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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.
Dirección y Gestión de la Seguridad Global.

 

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Frank Siering


Profesor de la Northwestern University

Los mejores directivos antes fueron militares


Un estudio prueba que tienen mejores dotes de mando y saben trabajar en equipo

Adria Cobeaga ya no tiene que preocuparse más. Esta licenciada en electrónica de 28 años ha acabado su trabajo como ingeniera militar y tiene en el bolsillo su licencia del ejército. Y después de diez entrevistas de trabajo, esta antigua soldado, pudo “elegir un puesto de dirección junior en la industria privada”, dice con orgullo.

A William Harrison le pasó algo parecido. También, este oficial de artillería de la academia militar de West Point, tuvo que buscar muy poco para encontrar un puesto de trabajo lucrativo. “Mi formación en las fuerzas militares de Estados Unidos me ha proporcionada rápidamente un buen puesto en Con Edison, la empresa de energía de Nueva York”, informa este joven de 27 años.

La demanda de ex-militares es mayor que nunca en la economía de Estados Unidos. Por una razón clara: tienen mucho más éxito que los managers sin formación militar. Y esto incluso puede demostrarse. Un estudio de la empresa de asesoría de personal Korn/Ferry Internacional lo muestra: los beneficios comerciales de las empresas norteamericanas al frente de las cuales se encuentran antiguos miembros del ejército están por encima del índice bursátil. Un portavoz de Korn/Ferry se asombra: “Los resultados son sorprendentes. Así, los ex-militares muestran resultados en parte hasta un veinte por ciento por encima de aquellos de empresas que no tienen a su frente a antiguos militares”.

También aguantan más en su puesto que los directivos sin formación militar, informó Korn/Ferry: “Los jefes de dirección con formación militar permanecen como promedio 7,2 años en sus puestos de dirección, mientras que los jefes sin uniforme en el armario permanecen sólo 4 ó 6 años.

Las razones de esta oleada de éxito de los ex-militares se deben a varias razones: “Hoy en día es, sin duda, una ventaja para el desarrollo profesional posterior el haber servido en el ejército”, sentencia Joe Griesecdieck, vicepresidente de Korn/Ferry.

“Una educación excelente”
Unos 220.000 hombres y mujeres dejan cada año el ejército norteamericano. “Y hace mucho que ya no son del tipo de los veteranos de Vietnam”, dice Hill Gaul, jefe de Destiny Group, una empresa que llena con currículos más de 100 páginas-web para ex-militares. “Los ex-militares tienen hoy en día una educación excelente, tienen una carrera universitaria dominan perfectamente la alta tecnología, todo lo cual constituyen unos requisitos extraordinarios para hacer carrera como manager”. “Además son jóvenes que aportan, lo que es casi más importante, cualidades de dirección aprendidas desde muy temprano”. Bob Raveneer, jefe de personal de Starbucks y antiguo oficial de la Marina estadounidense, sabe bien informar de cómo se traducen de manera concreta estas cualidades de dirección en el mundo empresarial a diario: “Cada Starbucks se asemeja a una pequeña unidad de Platoon. Sin duda podemos transmitir a los aspirantes a trabajar nuestra filosofía de empresa, pero no podemos mostrarles cómo tienen que dirigirla Esto lo hace el ejército por nosotros. Por ello nuestra empresa contrata tan gustosamente a ex-militares”, continúa diciendo Raveneer.

Darle Bjornson es un antiguo oficial de alto rango del ejército de Estados Unidos. Es su calidad de coronel, aprendió durante 22 años a formar a personal de dirección. ¿Por qué los antiguos miembros del ejército son tan valiosos para los puestos de dirección?. “Desde el principio están obligados a llevar a cabo prestaciones como es debido. Si no aportas beneficios como militar, entonces o te degradan o te despiden directamente”, dice Darle, de 66 años de edad.

Otras razones de por qué los hombres y mujeres de uniforme incrementan las filas de la economía libre: ¿“En qué  empresa tienes la posibilidad de trabajar como manager con 18 ó 19 años?”. Como líder de Platoon, es decir, de un grupo de cinco o seis soldados, tienes esa posibilidad a esa edad”, describe Bjornson.

Robert Nardelli, jefe de Home Depot, la mayor cadena constructora de Estados Unidos, conoce otros aspectos que los directores de empresa valoran en los ex-militares: “Trabajo en equipo, el trato personal o personas desconocidas, capacidad de adaptación y lo más importante, sabe trabajar bajo una gran presión”.

Nardelli, que es él mismo un veterano del ejército, contrata de manera regular a ex-militares desde los años ochenta. La mitad de su personal está formada por hombres y mujeres que han servido en el ejército norteamericano. “La mayoría de nuestros ex-militares se implican rápidamente en el management de tienda”, explica Dennos Donovan, jefe de personal de Home Depot: “Van a una tienda, no tienen miedo de las tareas difíciles y se ponen a ello de inmediato. Realmente impresionante”. Y de pasada añade: “La mayoría de los militares están acostumbrados a hacer todas las horas extra que haga falta”.

Lenguaje militar en currículum

Foto: www.mymangosteen.comPero hay un pequeño problema con el que suelen topar los ex-militares a la hora de regresar al mundo del trabajo civil: “Formulan sus currículos y solicitudes de trabajo en lenguaje militar”, critica Christopher Michel, fundador de Military.com, una página web que proporciona trabajo a antiguos soldados. “Pero este es sólo un pequeño problema solucionable”.

El coronel Bjornson pinta un escenario futuro interesante. “Estamos reconociendo en el ejército norteamericano la tendencia a que hombres y mujeres pasen a formar parte del ejército de manera intencionado por un periodo de cuatro años, el mínimo, para poner las bases de una rápida carrera en la economía”.

Porque “a favor de ello hablan no sólo los candidatos emblemáticos del ejército, como Michael Jordan, jefe de Electronic Data Systems, o Steven Loranger, jefe de ITT Industries. A favor de ello hablan principalmente los mánagers aportan a los accionarios. Las 59 que han investigado Korn/Ferry aportaron a los inversores aproximadamente un  21 por ciento de beneficio en tres años.

Las empresas sin influencia militar sólo llegaron a  un once por ciento. Aún más grande es la diferencia en una comparación a cinco años: en ese caso las empresas con ex-militares a la cabeza consiguen por lo menos un 9,5 por ciento de beneficio. El índice en empresas sin militares en los puestos directivos produjo por el contrario una pérdida del 10,7 por ciento.


Suplemento Temático: Los nuevos retos del Director de Seguridad

 


Fuente: El Economista
Fecha: 11/07/06

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