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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

 Expertos

José Iván García Fernández

Criminólogo y Detective Privado por la Universidad Complutense de Madrid
Diplomado en Dirección de Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio por la Universidad Antonio de Nebrija y Belt Ibérica, S.A.

Detective privado
Director de Seguridad
Sargento RV ET

Reservistas voluntarios


El domingo 29 de enero de 2006, cuando toda España sufría el azote  climatológico más radical de este invierno, comenzaba para un grupo de 133 personas (105 varones y 28 mujeres), una de las experiencias más intensa, satisfactoria y emocionante que nunca habíamos pensado poder experimentar.

 Foto: Autor
José Iván García, junto con alguno de sus compañeros

Meses antes, alguien me había hablado del término Reservista Voluntario. Un reservista voluntario es una persona que desea aportar libremente, de forma voluntaria y temporal, sus capacidades, habilidades y conocimientos, en diferentes misiones que llevan a cabo las Fuerzas Armadas, en el cumplimiento de la función que la Constitución les asigna y como respuesta a los compromisos asumidos por el Gobierno. En resumen, dedicar un tiempo al año, para cursos de formación básica militar o específica y en caso de ser activado, servir en una Unidad, Centro u Organismos del Ministerio de Defensa. La duración de la activación dependerá de las necesidades de las Fuerzas Armadas y de la disponibilidad individual, siendo de al menos un mes al año. El compromiso tendrá un carácter temporal y voluntario de tres años y podrá ser realizado con la categoría de tropa, sargento o alférez.         

El Concepto de Defensa Nacional se fundamenta en el ordenamiento constitucional español y vincula a toda la sociedad en la salvaguarda de la soberanía e intereses nacionales. Artículo 30 de la Constitución 1. Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España.

Al Rey, Jefe del Estado y símbolo de su unidad y permanencia, corresponde el mando supremo de las Fuerzas Armadas.

De esta manera, comenzaba para muchos de nosotros, una nueva etapa. Tras presentarnos en las Delegaciones de Defensa, aportamos la documentación necesaria para acceder a las denominadas pruebas selectivas para el acceso a Reservistas Voluntarios, que incluía la valoración de un conjunto de méritos, un reconocimiento psicofísico y una entrevista personal, en la que se nos informaban de las plazas convocadas y las que mejor se acoplaban a nuestra experiencia profesional.

Una vez seleccionados como Aspirantes a Reservistas Voluntarios de las Fuerzas Armadas, comenzábamos el viaje hacia Cádiz, donde iniciaríamos en el Ejército de Tierra (en nuestro caso), la Fase de Formación Básica Militar en el CIMOV 2 de Camposoto, San Fernando. Durante el trayecto agradecía haber sido seleccionado y fundamentalmente, que mi mujer y mis hijos me permitieran hacer realidad mi sueño; entrar a formar parte de la vida militar (nunca les estaré lo suficientemente agradecidos por su apoyo).  

La entrada en el CIMOV 2 Camposoto (Artillería), no la podré olvidar. Tarde gris con lluvia y temperatura muy baja. Tras identificarme, me indicaron mi batería (compañía en otras armas). Me recibió un Sargento Primero que me asigno la parte baja de una litera y una taquilla. Tras hacer la cama junto a Fernando, (un joven de Sevilla) comenzamos las primeras charlas. Me llamó la atención que entre nosotros había compañeros que no tenían ninguna experiencia militar; sin embargo, todos reflejábamos el mismo entusiasmo. La noche fue muy dura. El intenso frío nos hizo acostarnos casi vestidos para intentar combatirlo, pero puedo asegurar que en esa primera noche, fuimos derrotados.

Con el toque de diana, comenzó un nuevo día. Resultó gratificante  comprobar que tenía compañeros de toda España, incluyendo vascos,  catalanes, gallegos, castellanos, extremeños, además de los procedentes de Ceuta y Melilla. Las edades se situaban entre los veintiseis y cincuenta y tres años. Su formación abarca bachiller superior, diplomados y licenciados; profesionales procedentes de la construcción, autónomos, funcionarios, transportistas, comerciales, abogados, etc. Pero todos con un denominador común, el honor y el orgullo de aspirar a ser militares. Cuando se oye en la calle decir, que a soldado profesional (otra especialidad en las Fuerzas Armadas), se apunta “quien no tiene otra cosa mejor que hacer”, los aspirantes a reservistas voluntarios, podemos demostrar que las cosas no son exactamente así. Entre nosotros hay profesionales liberales y/o autónomos que hemos perdido dinero durante nuestra instancia en la Formación Básica Militar y sin embargo, no nos importa. Tampoco ha sido fácil para muchos, abandonar su puesto de trabajo (frente a la sorpresa de sus jefes o compañeros) y fundamentalmente para todos, separarnos durante estos días de nuestras familias. Incluso hay quienes, por razón de seguridad, no han podido decir donde ingresaban.

Los días transcurren con normalidad castrense. Diana, desayuno, vacunas, vestuario, clases teóricas, instrucción, gimnasia, tiro, duchas, comida, teórica, estudio, cena y silencio. Hay quienes padecen pequeñas lesiones y rozaduras de las botas. Pero todo el mundo está feliz. En nuestra promoción (al igual que en alguna otra), la Jura de Bandera se hizo coincidir con la de los soldados profesionales y la tuvimos que preparar en dos días. El viernes 10 de Febrero Juramos Bandera. Entusiasmados y muy emocionados tanto por el acto, como por haberlo realizado en el campo de jura bajo la lluvia; sin ningún tipo de ventaja o privilegio (se comentó la posibilidad de realizarlo en un hangar o comedor). Allí nos mojamos todos, incluyendo a las autoridades que presidieron el acto y los familiares que pudieron acudir.

Pero el tiempo pasa volando y un buen día el Teniente Coronel se  despedía de nosotros. Un aplauso prolongado, sincero y cariñoso a nuestros mandos, el Capitán, el Teniente, el Alférez, el Brigada, los tres Sargentos Primeros y el Soldado Profesional (asignado a nuestra batería, que durante esos días nos instruyeron de una manera constante  y profesional), ponía punto y final a nuestra andadura. Tras vestirnos de civil, comenzaban las despedidas entre los componentes de la Unidad de Aspirantes a Reservistas Voluntarios Categoría Suboficial 4ª 2005, primer llamamiento. Lágrimas, abrazos y emoción contenida entre compañeros, muchos de los cuales no nos veremos nunca más. Último saludo a nuestros mandos instructores y curiosamente con mayor cariño hacía aquellos que al principio nos parecieron más estrictos. No puedo ocultar mi más sincero y particular agradecimiento al Sargento Primero Instructor de la Primera Sección, que tan profesionalmente nos ha formado. El Coronel Jefe tiene que estar muy orgulloso de sus hombres, verdaderos profesionales, difícilmente reemplazables.

Y así acabó todo. Jamás olvidare (ni olvidaremos) nuestra instancia en el CIMOV 2; a mis compañeros de la Camareta 18; a mis compañeras de teórica María Angeles y María José, ni al grupo más operativo de la batería, Bilbo, Truman, Ambolias, Juan, Javier, Mustaf, Tripode y Quillo (entre otros).         

De regreso en casa y tras informarme que en estos momentos se estudia un gran plan de transformación de las Fuerzas Armadas, tanto sobre la Fuerza como sobre la estructura de Apoyo, con el máximo respeto considero que el Ministerio de Defensa debería fijarse en los Reservistas Voluntarios. Profesionales que combinan la decisión de querer ser militares, con una importante y consolidada trayectoria profesional en el mundo civil. Nuestra voluntariedad y compromiso de disponibilidad para ser activados en diferentes Unidades y/o participar en misiones de paz o seguridad en el extranjero, debe ser analizada con mayor precisión. Los Reservistas Voluntarios somos conscientes de la importancia que tiene el apoyar adecuadamente, a quienes tienen la responsabilidad militar de estar en primera línea de combate. Si fuera necesario, que se intensifique nuestra instrucción en la Formación Específica o en posteriores activaciones. ¡Pero cuenten con nosotros!. Muchos tenemos una edad en la que sabemos perfectamente lo que realmente queremos. Los sacrificios que hemos realizado individualmente para incorporarnos temporalmente a la vida militar, no deben pasar desapercibidos. Como el primer día afirme en público ante Coronel Jefe, “es para todos nosotros un verdadero honor estar entre Ustedes”. Permítanme que me despida alzando la voz:

   ¡Viva los Reservistas Voluntarios!, ¡Viva Las Fuerzas Armadas!, ¡Viva España!, ¡Viva el Rey!. 

 


Fuente: José Iván García Fernández
Fecha: 21/02/06

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