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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

 Expertos

Marina Parés Soliva

Diplomada en Trabajo Social, por la Universidad de Barcelona
Perito social jurídico, por el Col.legi Profesional de Diplomats en Treball Social de Catalunya

Presidenta del Servicio Europeo de Información sobre el Mobbing (SEDISEM)
Cordinadora General del Mobbing International Observatory/Observatorio Internacional del Mobbing (OIM) en el 2006 y miembro de Honor de la Asociación No al Acoso Moral en les Illes Balears (ANAMIB)

Proyecto de intervención sobre bullying en la escuela (y III)


Nota del editor: Les ofrecemos el tercer y último capítulo, del artículo "Proyecto de intervención sobre bullying en la escuela", escrito por Marina Parés.

Experto: Proyecto de intervención sobre bullying en la escuela (II), por Marina Parés (27/11/2006)
Experto: Proyecto de intervención sobre bullying en la escuela (I): resumen y conclusiones, Por Marina Parés (15/11/2006)

Continuación...

PROYECTO DE INTERVENCIÓN

INTERVENCIÓN ESCOLAR
Tutor: dentro del Aula

a) Niño-víctima:
Las actuaciones del tutor de clase hacia el niño-víctima de acoso escolar han de centrarse en tres ejes básicos. Las medidas de protección, las de integración o aceptación, y las de valorización o reconocimiento.

Protección: Hay que adoptar medidas de protección extremas cuya aplicación ha de pactarse con el menor (siempre bajo supervisión de algún adulto, no dejarle solo en el patio, en los lavabos...). El tiempo máximo de aplicación ha de rondar los tres meses dado que si las otras actuaciones han dado el resultado esperado ya no van a ser necesarias estas medidas. Son medidas de carácter excepcional.

Aceptación: Hay que ayudar al menor a aceptar su situación. Hay que evitar la negación y la huida, hay que ser capaces de reconocer el tipo de situación en la que está; así como trabajar para que el niño víctima supere  la auto-inculpación. A través de las charlas tutoriales transmitir el mensaje de que el menor no tiene la culpa por ser agredido ni por necesitar protección.
Reconocimiento: Se basa en la aplicación de medidas que aumenten la autoestima del niño-víctima. Hay que fomentar la valoración de su imagen pública (darle responsabilidades especiales en clase...)

b) Grupo de matones:

Las actuaciones hacia el grupo de alumnos que se han constituído en un grupo violento se basarán en los cuatro ejes siguientes.

Control: Hay que transmitir el mensaje de claro que no se va a permitir más violencia y explicitar las medidas corrrectoras si ello continúa.

Detección: Hay que saber discernir quién instiga el acoso de quienes lo secundan. Responsabilidad: Hay que potenciar la responsabilidad de las propias actuaciones, que van desde pedir perdón al niño-víctima hasta acciones concretas de compensación (de forma individual y no grupalmente). Al inicio estas actuaciones han de ser supervisadas por un adulto y valoradas por el niño-víctima para que no reviertan en agresiones sutiles. Disgregación: Hay que romper la unidad del grupo y ello se puede conseguir a través de la inclusión de sus miembros en otros grupos (de estudio, deportes...).

c) Grupo-clase:
El resto de alumnos que ha sido testigo de la violencia entre iguales, y que por miedo no ha defendido a la víctima también ha de ser objeto de intervención por parte del tutor, dado que todos los estudios apuntan a que han de ser considerados víctimas secundarias del grupo acosador, y muy a menudo algunos de estos alumnos manifestarán síntomas propios del estrés post-traumático. Ser testigo de situaciones violentas de repetición genera indefensión y mucho miedo a ser tratado igual, al tiempo que hay mucha culpa, mayor en la medida que más edad tiene el grupo clase, por no saber defender a la víctima.

Reacción: Hay que potenciar la recuperación de la capacidad de reaccionar frente al grupo acosador, ya sea a través de la denuncia pública en las tutoriales, o privadas con algún profesor o anónimas a través del buzón de denuncias. También se valora como muy útil la creación de grupos anti-bully en la escuela. Aunque hay que vigilar que este tipo de grupos no se conviertan en propagadores de mayor violencia; para evitar eso hay que trabajar mucho sobre la cultura de la no violencia.

Convivencia: Hay que hacer un fomento especial de los valores de la convivencia ya que éstos han sido destruidos. Se considera muy útil la elaboración de trabajos sobre ética, violencia, coraje y espíritu crítico y las posteriores exposiciones en clase.

Solidaridad: Hay que favorecer actuaciones que ayuden a la inclusión del niño-víctima en la dinámica de la clase. Un aumento de tareas de responsabilidad dentro del aula ayudará al fomento de la imagen pública del niño-víctima. Otra estrategia  es que reciba proteción amistosa el líder positivo de la clase.

Direccción: resto de profesorado
La Dirección ha de poder incidir en el resto del profesorado, tanto en lo que se refiere  al aumento de la vigilancia de los miembros del grupo acosador (pues éstos pueden decidir acosar a otro alumno menos protegido que el que denunció el acoso) y al mismo tiempo el resto del profesorado ha de colaborar en las protección de la víctima, tanto en la implementación de las medidas disuasorias como en las de protección excepcional hacia el niño-víctima (son temporales). Hay que comprender el estado irritable y a veces irritante del niño-víctima como consecuencia del maltrato sufrido de forma reiterada.

Medidas disuasorias, son: buzón denuncias, grupo anti-bully...

INTERVENCIÓN FAMILIAR

El tutor de clase ha de poder contar con ayuda del psicólogo escolar, o del director para poder intervenir con los padres de los alumnos implicados. La manera de intervenir con cada uno de ellos será diferente y por ello este modelo se centra en que se hagan entrevistas diferenciadas con los pades del niño-víctima, los padres del niño instigador del acoso o acosador principal y con los padres del resto de niños que participaron en actos de  acoso.

Tutor con apoyo intraescolar preferentemente por psicólogo escolar

a) Padres niño-víctima. La intervención ha de ser de colaboración y debe basarse en dos premisas, por un lado contener la angustia del niño y la de los padres y por otro ayudar a los padres a no culpabilizar al niño ni a sí mismos.

b) Padres niño-matón. La intervención ha de ir dirigida al reconocimiento de que tienen un grave problema a resolver, debe basarse en las premisas de no permitir ni consentir más agresiones de su hijo y en la necesidad del mismo de recibir atención terapéutica especializada externa a la escuela (eso ayuda al reconocimiento que el problema de la violencia tiene su origen en el seno familiar y no en el escolar).

c) Padres niños del grupo acosador. La intervención hay que dirigirla hacia el reconocimiento de la necesidad de sus hijos de aprendizaje de otras formas de relacionarse, para ello es básico que colaboren en pedir perdón a la víctima.
Estos padres habrán de ayudar a sus hijos no permitiéndoles más agresiones mediante el auto-control de la violencia, a través del fomento de la autoestima y del desarrollo de un criterio propio que les proteja del sometimiento grupal y les facilite la inclusión en el grupo-clase de forma individual y no grupal. En algunos casos, aquéllos que manifestaron mayor violencia hacia la víctima, también requerirán tratamiento terapéutico externo y especializado.

Suplemento Temático: Formación y Seguridad

 


Fuente: Marina Parés
Fecha: Noviembre de 2006

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