevadores [Juan Luis Santana Montesdeoca]

 


Fuente: Juan Luis Solana
Fecha: 02/01/06

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