Ver Suplemento Temático...


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

 Expertos

Oxford Analytica


Empresa de consultoría internacional que reúne a más de 1.000 miembros del claustro de la Universidad de Oxford y de otras grandes universidades

Crece la amenaza de Al Qaeda


La reconstrucción de la infraestructura del grupo terrorista hace cada vez más probable que se produzca otro ataque en territorio americano, y atentados más destructivos en Europa
 
En una entrevista reciente, el vicesecretario de estado de EEUU, John Negroponte, advertía del riesgo de la extensión de Al Qaeda en la región del Sahel, al sur del desierto del Sahara. Últimamente, los funcionarios europeos y estadounidenses están menos optimistas sobre el terrorismo global. Se han multiplicado los síntomas de que Al Qaeda está resurgiendo.

Ha habido un amplio consenso en EEUU de que la intervención de 2001 en Afganistán había paralizado a Al Qaeda, deshilachando los vínculos de mando y control entre sus líderes principales y sus operativos. El punto de vista de EEUU también relaciona la mejora de la seguridad dentro del país, que ha evitado atentados sobre territorio americano desde 2001 y, hasta cierto punto, la intervención en Irak y su ocupación, con el éxodo de los yihadistas a Irak, alejándolos de otros potenciales “terrenos de yihad”.

Sin embargo, han aparecido por lo menos cuatro efectos negativos que compensan todos los efectos positivos de la participación militar americana en Irak.

Para empezar, los yihadistas extranjeros en Irak están acelerando la islamización de los iraquíes árabes suníes. Además, están acumulando experiencia y aprendiendo técnicas de guerrilla urbana.

La presencia de EEUU en Irak refuerza la percepción de los musulmanes de que existe una predisposición hostil hacia el Islam, lo que hace que los reclutamientos superen a los que podrían peligrar. Y la tozudez unilateral de EEUU ante la consternación de los aliados y socios, así como de los adversarios, hará más difícil conseguir la cooperación bilateral y multilateral contra el terrorismo.

En efecto, Irak ha sustituido a Afganistán como terreno de entrenamiento e inspiración de los yihadistas. A pesar del reciente “refuerzo” de Washington de las fuerzas de combate y de la actividad en Irak, la situación sigue siendo incierta. Por un lado, el Estado Islámico en Irak, un grupo paraguas que incluye Al Qaeda en Mesopotamia, declaró que los militantes se estaban preparando para una “guerra de desgaste a largo plazo”.

Por otro lado, los jeques suníes respaldados por EEUU y los ancianos de las tribus se han movilizado contra Al Qaeda en la provincia iraquí de Anbar.

Reconstitución en Pakistán
La inteligencia ha comprobado que Osama bin Laden, su segundo en el mando, Ayman al Zawahiri y sus herederos han estado construyendo un centro de operaciones en el Norte de Waziristán, una de las áreas tribales de Pakistán donde Al Qaeda y otros grupos militantes han encontrado un santuario.

Las cuestiones planteadas sobre el papel que desempeña la agencia de Inteligencia Inter-Servicios de Pakistán en la expansión de la influencia talibán y de Al Qaeda han alimentado dudas sobre el compromiso del país con la “guerra contra el terror" de EEUU.

Aunque se cree que la actual estructura de Al Qaeda es menos jerárquica de lo que era antes del 11 de septiembre de 2001, podría ser igualmente efectiva.

A diferencia de la primera generación de líderes, que solían ser egipcios endurecidos por las luchas internas, la nueva está formada por pakistaníes, norteafricanos y un kurdo iraquí, Abdul Hadi al-Iraqi, con experiencia en lugares como Chechenia, Irak y el Afganistán postsoviético.

Los nuevos contendientes pueden controlar los centros de planificación que operan de forma autónoma y tienen poco contacto con Bin Laden o Zawahiri, lo que podría traducirse en más seguridad operacional. Los soldados de a pie incluyen los hombres entrenados en Irak, considerados más duros y más capaces que los muyahidines que lucharon contra los soviéticos en Afganistán. Además, los nuevos soldados que han aprendido las “mejores prácticas” de Irak, pueden ser enviados a áreas más allá de Asia Central y del Sur.

Tierras de yihad

Aunque Estados Unidos, el Reino Unido y la OTAN se han ocupado del tema, en Irak y Afganistán el reclutamiento y la actividad de insurgentes ha aumentado:

  • Norte de África. El liderazgo de Al Qaeda el pasado mes de septiembre nombró al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), con base en Argelia como su representante en el Norte de África.
    El grupo se ha redenominado a sí mismo Al Qaeda en el Magreb Islámico y desarrolló un plan para atacar las embajadas de Washington y Londres en toda la región, que fue frustrado en enero de 2007. También se considera que ha estado vinculado a atentados planeados contra Francia e Italia.
    Los funcionarios de Inteligencia del Norte de África, Europa y EEUU están de acuerdo en que el GSPC está estableciendo vínculos con grupos terroristas de Marruecos, Nigeria, Mauritania y Túnez, enviando yihadistas a Irak, y después trasladándolos a sus países de origen.
  • Cuerno de África. Tras los atentados de 2002 contra los turistas israelíes en Mombasa, cuya autoría se atribuyó la red de África del Este de Al Qaeda, Washington creía que Somalia se había convertido en un paraíso seguro para los militantes, que se aprovechan del colapso de la autoridad central. En abril, las fuerzas de seguridad iraquíes arrestaron a 172 hombres sospechosos de planear un golpe contra la infraestructura petrolífera, atacar al personal militar saudí, y liberar a sospechosos de terrorismo.
    En 2005-06, EEUU fundó encubiertamente una coalición de señores de la guerra en Mogadiscio con la intención de contrarrestar la influencia de Al Shabaab y otras milicias lideradas por islamistas. Esto provocó una reacción contraria cuando las Cortes Islámicas, una coalición de milicias islamistas, tomó Mogadiscio en junio de 2006.
    En noviembre, los islamistas habían formado el Consejo de Tribunales Islámicos Somalíes (CSIC) y habían establecido administraciones en gran parte del sur de Somalia y amenazaban con derrocar al Gobierno Federal de Transición (TFG), débil pero internacionalmente reconocido. A finales de diciembre, Etiopía, con apoyo de EEUU, instaló el TFG en Mogadiscio. Sin embargo, esto fue impopular, y los ataques aéreos norteamericanos en el sur de Somalia fomentaron la idea de que Etiopía y el TFG eran representantes de EEUU.
  • Europa. Hay una creciente amenaza terrorista islámica, motivada en parte por el aumento de la población musulmana, su marginación social y política, y el descontento por la cuestión de Irak.

En noviembre, la directora general del MI5 Eliza Manningham-buller advirtió de que grupos terroristas locales estaban considerando realizar ataques con armas de destrucción masiva y desarrollando activamente unos 30 planes sólo en el Reino Unido. Francia, Italia, Holanda y España tiene impresiones similares sobre la amenaza.

Existe, pues, un nuevo consenso en EEUU, ampliamente compartido por Europa de que la reconstrucción de la infraestructura de Al Qaeda hace cada vez más probable que se produzca otro ataque en territorio americano, y atentados más destructivos en Europa. Esto está haciendo surgir una demanda de cambio en la política occidental, sobre todo de Washington. Es posible que se produzcan cambios como una mayor presión sobre Pakistán para que amplíe su cooperación antiterrorista, una reducción de la presencia en Irak, una renovación del interés por reconstruir el estado afgano y estabilizar el centro y el sur de Asia, y una campaña diplomática más intensa para reducir la inestabilidad en Oriente Medio.

 

 

Especial: 11-S. Operación global contra el terrorismo: El análisis de los profesionales

 


Fuente: www.negocios.com
Fecha: 28/05/07

   Mas artículos de Oxford Analytica        Otros Expertos   

Este experto ha sido visto por 1765 personas.