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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

 Expertos

Vicente Díaz de Villegas y Herrería


General de División

Comandante de las Operaciones de la ONU en Congo y jefe del Primer Contingente Español en Kosovo

La muerte de Osama


La muerte de Osama Bin Laden ha sido una obra maestra del planeamiento combinado. No tanto por la perfecta ejecución de las operaciones especiales conjuntas de los helicópteros del Ejército de Tierra junto a los SEAL de la Navy cuanto por los mensajes enviados, sin duda muy trabajados por los especialistas en operaciones de información (InfoOPS) y operaciones psicológicas (PSYOPS) del Mando de Operaciones Especiales de Estados Unidos. El presidente Barack Obama asistió en directo a la ejecución del jefe terrorista, que podría haber impedido gracias a los medios de comunicación satélite disponibles en la actualidad. En lugar de eso, ha dado la cara asumiendo las ventajas electorales y las críticas de algunos soñadores o interesados en el debate.

El juicio a Osama hubiera dado lugar a chantajes sangrientos con presiones familiares locales y mundiales, sinceras y electorales, culpabilizando al ejecutivo por aguantar más muertes con tal de no soltarlo. Económicamente, también hubiera supuesto un alto precio a costa de los contribuyentes. Ahora se esperan ataques terroristas, pero se ha perdido el factor sorpresa de sus atentados iniciales.

El líder de Al Qaeda ha sido ejecutado como quería y así lo ha percibido también la mayoría de los musulmanes, estén o no de acuerdo con su mensaje. Ha muerto en su puesto de mando, y mejor con un arma a su lado que colgado como Sadam Hussein. Al Qaeda, satisfecha, reconoció su muerte de forma casi inmediata.

Pero el mensaje viene sobre todo de los videos encontrados. Un viejo con una manta y un mando a distancia nada tiene que ver con su imagen anterior de guerrero, sino más bien con un asilo. Tras perder la iniciativa después del 11 S, su terrorismo se expandió en franquicias sin visión global y más cerca del bandidaje del rescate y tráfico de drogas. Las revueltas en los países árabes han sido una bofetada a sus métodos de asesinato y a considerar a Occidente como el demonio causante de todas sus desgracias.

El islam religioso -no político- de paz y de yihad espiritual, tolerante con las demás religiones y con la libertad respetuosa de los individuos, tiene la ocasión de abrirse camino permitiendo el progreso sin amenazas ni miedos a otras culturas. Al final, la foto de Bin Laden muerto, si se viera, no será como la del mítico Che. Los mitos necesitan un apoyo institucional y Osama puede que quede en la leyenda para sus seguidores, pero las hemerotecas dejarán claro quien era.

 

 

Especial: 11-S. Operación global contra el terrorismo: El análisis de los profesionales

 


Fuente: Revista Atenea
Fecha: 17/05/11

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