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Seguridad Medioambiental y Protección del Entorno.

 

 Expertos

Javier Ardila Bonilla

Licenciado en Ciencias Químicas

Jefe de Sección del Servicio Municipal de Protección Civil
Ayuntamiento de Torrelodones

Radiactividad natural: el radón (I)


Nota del Editor: Les ofrecemos el primer capítulo, de cinco, del artículo "Radiactividad natural: el radón", escrito por Javier Ardila Bonilla. Podrán ir leyendo la totalidad de capítulos de este interesante artículo en sucesivas entregas.

INTRODUCCIÓN

A la hora de hablar de radiactividad, a muchos nos vienen a la cabeza los riesgos derivados de las actividades de las centrales nucleares o de las unidades de radiodiagnóstico de los centros sanitarios. Y es normal que pensemos en estas distintas fuentes de exposición, ya que son las que llegan al ciudadano, a través de los medios de comunicación, a causa del impacto social que puede general cualquier incidente relacionado con éstas. Pero lo que seguro muy poca gente sabe es que estas fuentes de exposición, calificadas como de origen artificial, contribuyen en sólo un 30% de la dosis recibida por la población, siendo las fuentes de exposición calificadas como de origen natural las que aportan un mayor porcentaje.

Dentro de las fuentes de exposición de origen natural, en diferente porcentaje, nos podemos encontrar la radiación terrestre interna y externa, la radiación cósmica o el gas torón. Pero sin duda, la mayor fuente de radiactividad natural es el gas radón.

Este tipo de radiación natural, en tanto en cuanto puede afectar a un numeroso colectivo, considero que tiene cabida en materia de protección civil, por lo que estimamos en su día realizar estudios y muestreos en varias viviendas de nuestro municipio. Por ello, desde el año 2001, el Servicio de Protección Civil del Ayuntamiento de Torrelodones ha estado colaborando con la Cátedra de Física Médica de la Universidad de Cantabria, con el profesor D. Luis Santiago Quindós Poncela a la cabeza, en la medición de concentraciones de gas radón en el interior de algunas casas de nuestro municipio. El objetivo; obtener datos reales sobre los niveles de este gas, sin caer en la rumorologia ni en el alarmismo.

En este artículo trataré de explicar, dentro de los modestos conocimientos adquiridos estos años junto al profesor Quindós, qué es el gas radón y sus principales características, dejando las distintas mediciones realizadas y las conclusiones obtenidas para las siguientes colaboraciones.

¿QUÉ ES EL GAS RADÓN?

El radón (222Rn) es un gas noble que no reacciona químicamente. Entre sus características físicas mencionar su extremada movilidad, debido a que es un gas, y su gran solubilidad en agua, además de ser incoloro, inodoro e insípido.

Su periodo de semidesintegración, el tiempo necesario para que la mitad de los átomos del radón desaparezcan de una muestra, es de 3,8 días.

¿DE DÓNDE PROCEDE?

Procede de la desintegración del radio (226Ra), que a su vez se origina de la desintegración del uranio (238U), elemento que forma parte de distintos tipos de suelos y rocas entre las que encontramos el granito, predominante en nuestro municipio. Debido a su carácter gaseoso, a la porosidad y permeabilidad del tipo de suelo y a la diferencia de presión entre el interior del suelo y el aire exterior, puede escapar hacia la superficie del terreno, diluyéndose fácilmente en la atmósfera.

Sin embargo, si encima del suelo colocamos, por ejemplo, una casa, el radón puede penetrar en la misma y permanecer en ella en concentraciones considerables, preferentemente en aquellos lugares con una baja ventilación como puede ser sótanos y garajes.

El tipo de construcción y la ventilación de los recintos van a determinar, en último caso, el nivel de concentración del radón en el interior de los mismos. Así, construcciones más cerradas en zonas más frías, como pueden ser las habituales de la sierra madrileña, pueden albergar niveles a considerar. Sobre todo estas concentraciones pueden ser importantes en épocas de frío, cuando la ventilación de la vivienda es menor debido al mantenimiento del calor interno del hogar. Además, la calefacción en el interior de las casas, entre otros, es responsable de generar una depresión y crear un campo de presiones que favorece la emanación del radón procedente del suelo.

¿SOBRE QUÉ VALORES DE CONCENTRACIÓN NOS MOVEMOS?

Al tratarse de un elemento radiactivo, las medidas de concentración se basan en el recuento de las partículas a  emitidas tanto por él como por sus descendientes de vida corta. El valor recomendado por la U.E. a sus Estados Miembros para iniciar acciones de remedio en casas ya edificadas (90/143/EURATOM) es de 400 Bq/m3.

ES CIENTÍFICAMENTE ACEPTADO SOBRE EL RADÓN:

  • Su origen, sus características fisico-químicas y su carácter de elemento cancerígeno.
  • Que la dosis debida a la presencia del radón en el aire que respiramos en el interior de los edificios representa alrededor del 50% del total de la recibida por la población como consecuencia de su exposición a la radiación de origen natural.
  • Que su presencia en elevadas concentraciones en el aire de las minas de uranio le hace corresponsable de la existencia de un incremento significativo en el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón entre los trabajadores de las mismas.

SE NECESITA MÁS INVESTIGACIÓN SOBRE EL RADÓN:

  • Identificar y localizar a lo largo del aparato respiratorio las células sobre las que el radón y sus descendientes actúan de una manera más específica.
  • Conocer la dosis de radiación recibida por las células debidas al radón y sus descendientes a partir de modelos dosimétricos adecuados.
  • La realización de estudios epidemiológicos que confirmen o no la incidencia del gas radón, para bajas concentraciones del mismo, en el desarrollo de cáncer de pulmón.

BIBLIOGRAFÍA.

  • QUINDÓS PONCELA, Luis Santiago. Radón: Un gas radiactivo de origen natural en su casa. Santander. 1995. Consejo de Seguridad Nuclear y Universidad de Cantabria. ISBN: 84-8102-114-8; 84-87275-59-1.
  • COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS. Recomendación de la Comisión de 21-2-1990 relativa a la protección de la población contra peligros de una exposición a radón en el interior de edificios (90/143/EURATOM). D.O.C.E. L80, 26-28. 

 


Fuente: Javier Ardila Bonilla
Fecha: 04/06/07

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