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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

 Expertos

Rafael Vidal Delgado

Coronel de Artillería(R)
Diplomado de Estado Mayor
Doctor en Historia por la Universidad de Granada

Diplomado y profesor del Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG)
Diplomado y profesor principal del Master Ejecutivo en Dirección de Sistemas de Emergencia (MEDSEM)
Asesor de Planificación Estratégica de Belt Ibérica, S.A.

BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es

La Guerra Civil terminó hace 70 años


Hasta hace escasamente cinco años, la guerra fratricida que asoló nuestra Patria entre 1936 y 1939, parecía muy lejana y el eco del 1 de abril con el “parte de la Victoria” del vencedor era prácticamente inexistente, quedando únicamente en la mente de algún nostálgico, pero he aquí que de pronto una guerra con todos sus divisiones y odios se nos ha vuelto presente y nos parece que fue ayer cuando terminó el conflicto. Si repasamos la gran cantidad de publicaciones, reportajes, películas, etc., que se han generado en los últimos años, nos damos cuenta que la guerra se nos ha hecho patentes y los que casi no la habían oído nombrar, ahora hablan de las batallas y de los hechos que se produjeron en aquellos lúgubres años.

Foto: Infoguerracivil

Me recuerda esta resurrección a la de la religión cristiana tras setenta años de olvido, oprobio y persecución en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), hoy Rusia y repúblicas colindantes, de tal forma que nada más desmantelarse la dictadura comunista, resurgió de sus cenizas la Iglesia Ortodoxa y se pudieron ver a los antiguos “zares del régimen dictatorial” besar el anillo de los patriarcas.

Evidentemente las concomitancias entre los dos hechos prácticamente termina con el tiempo de permanencia en la oscuridad. En el caso de los países del Este habría que decir que la religión, queramos o no, forma parte intrínseca del ser humano, necesitado de un apoyo espiritual para su angustia existencial, de tal manera que no se puede erradicar por decreto esa capacidad de la persona humana de enlazar con Dios.

Foto: requetes

El caso de España es totalmente distinto. Parece como si hubiera sido una estrategia política bien planeada, poniendo en un lugar a los sucesores de los vencedores, pero al mismo tiempo enmarcándolos como sucesores de las dictaduras fascistas y de un régimen sin libertad, y en el otro a los derrotados y sucesores de las victoriosas democracias de la II Guerra Mundial. No importa que con ello haya llegado la crispación social, al fin y al cabo lo que interesan son votos para gobernar.

España es desgraciadamente conocedora de las guerras civiles, de tal forma que no existe país occidental que no haya tenido más a lo largo de su historia. Comienza la edad moderna con una guerra en donde se enfrentan Isabel y Fernando a la legítima (mal que pese) reina de Castilla; continúan la guerra de las comunidades; el levantamiento de los moriscos; el intento de desmembración con Felipe IV, la guerra de Sucesión; la de la Independencia, en donde recordemos que había españoles en el bando del rey José; la constitucionalista de 1823; la carlista o de los siete años, las segunda y terceras de la misma denominación; los alzamientos republicanos de 1869 y 1872; la guerra cantonal; la de Cuba y Puertos Rico; para culminar con la Civil del 36 al 39. ¿No son demasiadas guerra entre hermanos para resucitar la última?

Una guerra civil es siempre muy dolorosa porque las familias se rompen y los hermanos luchan contra los hermanos. En mi familia se recuerda una escena, escrita en una carta, en la cual en la batalla de Somorrostro, que debió ocurrir sobre 1873 o 1874, mi bisabuelo y su hermano se encontraban en bandos opuestos, y cuando terminó el combate, se aprobó un armisticio para recoger a los heridos de cada bando, encontrándose los dos hermanos al buscar si el otro había caído. Se abrazaron y lloraron y luego volvieron a separarse para seguir cada uno su camino. Terminada la guerra y reintegrados a la paz, nunca volvieron a comentar aquel episodio, descubierto muchos años después al remover los papeles familiares.

Las guerras carlistas, no fueron solo dinásticas, sino conllevaban una gran carga ideológica, similar (teniendo que hacer la salvedad de los años) a la de 1936 a 1939. En todas ellas se dilucidaba una forma distinta de entender la convivencia nacional. Pero curiosamente a las primeras se les ha descargado en los textos escritos de cualquier odio, rememorándolas como hechos significativos de la historia española. No así a la segunda, en donde desde determinadas instancias se sigue insistiendo machaconamente en recordar el enfrentamiento ideológico, el encasillar a unos en el bando de los “buenos” y a otros en el de los “malos”.

La generación de la democracia, a la que me honro en pertenecer, dio muestras de generosidad, descargando de pasión los años pasados e ilusionando a los españoles con el futuro, pero algunos de la siguiente generación, la de los nietos, la que nunca oyó hablar de la guerra, quiere encender la mecha de la discordia y revivir el pasado como presente.

Paz y honra a los que cayeron por sus ideales. Sea el setenta aniversario el recordatorio de una merecida reconciliación.

 


Fuente: Rafael Vidal Delgado
Fecha: 28/03/09

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