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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

 Expertos

Rafael Vidal Delgado

Coronel de Artillería(R)
Diplomado de Estado Mayor
Doctor en Historia por la Universidad de Granada

Diplomado y profesor del Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG)
Diplomado y profesor principal del Master Ejecutivo en Dirección de Sistemas de Emergencia (MEDSEM)
Asesor de Planificación Estratégica de Belt Ibérica, S.A.

BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es

La mano del Juez


Hace relativamente poco tiempo, en un programa de máxima audiencia, uno de los jueces estrellas de la democracia española, argumentaba tajantemente que en el atentado del 11M no había tenido participación la banda terrorista ETA, y que para ello “ponía su mano derecha”. En otras declaraciones, el mismo juez, explicaba para los que no tenían su inteligencia, cuestiones técnicas de los explosivos, del ácido bórico, etc., una de las pistas que apuntaban a una conexión entre ETA y los islamistas.

En cualquier manual de inteligencia, dos informaciones que apuntan al mismo objetivo y en fechas próximas deben de conformar algún tipo de relación entre los protagonistas de las mismas.
Semanas antes del atentado se detectan furgonetas de ETA cargadas de explosivos, en dirección a Madrid, gracias a Dios son interceptadas, presumiéndose que preparaban un atentado en la capital.

Poco tiempo después se produce el horrible crimen contra la sociedad que causa la muerte a cerca de doscientas personas, heridas a varios miles y conmociona totalmente a los ciudadanos españoles y occidentales. En principio, con toda lógica, se baraja la hipótesis de la autoría de ETA, dada las cargas interceptadas, pero poco a poco, y sin entrar en el terreno político, se va descubriendo que el atentado ha sido obra de grupos terroristas islamistas.

Se entra en una diatriba política sobre los explosivos, que si eran o no eran los utilizados habitualmente por el grupo terrorista vasco, fijando el origen común o diferente, la causa fundamental sobre esa supuesta conexión.

Asombra que expertos en lucha antiterroristas entren al juego, porque si alguien y no marco los autores materiales, sino algo más arriba, hubiera querido efectuar un atentado demoledor en Madrid, tendría que haber fijado dos caminos paralelos, tanto en procedencia de explosivos como en los autores “in situ”, de tal forma que no se conocieran, ni tuvieran el más mínimo contacto ninguno de los intervenientes en las dos líneas, las cuales solamente estarían coordinadas desde arriba.

Querer ver a los que se sientan en los banquillos como “intercambiadores de cromos” con los asesinos de ETA, es no querer demostrar nada, porque era muy difícil que hubieran tenido algún contacto, exceptuando alguno esporádico en una cárcel de nuestro país.

El contacto estaba arriba, en la cúpula de las dos organizaciones, cabezas pensantes y ocultas que no se conocen, pero que pueden estar muy cerca del resto de los ciudadanos. ETA se ha convertido en una hidra de siete cabezas, se le corta una y sigue funcionando con las que le queda, y la razón es porque no se ha llegado a la cabeza verdadera. Lo mismo ocurre con los islamistas (hay que resistirse a llamarlos musulmanes, porque no se lo merecen, al igual que los terroristas de ETA o GRAPO no merecen llamarse cristianos, aunque ellos crean que lo son), los apresados no tienen talla intelectual para liderar un ataque asimétrico  y perfectamente planeado contra la sociedad occidental.

No hay que desgastar esfuerzos en una dialéctica absurda, materializado en unos explosivos. Las cabezas rectoras de los terrorismos vasco e islamista estaban de acuerdo con el atentado, de eso no debe caber ninguna duda, el problema es que a estos líderes del terror no se les quiere buscar, porque da miedo llevarse sorpresas.

 

 

Especial: 11-M. Atentado en Madrid

 


Fuente: www.belt.es
Fecha: 22/02/07

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