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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

 Expertos

Rafael Bardají


Director del Grupo de Estudios Estratégicos (GEES)
Director de Estudios
Internacionales de FAES
Consultor del Instituto for Foreign Policy Analysis de los Estados Unidos

La cabeza de Zarqawi


 Con toda seguridad alguien se ha embolsado los 25 millones de dólares como recompensa por denunciar el paradero de Abu Musab al-Zarqawi y su mentor espiritual, Sheik Abd-Al-Rahman, ambos muertos en una fulgurante acción de las tropas americanas en Irak.
 
Es una excelente noticia por varias razones. La primera, por haber eliminado al terrorista más buscado en Irak y fuente potencial de atentados fuera de ese país. Zarqawi ambicionaba llegar a ser el líder militar de Al Qaeda y poder conducir la jihad global contra Occidente. Su desaparición elimina de un  golpe una amenaza real para los iraquíes y un riesgo creciente para todos nosotros.
 
En segundo lugar, que haya caído por una denuncia pone de relieve la creciente fractura entre jihadistas llegados a Irak desde fuera, cuya agenda política nada tiene que ver con el país en sí sino con su lucha global contra occidente, y los iraquíes, ya sean kurdos, sunies o chiitas. De hecho, hace ya algunas semanas uno de los lugartenientes de Al-Zarqawi, despachado por su jefe a Bagdad para forjar unas alianzas con otros guerrilleros, tuvo que escapar de un intento de ejecución por suníes que no le querían de compañero.
 
En tercer lugar porque es un duro golpe a la jihad islámica justo en una semana en la que sus partidarios no hacían más que felicitarse y animarse mutuamente en sus páginas webs y chats por lo que creían su imparable ascenso tras el intento de atentado en Canadá, la posible bomba química en Londres y, sobre todo, la toma de Mogadiscio, la capital de Somalia por las milicias islamistas. Las palabras de Sharif Sheik Ahmed, el líder islamista somalí, eran claras: “hemos ganado la lucha contra el enemigo del Islam”. Con la muerte de Zarqawi es el Islam radical y el terrorismo quien pierde.
 
Con todo, queda mucho trecho por delante. Como dijo Zacarías Moussaui , el francés de origen marroquí condenado a cadena perpetua por formar parte de la trama del 11-S, al escuchar su sentencia, “América, has perdido”. Lo cual es muy elocuente de la actitud y la psicología de los jihadistas actuales. Es más, queda por ver que la jihad en Irak no encaje la desaparición de su líder, aunque le cueste. Pues si de algo ha dado pruebas Al Qaeda en estos años es de su capacidad de adaptación a un medio que se le ha vuelto hostil. Por último, es más que probable que la violencia que sufre Irak no dependa de la red de Al-Zarqawi, por mucho que sus atentados hayan sido los más letales. Pero tras él, ha llegado la hora de ir a por los otros.

Especial: 11-S. Operación global contra el terrorismo: El análisis de los profesionales

 

 

Especial: 11-S. Operación global contra el terrorismo: El análisis de los profesionales

 


Fuente: www.abc.es
Fecha: 09/06/06

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