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Dirección y Gestión de la Seguridad Global.

 

 Expertos

Rafael Vidal Delgado

Coronel de Artillería(R)
Diplomado de Estado Mayor
Doctor en Historia por la Universidad de Granada

Diplomado y profesor del Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG)
Diplomado y profesor principal del Master Ejecutivo en Dirección de Sistemas de Emergencia (MEDSEM)
Asesor de Planificación Estratégica de Belt Ibérica, S.A.

BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es

La Seguridad es del género femenino


De acuerdo con la gramática de la Lengua Española, el género es un accidente o morfema que caracteriza al sustantivo, dotándole de una de las dos posibilidades combinatorias que llamamos masculino y femenino. De acuerdo a ello, es improcedente denominar “violencia de género”, a la realizada entre personas del mismo o distinto sexo. La “mano” es del género femenino y puede ser una mano de hombre, que es del sexo masculino.

Sin embargo, como tampoco vamos a hacer una cruzada a favor de la lengua, aunque falta hace, vamos en esta columna (género femenino) a hacerlo coincidir con el sexo (género masculino). Además, con respecto a la gramática española, entre la oficial de la Academia, la que se imparte en las aulas, que no sé de quién ha sido el invento pero que es distinta a la que estudiamos en nuestros colegios, y la nueva gramática de la cultura hispánica que está a punto de salir y que echa por tierra muchas de las singularidades de la escritura y pronunciación del español, es mejor no entrar en profundidades porque uno puede salir escaldado.

La mujer ha sido el gran descubrimiento social en la segunda mitad del siglo XX. El llamado “movimiento feminista” quiere asumir que gracias a su lucha desde hace cerca de doscientos años, la mujer ocupa hoy en día un lugar en la sociedad, considerando que aún se encuentra por debajo de sus posibilidades. Los legisladores, quieren para sí el salto cualitativo social con respecto a la mujer. ¿Es verdad todo lo anterior? La realidad es que los movimientos sociales y las leyes nacen de las entrañas de la propia sociedad, y ella, por sí sola, es la que evoluciona con el transcurso de los siglos y años. A lo sumo, algunas “activistas” o “legisladores” han vislumbrado con antelación esa demanda social, de mayor protagonismo femenino, impulsando con su acción, que el tiempo de reconocimiento se acorte, pero desde luego, la situación de la mujer, tal como la vemos actualmente, ha surgido de la propia sociedad. Bueno sería decir, de determinadas sociedades, porque existen en el planeta, formas de convivencia, en donde se no observa ese aperturismo, como por ejemplo en la cultura islámica.

La Segunda Guerra Mundial, a pesar de su carga terrorífica y de sus más de ochenta millones de muertos, demostró que mientras los hombres combatían en el frente, la mujer se hacía cargo de la retaguardia, trabajando en las fábricas, conduciendo autobuses y camiones, haciéndose cargo de los negocios, y un largo etcétera, demostrando que no solamente podían hacerlo, sino que incluso los realizaba mejor que los hombres.

En los últimos años, cuando una actividad ha entrado en déficit, se permitía que accediera a ella la mujer e inmediatamente, no solamente se estabilizaba, sino que alcanzaba mayor auge. Hoy día es normal observar a la mujer en múltiples trabajos, antes reservado casi exclusivamente al hombre, incluso hay profesiones, como medicina, judicatura, carreras de letras, administrativos, etc. donde son mayoría. En las fuerzas y cuerpos de seguridad y en las fuerzas armadas, no solamente han entrado con fuerza, sino que han rellenado los huecos que se estaban produciendo. En las profesiones, consideradas “duras”, han demostrado que pueden suplir la fuerza física con ingenio, sin que pueda decir el varón que trabaja más por tener una “mujer en el tajo”.

La SEGURIDAD y debemos ponerla con mayúsculas es la aspiración total del ser viviente: seguridad en lo espiritual, siendo creyente (tener fe es una gran suerte, decía Unamuno y también los expresó con similares palabras Santiago Carrillo) se tiene más esperanza en el futuro y existe un ser superior o un intercesor al que se puede rezar y si no salen las cosas como pedimos, asumimos resignados: “es la voluntad de Dios”, abriéndose al poco una ventana en donde antes se nos había cerrado la puerta; seguridad familiar, añorando todos la existencia de un hogar en donde se descansa y en donde se encuentra toda la familia reunida, envidiándose al que ha conseguido mantener esa seguridad de por vida; seguridad en el trabajo, queriendo disponer todos del trabajo que le corresponde según sus aptitudes, ganando el dinero necesario para mantener las necesidades de su familia; seguridad política, de tal forma que no andemos a sobresaltos permanentes, llegándose a la conclusión que los políticos no quieren la seguridad administrativa de los españoles, sino su propia satisfacción personal; seguridad social, creando un núcleos de amigos entrañables, de los que podemos tener la “seguridad” que nunca nos van a fallar, como tampoco nosotros a ellos. De muchas más seguridades podríamos hablar: sanitaria, vial, ciudadana, etc., y eso sin llegar a las seguridades estatales, como la nacional, diplomática, etc.

La mujer ha entrado con pisada fuerte en el mundo, pero también con sus brazos abiertos, su sonrisa sincera y sus ganas de modelar la sociedad y las relaciones en que vivimos mediante cánones distintos a los actuales: comprensión, delicadeza, respeto, distensión, diálogo, … son algunos de los pilares en los que sustentaremos nuestra convivencia cuando la mujer alcance el porcentaje de poder que hoy siguen manteniendo los hombres. Espero que sea pronto para poder disfrutar de un mundo, sin tantas tensiones.

Suplemento Temático: Mujer y Seguridad

 


Fuente: Belt Ibérica
Fecha: 01/12/10

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