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Seguridad Pública y Protección Civil.
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 Expertos

Rafael Vidal Delgado

Coronel de Artillería(R)
Diplomado de Estado Mayor
Doctor en Historia por la Universidad de Granada

Diplomado y profesor del Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG)
Diplomado y profesor principal del Master Ejecutivo en Dirección de Sistemas de Emergencia (MEDSEM)
Asesor de Planificación Estratégica de Belt Ibérica, S.A.

BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es

Los dioses de la seguridad y el terror


El pasado 19 de abril de 2007 asistí en el salón de actos del Rectorado de la Universidad de Málaga, dentro de un ciclo de conferencias de la “Asociación Católica de Propagandistas y Amigos de Don Ángel Herrera” a una conferencia pronunciada por José Manuel Otero Novas, ex-ministro de algunos de los gobiernos de la UCD, con el título de “Los riesgos del fundamentalismo”.

Le verdad es que me sorprendió cuando comenzó hablar de la dicotomía que planteaba Nietzsche, sobre lo apolíneo y lo dionisíaco, no como modelos humanos, sino llevándolos al entorno de las sociedades y civilizaciones que hoy conviven en el planeta.

La historia de cada civilización la articula el profesor Otero como una onda senoidal en cuyas máximos y mínimos se encuentran los conceptos de vida política: dionisíaco, en los primeros y apolíneo, en los segundos, caracterizados por unos períodos de de autoritarismo, de rearme social y de violencia extrema, con otros basados en el bienestar social, predominio del hedonismo, indiferencia de género, utilitarismo, renuncia a los ideales y multicultura, sin pensar que unos períodos son mejores que otros, sino simplemente que son ciclos históricos y que a lo largo de la propia historia de las civilizaciones se repiten cada determinados años, sin que sea la onda de carácter regular.

Cada civilización de las expuestas por el filósofo de la historia, Toynbee, tiene, según el profesor Otero, su propia cadencia de períodos dianisíacos y apolíneos, cayéndose en el peligro de una confrontación entre civilizaciones cuando se encuentran una en el máximo del dianisíaco y la otro en el mínimo del apolíneo, como ocurrió en el siglo VII, con la civilización cristiana occidental con baja moral y la civilización islámica, pletórica de fuerza por haber sido instaurada. A finales del siglo XI se produce una secuencia contraria que da como resultado las cruzadas. Cabria preguntarse si ahora nos encontramos en las situaciones anteriores, dado que Occidente se encuentra en una aguda fase apolínea, mientras que los musulmanes disponen del autoritarismo típico de los dionisíacos.

A lo largo del siglo XX se ha vivido, en Occidente, durante toda su primera mitad, de un ciclo dionisíaco, no sólo con la aparición de las grandes dictaduras ideológicas, como el fascismo, nazismo, nacionalcatolicismo, comunismo, etc., sino que incluso en el país aparentemente mas democrático del planeta, Estado Unidos de Norteamérica, el presidente Franklin Delano Roosevelt, obtuvo del congreso y senado, poderes que ningún mandatario había obtenido hasta la fecha, y no con motivo de la II Guerra Mundial, sino para salir de la crisis económica y social de 1929.
Terminada la guerra mundial, primero Occidente y en la ultima década del pasado siglo, las nuevas democracias emanadas del antiguo “Telón de Acero”, han entrado a pasos agigantados en un fase apolínea, con pérdidas de valores morales y sociales y dejación política, lo que le hace ser extremadamente vulnerable a las amenazas exteriores e interiores.

No se va a entrar en el peligro islamista e islámico, simplemente recordar que un rearme moral esta entrando con mucha fuerza en los países musulmanes, causando daños, violencia, odio y furor en las sociedades mahometanas que se resisten a entrar en esa espiral dionisíaca, y que según expertos tratadistas auguran un grave peligro para la vieja Europa. Este rearme moral, que no tiene que coincidir con el concepto que cada uno tenga de moralidad, también ha entrado en países hasta ahora en la órbita occidental, refiriéndonos a Venezuela, Bolivia, Ecuador y Brasil, cuyos líderes autoritarios y populistas, pretenden desde un concepto dionisíaco, combatir con violencia verbal al resto de los apolíneos.

Francia, precursora de tantas y tantas ideas políticas, en las elecciones en ciernes a presidente de la República, de forma nítida los contendientes han hecho aflorar sus características dionisíacas, porque han observado que una sociedad no puede permanecer mucho tiempo sin estar sustentada por valores morales. De esta forma, los conceptos de bandera, himno, respeto al profesor y los mayores, mejores cuotas de intelectualidad, responsabilidad política, etc., son esgrimidos por Sarkozi y Royal, como pilares de sus programas políticos. Los franceses exigen autoridad y los dos contendientes, de distinto signo político han prometido dársela si son vencedores.

¿En donde está España? Todos los partidos políticos franceses son primero, por definición, franceses, y posteriormente se decantan por una confederación internacional. Sin embargo en España, hay partidos políticos, con gran número de votos, que primero quieren culminar su utópica proyección internacional y después, mucho después, se consideran españoles. Por eso mientras Francia avanza hacia una fase dionisíaca, España sigue hacia el mínimo del apolíneo. Pobre Patria nuestra.

 


Fuente: www.belt.es
Fecha: 24/04/07

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