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Seguridad Industrial y Prevención de Riesgos Laborales.

 

 Expertos

Carlos Martínez Domínguez


Director General Grupo IMF Formación

La formación en prevención de riesgos laborales


A pesar de los más de 12 años que lleva en vigor la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, la siniestralidad en España es de las más altas de la Unión Europea. Así, el 20 por ciento de los accidentes que se registran en el marco comunitario tienen lugar en nuestro país.

Hay infinidad de factores que influyen en la generación de dichos accidentes, pero sin duda uno de ellos es la escasa formación e información que reciben los trabajadores en la materia.

La formación es un punto clave en la prevención de riesgos laborales, no sólo para empresarios, sino también para trabajadores. Para los empresarios, porque son los responsables de ejecutar la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en la empresa y si no tienen la formación necesaria, difícilmente van a poder hacer que se cumpla. Es también importante para los trabajadores, porque ellos son los que van a sufrir más directamente la presencia de riesgos que pongan en peligro su seguridad, y si están formados pueden no sólo protegerse, sino también exigir a quienes son los responsables que adopten las medidas preventivas más adecuadas.

Cualquier accidente de trabajo en la mayoría de las ocasiones es la manifestación práctica de una escasa o nula formación en la materia. Basta citar a modo de ejemplo el caso del Síndrome de Ardystil, fruto de una actividad que inicialmente nadie preveía peligrosa. Fue en 1992 y murieron 6 personas por la inhalación de sustancias que resultaron ser de máxima toxicidad. Con toda certeza lo que ocurrió fue que nadie tenía la información concreta sobre qué podía ocurrir si se utilizaban aquellas sustancias de una forma no prevista, con lo que la trascendencia de la formación e información queda aquí contrastada.

En este sentido, destacamos que la Ley de Prevención, en sus artículos 18 y 19, establece que se deberá proporcionar a los trabajadores formación en el momento de la contratación, cuando se produzcan cambios en las funciones asignadas y cuando se introduzcan nuevas tecnologías o cambios en los equipos. Esta formación deberá estar centrada en los riesgos del puesto de trabajo, adaptarse a la evolución de los mismos y a la aparición de otros nuevos.

Con relación a esta obligación empresarial, podríamos destacar la dificultad que encuentran las empresas para cumplir con la Ley, ya que normalmente hablamos de pequeñas empresas con dificultades para acceder a cursos de formación, por lo que habría que fomentar el uso de las nuevas tecnologías para llegar a un mayor número de empresas y trabajadores.

Esta formación debería tener un enfoque práctico, contribuyendo así a disminuir los altos índices de siniestralidad existentes. Para lograr este fin, se debe acabar con la cultura empresarial tendente a un cumplimiento meramente formal de la normativa, donde se hace una prevención para evitar la sanción y no el accidente; es decir, la prevención debe estar integrada en la empresa, participando los trabajadores de la misma y consiguiendo así que sea realmente eficaz.

Quisiera concluir diciendo que, a pesar de lo anteriormente expuesto, las empresas en general han avanzado mucho en la materia que nos ocupa desde que se publicó la Ley de Prevención, avance que consiste en pasar de una carencia absoluta a un panorama de cierta confusión que seguro se irá, o mejor dicho iremos, clarificando y remodelando en un futuro inmediato; porque invariablemente, los medios de comunicación nos recuerdan de forma permanente que las muertes por accidentes de trabajo siguen creciendo día a día.

Suplemento Temático: Formación y Seguridad

 


Fuente: www.eleconomista.es
Fecha: 27/02/08

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