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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

 Expertos

Eduardo Aguirre


Embajador de Estados Unidos en España y Andorra

Tributo al 11-S


Quien no conozca bien a mi país pudiera pensar que siete años es tiempo suficiente para dejar de seguir observando el 11 de septiembre como un día de especial significación.

En verdad, nunca lo olvidaremos. Seguir adelante sí, pero siempre recordar. En esta fecha debemos tener en nuestra mente lo que ocurrió y también comprometernos para el futuro. Debemos rendir tributo a los más de 3.000 hombres y mujeres inocentes, de múltiples países, que perecieron de forma trágica el 11 de septiembre de 2001. A pesar de que han pasado siete años, el dolor y la trágica pérdida que sufrimos aquel día no han disminuido. Muchos recordamos vivamente las imágenes de los aviones cuando impactaron contra las Torres Gemelas en Nueva York, el Pentágono, y la tragedia del vuelo 93 que se estrelló en Pensilvania después de haber sido secuestrado por Al Qaeda.

Sin embargo, cuando miro con detalle estos siete años observo que también hay lecciones positivas que aprender. La guerra contra el terrorismo sigue adelante, pero nuestro decidido combate contra sus campos de entrenamiento, sus redes de financiación y capacidad operativa han hecho que, poco a poco, vayamos ganando batallas cruciales, la paz, y la seguridad. La guerra contra el terrorismo es una guerra multinacional contra un grupo de fanáticos que matan indiscriminadamente a civiles inocentes sean de la religión, etnia o nacionalidad que sean, sin escrúpulos y una total ausencia de respeto por la vida.

Nuestro país también se ha reformado por dentro para afrontar esta lacra, lo que hace que el siguiente presidente salido de las elecciones de noviembre tenga establecido y en funcionamiento un sistema antiterrorista de última generación que le ayudará a no bajar la guardia contra los que quieren destruirnos. Se han creado instituciones de inteligencia y seguridad, específicas para impedir que el 11-S vuelva a ocurrir, de las que sale a diario información vital que se comparte con nuestros aliados. Como acaba de exponer el presidente George W. Bush, durante estos siete años, «hemos visto cómo ciudadanos de Afganistán e Irak han establecido gobiernos representativos tras décadas de tiranía. Hemos ayudado a valientes disidentes democráticos y reformistas desde Damasco a Teherán, hemos visto al pueblo libanés salir a la calle para exigir la independencia y a ciudadanos de la antigua Unión Soviética alzarse para preservar su derecho a realizar elecciones libres y justas».

Los grupos terroristas son nuestros enemigos, pero igualmente lo son de los propios musulmanes. La gran mayoría de los musulmanes rechaza a Al Qaeda y a sus injustificables tácticas violentas. Como nos demuestra el último mensaje del número dos de Al Qaeda, Ayman Al Zawahiri, estamos ante las convulsiones de una ideología radical fallida e incapaz de reclutar los corazones y voluntades de nuevos adeptos tanto en el Occidente como de los musulmanes moderados.

Ha habido otras muchas fechas dolorosas asociadas con el extremismo islámico, después de ese fatídico día. Miles de personas han muerto o resultado heridas en brutales atentados como ocurrió en Bali en 2002, Londres o Sharm el Sheij en 2005, o este mismo año en Argelia o Pakistán. Por supuesto, aquí, en España, no podemos olvidarnos de los atentados en los trenes de cercanías el 11 de marzo de 2004 en Madrid, el ataque más mortífero en Occidente después del 11-S.

Pero no olvidemos que los objetivos del terrorismo islamista son globales y todas las naciones deben participar en parar a los terroristas y a sus acciones sin sentido. Europa es, quizá, el principal campo de batalla de esta guerra. Desde el 11-S, varios países de la Europa Occidental, especialmente España, han llevado a cabo numerosas detenciones de individuos asociados con Al Qaeda y otras organizaciones terroristas que intentan minar los principios fundamentales de la democracia liberal e instaurar el miedo en toda la población. Su ideología es claramente totalitaria.

Por eso, creemos que la mejor respuesta al terrorismo es extender y fortalecer la democracia. Como la Secretaria de Estado Condoleezza Rice ha afirmado, «la gente del Oriente Medio comparte este deseo de libertad. Tenemos una oportunidad y una obligación de ayudarles a hacer realidad su deseo».

Es necesario recordar aquí el azote del terrorismo de ETA y el daño que ha causado a la sociedad española durante la democracia. El ejemplo de firmeza de los diversos gobiernos españoles, sus Fuerzas de Seguridad y sus instituciones libres frente a esta amenaza es una buena muestra de cómo el resto del mundo debe afrontar una batalla que será larga y con obstáculos, pero a la que sólo se puede hacer frente desde la atalaya de la democracia.

La cooperación entre Estados Unidos y España en la lucha contra el terrorismo ha sido muy fructífera y vamos a seguir trabajando con las autoridades españolas, compartiendo información privilegiada, conocimiento especializado y otros mecanismos de Inteligencia. En estos siete años, la Policía española ha detenido a más de 300 sospechosos de ser terroristas mientras que las Fuerzas de Seguridad han enfocado su trabajo hacia células que reclutaban a terroristas suicidas o que recogían fondos para financiar operaciones en el exterior de grupos vinculados a Al Qaeda. En enero de este año, la Policía española detuvo a 14 islamistas extremistas que presuntamente preparaban un atentado en Barcelona. En febrero, la Ertzaintza arrestó a tres hombres acusados de distribuir propaganda radical islamista y por llamar a la guerra santa entre miembros de la comunidad musulmana. Más recientemente, a principios de junio, la Policía española desarticuló un grupo de ocho hombres acusados de proporcionar apoyo logístico a las células de Al Qaeda en Argelia; y otros más.

Cada terrorista llevado ante la Justicia envía el mensaje a los radicales de que no estamos paralizados por el miedo y de que las personas amantes de la libertad, de todas las etnias, religiones y culturas continuarán trabajando juntos para detenerlos. Tenemos una renovada diligencia en el éxito de este esfuerzo conjunto para contrarrestar todas las formas del terrorismo. Es nuestro deber como ciudadanos de este mundo levantarnos contra aquellas organizaciones que predican la cultura del odio con un mensaje de destrucción y hacer reinar los derechos humanos y las libertades civiles que son constantemente amenazados por estas organizaciones.

Por todos ellos, por nosotros, y por todos los que en estos años han sufrido la sinrazón del terrorismo, hoy recordamos a aquéllos que murieron el 11 de septiembre de 2001. Al recordar lo que ocurrió, también lamentamos la pérdida trágica sufrida por las familias de las víctimas y los demás norteamericanos, así como la pérdida de ciudadanos de 90 países que se contaron entre los caídos. Así mismo, condenamos a las organizaciones terroristas que predican la ideología del odio, la muerte y la destrucción, y nos comprometemos a continuar con nuestra ardua batalla para impedir que otra tragedia similar ocurra de nuevo en el futuro.

 

 

Especial: 11-S. Operación global contra el terrorismo: El análisis de los profesionales

 


Fuente: www.abc.es
Fecha: 10/09/08

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