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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

 Expertos

Javier Ardila Bonilla

Licenciado en Ciencias Químicas

Jefe de Sección del Servicio Municipal de Protección Civil
Ayuntamiento de Torrelodones

La semilla de la prevención (II)


Nota de la editora: Les ofrecemos el segundo capítulo, de tres, del artículo "La semilla de la prevención", escrito por Javier Ardila Bonilla. Podrán ir leyendo la totalidad de capítulos de este interesante artículo en sucesivas entregas.

Experto anterior:

La semilla de la prevención (I), por Javier Ardila (22/08/2007)

Continuación....

Con el artículo anterior comenzábamos la explicación del que, sin lugar a dudas, es el proyecto que más satisfacciones ha aportado a nuestro Servicio y que consistía en la realización de charlas didácticas encaminadas a la divulgación de la autoprotección a los más pequeños y, a través de ellos, a su entorno familiar. En dicho artículo, detallábamos las características generales del proyecto y comenzábamos con la formación que se impartía a los alumnos y alumnas del segundo ciclo de Educación Infantil.

El presente artículo pretende seguir con la línea emprendida, continuando con la formación que se realiza a los diferentes cursos de Educación Primaria.

FORMACIÓN A ALUMNOS DE 1er A 3er CURSO DE EDUCACIÓN PRIMARIA
A partir de la etapa de Primaria, iniciamos verdaderamente las charlas didácticas sobre la prevención y la protección en situaciones de emergencia, no sólo producidas en el centro docente sino también en su vida cotidiana.

A los alumnos de estos cursos de Primaria se les designa como “profesores de padres”, de manera que tienen la misión de transmitir todo lo que aprendan en esa charla a su familia, así como velar por el cumplimiento de aquellas normas básicas que les decimos son necesarias para evitar que se produzcan accidentes en el hogar.

El esquema básico que impartimos para estos cursos sobre la actuación en una situación de emergencia en el centro educativo sería la siguiente:

  1. Nos presentamos por nuestro nombre a la clase.
  2. Les preguntamos qué clases de peligros podemos encontrarnos en el colegio para tener que salir del mismo.
  3. Comentar cómo suena la alarma de evacuación del Centro y las actuaciones que deben realizar justo después.

Algunas de estas acciones, entre otras, serían tranquilizarse, no coger nada y cerrar las ventanas. Para aclarar el porqué de esta última acción, se les explica que, en caso de un incendio, al fuego no le gusta alimentarse de pizzas o hamburguesas y que lo único que le hace crecer y hacerse cada vez más fuerte es el aire de la calle. De esta manera, cerrando las ventanas, estamos impidiendo que el fuego pueda “comer” el aire de fuera.

Posteriormente se colocarían de pie al lado de su mesa y esperarían la orden de su profesor para abandonar la clase. Una vez que el docente comprueba que es seguro iniciar la evacuación, ordena a la clase la salida en orden, pegados a la pared y siguiendo el recorrido de evacuación asignado en el plan de autoprotección.

Se les explica que, en caso de un incendio, ya sea en el centro docente como en cualquier otro lugar, el humo se acumula en la parte más alta, por lo que deben ir lo más agachados posible y tapando su nariz y boca con un pañuelo o el jersey que llevan puesto.

Si, debido a la gran cantidad de humo u otras circunstancias, no pueden salir de la clase, cerrarían las puertas y se limitarían a colocarse lo más alejados de ellas, sentados en el suelo, siguiendo las instrucciones del profesor. Éste se colocaría en una de las ventanas del aula con una hoja de papel en el que escribiría, con trazo grueso, el número de personas que se encuentran confinadas en el aula. Así, como lo primero que los bomberos realizan es una inspección exterior de los edificios, comprobarían la existencia de un número de personas atrapadas en una parte del edificio, iniciando las medidas apropiadas para su rescate.

A continuación, y en el caso de situaciones de emergencia que puedan ocurrir en otros sitios, entre ellos su casa, se les forma en los siguientes procedimientos:

  1. Conocer la existencia del teléfono de emergencias 112, utilizando la regla nemotécnica 1+1=2, aunque explicándoles que serán los adultos los que, por lo general, deben realizar la llamada.
    Se hace hincapié en la no utilización de este teléfono para realizar bromas; no sólo porque se puede descubrir de donde procede la llamada y localizar al bromista, sino también, y más importante, porque si ocupan una línea de teléfono y alguien necesita ayuda de verdad, pueden causar que, por su culpa, no lleguen a tiempo para socorrer a dicha persona.
  2. Saber cuáles son los lugares de riesgo existentes en sus casas y las conductas erróneas más habituales que generan situaciones de emergencia para que, como “profesores de padres” que son, enseñen en casa que dichas situaciones se pueden evitar.
    Ejemplos de conductas a evitar pueden ser fumar en la cama por alguno de los adultos de la familia, no prestar atención a las sartenes con aceite en la cocina o utilizar mecheros o cerillas por los más pequeños de la casa.

FORMACIÓN A ALUMNOS DE 4º A 6º CURSO DE EDUCACIÓN PRIMARIA
El contenido es, esencialmente, el mismo que se imparte a los primeros cursos de Educación Primaria, explicando las actuaciones que deben seguir en el colegio en el momento de activarse la alarma de evacuación y, posteriormente, centrarnos en las medidas de prevención y protección de situaciones de emergencia fuera del mismo.

Se amplía el contenido a impartir, con otras situaciones de emergencia que pueden encontrar en su vida cotidiana:

  1. En el caso de inundaciones en los sótanos y garaje de la casa, es necesario cortar la corriente eléctrica si el nivel del agua alcanza la altura de los enchufes o afecta a aparatos eléctricos. Para evitar que se produzcan estas situaciones, es recomendable que se limpien de hojas y arena las rejillas de desagüe o se tenga previsto bombas de extracción si dichas inundaciones son más frecuentes.
  2. En caso de nevadas y heladas, es recomendable tener agentes fundentes, como la sal, para derretir las placas de hielo que se formen en los accesos de la vivienda. Sobre todo en esta época del año es cuando se utilizan los braseros o estufas de picón en el interior de las viviendas, sin la ventilación adecuada, pudiendo provocar la intoxicación por monóxido de carbono e, incluso, la muerte. Por esta razón es necesario colocar las rejillas apropiadas para asegurar esta ventilación, evitando taparlas con la excusa de que por ellas entra el frío.
  3. Al más mínimo olor a gas, se evitará utilizar aparatos eléctricos o encender las luces de la casa, debido a que pueden provocar la generación de chispas eléctricas que provoquen una explosión. En estos casos, se ventilará lo antes posible las habitaciones afectadas, evitando la acumulación de gas en las dependencias y evitando que se produzcan explosiones.

Continuará....

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Fuente: Javier Ardila
Fecha: 21/06/07

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