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José Luis G. Calvo

Director de seguridad en empresas por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid
Director de seguridad del Gremio de Joyeros de Madrid
Asesor de la Comisión de Seguridad de CEIM (Confederación Empresarial de Madrid
Asesor de seguridad de COCEM (Confederación Comercio Especializado Comunidad Madrid)
Consultor-auditor independiente de seguridad en empresas

Si ellos acechan... habrá que vigilar


En diferentes medios de comunicación escritos, vienen apareciendo artículos sobre la video vigilancia en calles, recintos, y espacios públicos y privados.

Títulos como: “Espías hasta en la sopa”, “Nuestra intimidad en peligro”, “Grabados a traición” o “El Gran Hermano te vigila”, encabezan artículos e incluso portadas de alguna publicación.

No hay que hacer un especial ejercicio de juicio de intenciones, para detectar que los titulares y los contenidos de estos artículos, van orientados a crear una opinión contraria, a la utilización de las videocámaras, para la seguridad de personas y bienes, argumentando, que ello supone una  agresión a la intimidad y privacidad de los ciudadanos.

Muchos comentaristas detectan paralelismos entre el uso de videocámaras en la sociedad actual y el mundo descrito por Georges Orwell (seudónimo del escritor Eric Arthur Blair) en su novela titulada “1984”, sugiriendo que estamos comenzando a vivir en lo que se ha conocido como sociedad Orwelliana. El término Orwelliano se ha convertido en sinónimo de las sociedades u organizaciones que reproducen actitudes totalitarias y represoras como las representadas en la obra literaria de Orwell.

Dicha novela del género de ficción, escrita en 1948, transcurre en un supuesto Londres del año 1984, y “anticipa” para ese año, un mundo de pesadilla donde desaparece  cualquier individualidad. Un partido único lo controla todo y está dirigido por el “Gran Hermano”, quien se supone que vigila los movimientos de todos los individuos, incluso los de los miembros del partido, mediante unos aparatos llamados telepantallas, capaces de captar sonidos e imágenes de las personas, y  de transmitirles  a su vez,  noticias sobre los triunfos del partido.

¿Puede aplicarse lo descrito por Orwell en su novela “1984”, al uso de las videocámaras instaladas para detectar la presencia de delincuentes, violentos  y terroristas en nuestras calles, edificios, estaciones,  urbanizaciones, empresas y comercios?

En todo caso las “telepantallas” orwellianas,  podrían recordar tanto a  las  videocámaras de seguridad, como a  algunos canales de televisión públicos, que son utilizadas por los partidos en el poder, para transmitir y destacar sobre todo, noticias sobre sus éxitos.

Escribir que las cámaras de seguridad que hay en una gran ciudad, permitirían reproducir la vida diaria de una persona, sin que ella sea consciente de estar siendo grabada. Es una pura entelequia que no se produce, por razones tan simples, como que las diferentes imágenes, son captadas por distintas entidades sin relación ni conexión entre si.

El registro y almacenamiento temporal de imágenes, (Por normativa, no puede conservarse mas de treinta días su grabación), cuando se hace, no tiene mas objeto, que en caso de cometerse un acto delictivo, verlo para que acudan las fuerzas policiales lo antes posible, e identificar a los delincuentes. No ver si un ciudadano anónimo, pasea por la calle solo o acompañado, o lleva pantalones vaqueros o de otro tipo.

¡Por favor!  No creemos alarmas innecesarias.

El uso de videocámaras por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en lugares públicos, está regulada por la Ley Orgánica 4/1997, de 4 de agosto, y por el Real Decreto 596/1999, de 16 de abril, por el que se aprueba el Reglamento de desarrollo. Ambos accesibles para su lectura, por parte de cualquier persona en Internet.

Es conveniente que se conozca que existe un régimen de garantías del ciudadano, mediante el cual la instalación de videocámaras por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, está sujeta  al régimen de autorización, que se otorga, previo informe de un órgano colegiado presidido por El Presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Autónoma correspondiente.

Legalmente se define como dato de carácter personal, cualquier información numérica, alfabética, gráfica, fotográfica, acústica o de cualquier otro tipo concerniente a personas físicas identificadas o identificables.

Incluso el riesgo de que con videocámaras de seguridad, pueda irrumpirse en el interior de viviendas o espacios privados, puede evitarse mediante unos dispositivos de oscurecimiento o velado de la imagen, denominados “máscaras de privacidad”, programables para cuando en el recorrido de una cámara móvil, está puede posicionarse en un espacio de uso privado.

Esto es posible comprobarlo, solicitando por los cauces legales, el visionado de las grabaciones digitales, que deben contar con “marca de agua” para garantizar que no han sido manipuladas.

¿Esto es: “Ser grabados a traición”?

Pero, hay más…, algo más, que quisiera escribir.

Lo que produce un sentimiento de temor, no es estar dentro del campo de visión de una o muchas videocámaras de seguridad, si uno es un ciudadano normal  y corriente. Lo que produce verdaderamente temor, es estar vigilado día y noche por delincuentes que nos acechan en las calles, en los centros comerciales, en los cajeros automáticos de los bancos, o  desde el exterior de nuestros domicilios, para entrar en ellos, incluso cuando estamos dentro.

Ese tipo de vigilancia, al que desgraciadamente estamos sometidos todos, sin que nos demos cuenta, sin que seamos conscientes de ello, es el que debe producir temor, y frente al que no hay otra alternativa que la presencia policial y el auxilio de videocámaras de seguridad, por que no puede haber un agente policial o guardia civil, junto a cada ciudadano, cada domicilio, y cada establecimiento, en ciudades y pueblos de nuestro país, o de cualquier otro.

Cuando se comenta, con razón, que delinquir en España “sale barato” para los delincuentes, no es solo por que la legislación  debe ser mas dura con la comisión de delitos, sobre todo en los casos de  multireincidencia, sino por que también la sociedad civil  y fundamentalmente los medios de comunicación, deben abandonar  ciertas hipersensibilidades hacia los medios de seguridad, y darse cuenta que el peligro de estar vigilados, no viene por quienes quieren proteger a personas y bienes, sino por quienes quieren agredir a esas personas y bienes.

La sensibilidad social debe estar dirigida a favor de lo que nos protege y de quien nos protege, e inequívocamente en contra de quienes nos agreden o tratan de hacerlo.

Por ello hagamos un uso ponderado y sensato de la noticia, el comentario y la información, y  colaboremos a crear una opinión, orientada a que la vigilancia que verdaderamente debe preocuparnos, es la de los delincuentes, no la de las videocámaras instaladas para protegernos de ellos.

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Fuente: José Luis G. Calvo
Fecha: 26/02/06

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