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Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio.
 

 Expertos

Víctor González

Licenciado en Estudios de Inteligencia por la AMU (American Military University) de Estados Unidos.
Diplomado en Criminología por la A.M.U.
Posgrado en Estudios sobre Terrorismo por la A.M.U.
Curso de Director de seguridad I.S.A. (International Security Academy)

Gerente de la empresa Servicio Global de Seguridad e Inteligencia (www.sgsigroup.es)

Así actúa el espionaje privado


El empleo de Servicios de Inteligencia Privados por particulares es hoy una realidad habitual, aunque desconocida. Uno de sus fundamentos es que quien tiene antes la información, dispone de una buena baza para finalizar con éxito su negocio. 

Los Servicios de Inteligencia Privados buscan la recopilación, a solicitud de un ente privado, de información para su posterior análisis y procesado en funciones de unos intereses concretos, produciéndose una serie de informes para la consecución de unos objetivos determinados. Para conseguirlo, las empresas consultoras se sirven de personas que tienen acceso a un determinado nivel de información adecuado (fuentes), que llega a un equipo de analistas que cogerán estos datos, los limpiarán de contenido sin interés y redactarán para el cliente un informe, que le será de utilidad para estar en una posición privilegiada, frente a posibles competidores, o para tomar una decisión correcta.

Al igual que los organismos de inteligencia gubernamentales, los SIP (Servicios de Inteligencia Privados), reclutan en sus áreas de influencia a las fuentes que en el futuro les servirán para aportar información a sus bases de datos. Normalmente, estas fuentes suelen ser investigadores privados, periodistas, políticos, consultores estratégicos e incluso antiguos agentes y  militares. En un mundo globalizado pocos pensarán ya a estas alturas que no todo se puede comprar. Y desde luego el que tiene antes la información, claramente tiene una buena baza para finalizar con éxito su negocio. Lo normal es que este tipo de empresas, las SIP, sean en realidad divisiones de consultoras que brindan otros servicios complementarios, las conocidas y en mi opinión mal llamadas, PMCS (Compañías Militares Privadas), que creo que merecen un capítulo aparte por lo complejo de su naturaleza y desde luego por lo controvertido de su utilización.

El servicio de inteligencia privado puede a instancia de su cliente generar otro tipo de informe, en el que se indique qué variables se tendrían que cambiar para conseguir una resolución favorable a sus necesidades. Esta circunstancia, junto con la tenencia ya de redes establecidas y de información procesada de antemano, es lo que diferenciaría claramente este tipo de servicios de lo que sería una investigación privada al uso.

El SIP no sólo va a darle al cliente una serie de datos procesados para que los utilice en su beneficio, sino que además le va a sugerir qué es lo que debería hacer, teniendo en cuenta esos datos, para conseguir sus intereses, e incluso le puede ayudar activamente, solicitándole a sus propios agentes que modifiquen circunstancias o variables in situ. Como consecuencia, llegamos a un ciclo de la relación SIP-cliente, en el que la SIP se convierte para éste no ya en una mera herramienta informativa, sino en un socio estratégico, cuya relación se prolongará en el tiempo tanto como puedan durar los intereses de éste en la zona. Vamos con un caso práctico.

Italia bloquea, los agentes buscan la solución en Marruecos

En el año 2002 una empresa, productora de aceite de oliva, que está especializada en la comercialización de aceite de alta calidad a profesionales de la alta cocina y a mercados emergentes, había estado haciendo una campaña de marketing salvaje en Japón. A consecuencia de la misma, esta empresa, a la que llamaremos “Saltum”, había conseguido romper por completo su stock y estaba teniendo verdaderos problemas para poder abastecer a todos sus clientes de un producto de la calidad a la que les tenía acostumbrados. Como último recurso, se habían propuesto comprar el aceite en Italia -el mayor distribuidor europeo-, para luego poder distribuirlo con su marca.

Un ejecutivo de “Saltum” se desplazó a Italia para tratar de comprar el producto que precisaban, pero su falta de previsión estaba a punto de jugarles una mala pasada. En ese periodo, el preció del aceite en el mercado minorista se había disparado y ningún productor en sus cabales estaba dispuesto a venderle a un competidor un buen producto a un precio competitivo. Ante la difícil tesitura, el director gerente, decidió contratar a una empresa consultora de servicios de inteligencia.

Un par de días más tarde, un agente de esa empresa fue camino de Marruecos, en concreto a una zona central del país denominada Meknés, donde precisamente se produce parte del aceite que Italia distribuye como de más alta calidad, en el que hay grandes extensiones de olivos y sin empleo de fertilizantes no naturales, vendido además al precio más competitivo del mundo.

Tras el informe inicial, los ejecutivos de “Saltum” pretendían dirigir la compra de la materia prima a algunas de las grandes firmas oleicolas marroquíes, lo cual hubiese desembocado en otro callejón sin salida, puesto que estas vendían todo el aceite de calidad que producían a los Italianos. Sin embargo, un empleado de la SIP, que trabajaba en un ministerio local, aportó un dato que sería decisivo: los clanes que cosechan la oliva se reservan el derecho de decidir qué cantidad dejan en el trujal o qué cantidad se quedan para su propia comercialización o autoconsumo. Una visita de un empleado de “Saltum”, a instancias de la SIP, consiguió no sólo que se cerrase el acuerdo, si no que a cambio de un programa de transferencia de tecnología, “Saltum” está ahora presente en la producción en Marruecos, los agricultores marroquíes no se ven obligados a vender su producto al precio que el anterior productor marcaba e incluso controlan parte de su propio aceite, pues “Saltum” les ayudó a montar una red de pequeños trujales de agricultura ecológica.

Conclusión: en este caso la SIP no solo le provee al cliente de la información necesaria, sino que utiliza su propia red para modificar en beneficio de este los intereses de un tercero, los pequeños productores marroquíes.

Un día hablaremos del uso por parte de Osama Bin Laden de servicios privados de inteligencia para conseguir algo muy parecido a lo que hemos leído en este artículo, el control de la producción de miel.

Suplemento Temático: Los nuevos retos del Director de Seguridad

 


Fuente: www.elreservado.es
Fecha: 19/04/10

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