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Seguridad de la Información y Protección de Datos.

 

 Expertos

Joaquín Rocha


Psicólogo especialista en educación para la comunicación

Internet y Familia: lo primero, preservar a nuestros niños


No sólo es fundamental controlar la cantidad de horas que los niños navegan por Internet, sino, sobre todo, los contenidos que elijen y las personas con las que chatean. De ahí la pregunta que todo padre se hace: ¿cómo evitar riesgos? Dicho así, subyace la idea de que Internet constituye uno de los inventos del hombre más negativos.

Otra vez, los mitos manifiestan lo que la ignorancia calla. Según estudiosos del tema, no existe una relación estímulo - respuesta, acción - reacción entre los contenidos de Internet y el comportamiento de quienes acceden a ellos.

El entorno personal, familiar y escolar construidos desde la trama social, así como la fortaleza de personalidad son esenciales en el momento de pensar de qué manera un niño se apropia de los contenidos de Internet y cómo éstos repercutirán en su desarrollo.

“Dime cómo es el vínculo con tu hijo y te diré cómo se comporta frente a Internet” podría servir como llamado de atención para que los padres revean cuál es su posición ante este desafío educativo.

Internet no es un espacio seguro para los niños. Algunos padres e instituciones educativas suponen que, colocando un “filtro” o programa de control, el problema puede estar resuelto. Es como poner una bandita adhesiva en una herida profunda. Los padres deben mantener un diálogo profundo y continuo con sus hijos. La transmisión de valores y el testimonio forjarán una autoestima alta y una autovaloración suficiente para poder decir NO frente a la invitación de otros niños a acceder a páginas con contenidos pornográficos y otras que incitan a la violencia, drogadicción o problemas alimenticios.

La mayor parte de la educación se basa en la confianza que se deposita en el niño. Esto no implica que todo quede librado a “la mano de Dios”. Es imprescindible acompañarlo en el camino hacia el mundo virtual, proporcionándole las herramientas y los recursos para que, fuera de la presencia de un adulto, pueda elegir responsablemente. Si no se desea que navegue por ciertos sitios que ofenden la dignidad humana, se lo deberá educar en la no violencia, la solidaridad y el respeto por la diversidad entre las personas.

Cuando los chicos navegan por Internet, la mejor brújula, son los padres. No es necesario que sean expertos en tecnología cibernética, pero sí que sepan diferenciar, con una visión madura y adulta, entre lo que es bueno y malo en Internet. A menudo, los padres mismos desconocen los peligros a los que están expuestos sus hijos. Es por eso que, para   promover, de forma eficiente, el uso seguro de Internet, deben dominar el funcionamiento de las redes y sus posibilidades.

Ricardo Sametband, periodista del Suplemento Tecnología del diario La Nación, afirma que “además del diálogo y la generación de reglas consensuadas en el uso de la PC, los padres disponen de freeware para ayudarlos. Ninguno es totalmente efectivo: los filtros de contenido no son inteligentes, sino que dependen de palabras clave o una lista de sitios no permitidos. Además, pueden generar falsos positivos, bloqueando sitios que son seguros. Aun así, pueden ser útiles”.

La mayoría de los sistemas operativos cuentan con controles paternos que deben utilizarse. Si no resulta suficiente, se pueden adquirir en el mercado de insumos informáticos, programas de filtro y vigilancia.

Según Dave Cole, experto en Seguridad Informática de Symantec, “a medida que los niños inclinan sus actividades hacia Internet, no todos los padres tienen un conocimiento de cómo protegerlos… Los chicos, en muchas ocasiones, están técnicamente más avanzados que los padres, tienen los conocimientos técnicos suficientes, pero no tienen la experiencia que se requiere para protegerse a sí mismo cuando están conectados”.

No queda ninguna duda de que Internet debe ser una actividad familiar controlada. Ningún padre nació sabiendo ser padre. Sin embargo, el uso del sentido común lo lleva a obtener éxito en varias situaciones educativas con respecto a la educación de sus hijos. Se debe saber que existen estímulos apropiados y otros no, a los cuales los chicos están cotidianamente expuestos. ¿Cómo protegerlos entonces? 

Lo más conveniente es que la computadora se encuentre en un área pública del hogar. En caso de hallarse en la habitación del niño/a, no hay que permitir que  permanezca frente a ella hasta altas horas de la noche. Fijar los límites de cuándo y cuánto se puede usar Internet y que no se pasen horas chateando en el MSN.

Cada tanto, se recomienda revisar el historial de navegación. De esa manera, se sabrá a qué páginas están accediendo y quién o qué está penetrando a través de la computadora. Siempre es bueno hablar abierta y honestamente sobre los peligros de Internet.

Es positivo tener presente:

  1. Poner las cuentas a nombre de los padres y saber las claves de los hijos. La cuenta de Internet y el nombre utilizado en la computadora deben estar a  nombre de los padres, no a nombre de los hijos. También es acertado saber las claves de los hijos y decirles que se estará vigilando su actividad en Internet.

  2. Jamás permitir que los niños arreglen encuentros personales con alguien que hayan conocido en Internet sin el permiso paterno. Muchas personas que acechan quieren conocer personalmente a un menor para tener relaciones sexuales. Un niño jamás debe verse con un extraño a solas en un encuentro personal. Si se autoriza un encuentro personal, éste debe realizarse en un lugar público, y el niño será acompañado por su padre/madre.

  3. No permitir que el niño proporcione información personal de ningún tipo en Internet. Un niño jamás debe proporcionar su nombre, domicilio particular, número de teléfono o nombre de la escuela. Además, debe saber que, al dar el nombre de un amigo, de un club deportivo de la localidad, un centro comercial o evento en la comunidad, está revelando su identidad.

  4. El niño no debe bajar o subir fotografías en la computadora sin permiso de sus progenitores. Las personas que acechan con frecuencia envían fotografías o gráficas a menores como parte de un proceso de preparación para ganarse su confianza. Algunas de las fotografías pueden ser pornográficas y hasta pueden contener pornografía infantil.

  5. Los padres deben pasar tiempo con sus hijos en Internet. Preguntar a los hijos cómo usan Internet y pedirles que muestren sus sitios favoritos. Convertir la "navegación por Internet" en una actividad familiar. Así como se buscan programas adecuados de televisión para los hijos, es preciso tomarse el tiempo para encontrar las páginas de Internet que sean mejores y más útiles para ellos. Buscar, en "Recursos", algunos ejemplos de sitios divertidos para toda la familia.

Una buena idea es elaborar un “contrato” de cómo usar Internet, siguiendo ciertas reglas nacidas del consenso, el cual generará confianza y evitará serios problemas a futuro.

Internet es un magnífico recurso para el aprendizaje, pero también puede ser un arma de destrucción para el sano desarrollo de los niños/as. Por eso, siempre hay que estar alerta y no bajar la guardia nunca.

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Fuente: san-pablo.com.ar
Fecha: 02/10/09

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