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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

 Expertos

Rafael Vidal Delgado

Coronel de Artillería(R)
Diplomado de Estado Mayor
Doctor en Historia por la Universidad de Granada

Diplomado y profesor del Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG)
Diplomado y profesor principal del Master Ejecutivo en Dirección de Sistemas de Emergencia (MEDSEM)
Asesor de Planificación Estratégica de Belt Ibérica, S.A.

BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es

Isabel Pantoja y la Seguridad Nacional


Veo poco la televisión, tal vez por la gran cantidad de “basura que hay”, pero inevitablemente estoy dentro de una casa, donde convivo con la familia y no puedo negarme a visualizar con ellos el programa que a la mayoría le apetece. En este sentido, tengo que decir que con mis nietos veo todos los dibujos animados y películas infantiles, que nunca había visto; con mis yernos los partidos de fútbol, baloncesto y cualquier otra cosa que se llame deporte; con mis hijas, programas diversos; y al final, como sólo quedamos en casa mi mujer y yo, y ella tiene el 51% de los votos, vemos indistintamente dos cadenas, que se llaman mutuamente la “triste” y la “alegre”, pero que de forma paralela narran siempre, desde dos puntos de vista, los mismos acaecimiento e idénticos cotilleos.

Pregunto cándidamente porqué sale insistentemente e implementado con programas especiales, Isabel Pantoja, Julián Muñoz, y toda una parafernalia de personas, contestándome, la “perpetua”, como dice un buen amigo, enamorado de su mujer con cerca de ochenta años, que es debido a que en breve se verá el juicio del “caso Marbella” y que es posible que la cantante, antaño “novia-viuda de España”, pueda entrar en la cárcel.

Visualizo en el grupo de “intelectualidades”, que sentencian sobre el caso, a uno, que teniendo responsabilidades en Marbella en la época del GIL, propuso que un asunto de consultoría, se podía abonar con un “terrenito con el volumen apropiado”, despotricando ahora de la época anterior, como si toda la vida hubiera sido el más honrado de los humanos, pero así es el “chaqueterismo”, o como se dice en el habla política, el “ser calamar”, que echa la tinta para que no se vislumbre el trayecto que ha seguido hasta ese momento. De calamares entendemos muchos los españoles, si hasta hubo un gobierno que le apellidaron así, tan variopinto era su procedencia.

Pasando a un plan más serio, don Francisco Silvela, escribía a principios del siglo XX, en el diario “El Tiempo”, un 16 de agosto de 1898, cuando habíamos perdido todo nuestro imperio colonial, y lo que era más grave miles y miles de buenos soldados españoles, que nuestro país no tenía pulso. En realidad lo titulaba “España sin pulso”, haciendo hincapié que a pesar de todos los esfuerzos de los medios, de la propia Administración y del Gobierno, a los españoles les daba igual la pérdida de Cuba, Filipinas, Puerto Rico, islas Marianas, isla de Guam, etc., y lo explicaba con estas palabras: “Es que el materialismo nos ha invadido, se dice: es que el egoísmo nos mata: que han pasado las ideas del deber, de la gloria, del honor nacional; que se han amortiguado las pasiones guerreras, que nadie piensa más que en su personal beneficio”.

¡Qué ocurre a principios del siglo XXI! Más de cuatro millones de parados; rebaja de sueldos a funcionarios; reducción de pensiones; implicaciones bélicas, con demasiadas muertes, en el exterior; terrorismo; separatismo; insolidaridad entre las regiones y comunidades españolas; crisis económica; indefinición de nuestra identidad nacional; relativismo moral; intromisión en la célula familiar para destruirla; desprestigio de los valores espirituales y heroicos que hicieran en otro tiempo grande a España; economía del “pelotazo”; política corrupta; surgimiento de la clase de los “apesebrados”; y un largo etcétera, que nos tendría que sobrecoger a todos, y desde la clase política, unido a los intelectuales españoles (hoy inexistentes), habría que impulsar una campaña en pro de recuperación de los valores que deben impregnar a los ciudadanos que constituyen una nación.

 


A la izquierda, la tonadillera a su salida de los Juzgados de Marbella tras pagar la fianza de 90.000 euros para eludir la prisión. A la derecha, Foski, ex chófer de Isabel Pantoja

Pero no, si la terapia anterior, es la lógica, y la que se emplearía y de hecho se emplea, en otros países de nuestro entorno, en España, no funciona así la cosa. Se nos dice, que en tiempos de Franco, los problemas sociales y económicos, se tapaban con el fútbol y los eventos de masas, y de hecho los que hemos vivido el régimen anterior, es cierto, pero ¿es mejor o peor que el procedimiento actual?

Nuestra clase política, con todos los problemas que tenemos los españoles, con la amargura de todas las familias, sin excepción, de tener al menos un miembro en paro, desvía nuestra atención, a través de los medios que le son fieles –la expresión “apesebrados” dirigido a los sindicatos, también puede servir para estas empresas-, en vez de presentar a la opinión pública la situación real y plantear a través de diversos foros, posibles soluciones, lo que hace es adormecer a las masas, presentando “problemas reales”, como la situación de Isabel Pantoja, de Julián Muñoz, del “Fosquí” (no sé si se escribe así), de la “Zaldivar”; y de tantas y tantas personas, de tal forma que más del cincuenta por ciento de los programas de estas cadenas “nacionales”, se centran en personajes llamados del “corazón”, liderados por la “Pantoja”, haciéndonos olvidar del hijo, de la hija, del yerno y de la nuera, cuando no es uno mismo, que se encuentra en paro, que la ayuda se termina y que para comer mañana habrá que recurrir a Cáritas parroquial, pero desde luego que los programas de la “Pantoja” no nos lo quiten, porque eso es “Seguridad Nacional”.

Después de esta reflexión, me viene a la cabeza aquella estrofa del Cantar del Mío Cid, el cual la pongo en castellano antiguo, tal como la leíamos en mi bachillerato:

 

Mio Çid Roy Díaz por Burgos entrove,

En sue compaña sessaenta pendones;

exien lo ver mugieres e varones,

burgeses e burgesas por las finiestras sone.

De las sus bocas todos dizían una razóne:

¡Dios, que buen vassallo, si oviese buen señore!

 

Pero claro los políticos actuales no lo estudiaron y por ello no entienden el mensaje.

 


Fuente: Rafael Vidal Delgado
Fecha: 10/09/10

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